Fernando Alonso: "En Ferrari lo difícil es no subir al podio"

El español afronta su segundo año en la escudería italiana y espera desde este sábado (3:00 a.m., Fox Sports), en el Gran Premio de Malasia, conquistar puntos en pos de su tercera corona en la F1.

El español Fernando Alonso afronta su segunda temporada en Ferrari con la convicción de querer más. El bicampeón del mundo de Fórmula Uno en 2005 y 2006 con la escudería Renault, se quedó el año pasado con el sinsabor de terminar en el segundo puesto.

Y aunque en la primera carrera del año, corrida hace 15 días en Australia, Alonso terminó noveno, espera este fin de semana en el Gran Premio de Malasia empezar a sumar puntos para conquistar su tercera corona.

¿Qué le marcó más de su paso por Renault y McLaren?

De Renault me llevé casi toda la experiencia que tengo, conocer la Fórmula 1 al más alto nivel y poder luchar por las victorias y los campeonatos del mundo, que era algo nuevo para mí. Tú intentas aprender, mejorar, pero luego llega ese día en el que tienes la oportunidad de ganar un gran premio y todo es nuevo. Entonces aparece la presión. Eso lo viví en Renault. Luego, el año de McLaren fue muy enriquecedor técnicamente. Aprendí una nueva filosofía, una nueva manera de trabajar... Conocí nuevos ingenieros tras muchos años con los de Renault. Y también un modo muy distinto de configurar el coche.

Hace 10 años debutó en la F1 con Minardi. Entonces dijo: “En Ferrari, lo difícil es no subir al podio”. Si pudiera volver atrás, ¿qué le diría a aquel joven?

Que tenía razón. Ferrari siempre está al más alto nivel. Es el equipo más constante. Nadie te ofrece más garantías al inicio del año. Aquí sabes que, por muy mal que vayan las cosas, te darán la posibilidad de estar en el podio o ganar carreras. Y eso aún estaba más claro hace una década. Entre 1998 y 2008, Ferrari fue la referencia y el camino que intentábamos seguir los demás.

¿Corroboró la idea que tenía antes de llegar?

No, mi percepción era distinta. Tenía ilusión y ganas de aterrizar aquí y esperaba grandes cosas. Desde fuera, sabes que este es un gran equipo, que cuenta con seguidores en todo el mundo, que tiene una leyenda detrás y una historia enorme. Pero, cuando llegué, todo fue mejor de lo que esperaba. La gente es tremendamente cariñosa con los pilotos, cuida cualquier detalle y te hace sentir como en una gran familia. Nadie se cree más que nadie. La comunicación es buenísima y se trabaja de una forma mucho más abierta.

En 2010 llegó a Abu Dabi después de encadenar tres victorias y cinco podios en cinco carreras. Usted parecía más optimista con vistas al título que su equipo. ¿Por qué?

Supongo que ellos también tenían mucha confianza, pero siempre prefieren ser cautos. Sobre todo, porque saben la repercusión que tiene cualquier cosa que salga de Ferrari. Normalmente yo digo lo que pienso. Desde Silverstone o Valencia, el carro dio un salto de calidad importante, empezamos a ir rápido de verdad y yo notaba que teníamos mucho potencial. Sabía que acumulábamos una desventaja, pero también que, si podíamos hilar una serie de buenas carreras, estaríamos en condiciones de enjugarla. Quizás yo lo decía más abiertamente, pero ellos también lo pensaban.

Aunque no ganó el título, terminó muy contento de su primera temporada en Ferrari. ¿Ya no vale ese argumento?

Hay veces que tienes unas sensaciones muy buenas y no consigues el resultado esperado, y otras que tienes unas sensaciones regulares y sacas los resultados adelante. Es mejor ganar, sí, pero también hay que jugar bien. Si lo aplicamos al fútbol, se puede decir que terminamos segundos, pero la línea de juego fue buena y nos fuimos satisfechos en ese sentido. Pero este año aceptamos jugar muy mal y ganar.

Históricamente, Ferrari siempre había llevado la delantera en el aspecto técnico y, sin embargo, ahora parece que son otros, McLaren con el nuevo conducto (f) y Red Bull con el difusor soplado, los que marcan el camino. ¿Le preocupa?

No. Las normas son más estrictas este año y tratan de tapar todas esas lagunas en el reglamento. Creo que va a estar más controlado. Si hay alguna idea llamativa, no será tan importante.

¿Guarda Ferrari algo?

Todos intentan buscar rendijas en el reglamento.

¿Y McLaren?

Está mejor de lo que parece. Los entrenamientos de invierno no aclaran nada. Igual ellos, por lo que dicen, sí que esperaban un poquito más. Quizás están a un nivel parecido al de los mejores y esperaban ir muy por delante. Cuando lleguemos a Australia, lo veremos. McLaren no va a estar luchando por el décimo puesto. Estarán cerquita del podio.

Tras las críticas por lo que pasó en el G.P. de Alemania (Ferrari ordenó a Massa que se dejara adelantar por Alonso y lo hizo de forma deliberada), ¿qué pensó cuando se anunció que las órdenes de equipo volvían a ser legítimas?

Nada, sabía que era una rabieta de unos pocos. Si llega el momento en que uno debe ayudar al equipo, lo hace encantado. Como siempre.

Usted rompió con la hegemonía de Schumacher. ¿Ahora se siente amenazado por Vettel?

Siempre que hay un nuevo campeón se habla mucho de él. Con Button, hubo gente que dijo que, si se quedaba con Brawn, podría lograr varios títulos seguidos. Cuando ganó Hamilton, parecía que iba a ganar durante 10 años y va a comenzar el tercero en blanco. Ahora es Vettel. Lo importante es ser constante. He luchado por el título hasta el final en cuatro de los seis últimos mundiales. Estoy en Ferrari y eso me da las máximas garantías para repetirlo.

Hamilton dice que envidia su “velocidad pura”. ¿Qué es eso?

Creo que se refiere a la cronometrada. La velocidad pura es cuando llevas el carro preparado para hacer la mejor vuelta, sin gasolina y con neumáticos nuevos, y das el máximo.

¿Hay alguna calidad que le gustaría tener de sus rivales?

Me quedaría con algo de cada uno. Por ejemplo, me gustaría tener esa velocidad de Trulli. Con el auto en esas condiciones, no hay nadie que le saque tanto partido como él.

Dice que le gusta la discreción. ¿No le abruma el ruido que siempre rodea a Ferrari?

No me impacta demasiado. Cuando me quito esto (señala la gorra roja que lleva puesta) y voy al aeropuerto, sí que quiero pasar inadvertido, igual que cuando juego al tenis o al fútbol con mis amigos. Pero, si voy a correr, a la apertura de un concesionario o a cualquier otro evento, me enorgullece vestirme de rojo.