Falcao y un sueño de pibe

Rodrigo Anaya soñó desde que era un niño jugar en la primera división de Unión de Santa Fe. Lógico.

El mandato familiar así se lo imponía. Porque aunque su padre, que porta el mismo nombre, no fue futbolista, estuvo ligado al ‘tatengue’ como preparador físico durante unas cuantas temporadas. Incluso, en la última etapa de Unión en primera, que data de ocho años atrás.

Júnior tiene 16 años y está en la quinta división. Y seguro que creyó posible en esas noches en las que apoyó su cabeza en la almohada después de una práctica, marcar a algún talentoso rival. El destino quiso que ese entusiasmo juvenil tuviera su premio en esta Copa América. Es que la selección de Colombia rentó el campo de juego del estadio 15 de Abril para realizar sus trabajos preparatorios.

Y Hernán Darío Gómez les pidió a los dirigentes del club albirrojo que le prestaran un grupo de jóvenes para hacer las veces de sparring. Así fue que Anaya, junto a otros de sus compañeros de categoría, se dio el gusto de enfrentar a uno de los combinados más prestigiosos de este certamen. Y quizá empujado por su adrenalina adolescente, se llevó puesto a Radamel Falcao García a los cinco minutos del ensayo táctico previo al duelo con Bolivia. El Tigre pidió clemencia: “Si no me vuelves a hacer una falta, te regalo la camiseta”. Vaya a saber si Anaya quedó obnubilado con la promesa del delantero del Porto. Lo cierto es que el pibe santafecino no volvió a golpear al colombiano. Y al final del entreno, Falcao cumplió con la promesa. Anaya se quedó su camiseta tricolor. Pavada de obsequio. Y salió ganando, claro. Si el goleador samario lo único que se llevó fue un lindo golpe.