Fernando Muslera, el héroe de la selección uruguaya

El lunes 16 de junio de 1986 Argentina eliminó a Uruguay del Mundial de México, gracias a un inolvidable gol de Pedro Pablo Pasculli.

Sin embargo, la familia Muslera no sufrió aquel oprobio deportivo, más allá de que tuvo que sufrirlo de este lado del Río de La Plata. Imposible lamentar esta decepción deportiva teniendo en cuenta la llegada de su primogénito. Norma había dado a luz a Fernando y Hugo estaba feliz, al margen de la eliminación de la celeste. Curiosa parábola del destino, también el 16, pero sábado de julio y 25 años después, aquel hijo se corporizó en la máxima figura de Uruguay ante Argentina y tuvo una revancha que ni siquiera imaginaba cuando todavía no le habían cortado el cordón umbilical.

Sí, Néstor Fernando Muslera Micol, vástago de Norma y Hugo, es argentino, más allá de que ocho meses después de su nacimiento, regresó con sus padres a Uruguay. El sábado fue enorme, por encima de su metro noventa, en cada intervención ante Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y todos los jugadores argentinos que intentaron batirlo. Y se transformó en la llave de la victoria de los uruguayos ante la selección anfitriona, igual que en Sudáfrica, cuando tapó dos penaltis ante Ghana y el equipo de Óscar Washington Tabárez se clasificó a la semifinal del Mundial. Detuvo el remate que Carlos Tévez ejecutó desde los doce pasos. Y Uruguay terminó celebrando. Igual que otro 16 de julio, pero 61 años atrás, cuando se produjo el ‘Maracanazo’ que dejó mudo a Brasil y al planeta.

‘Il Castorino’, como lo bautizaron los aficionados de Lazio por sus dientes frontales, actualmente vuela de palo a palo en el Galatasaray. Y aunque empezó como el cuarto arquero de las eliminatorias pasadas, el ‘Maestro’ lo prefirió antes de Fabián Carini, Juan Castillo y Sebastián Viera. Titular indiscutible, asegura que siempre soñó con una actuación de esta naturaleza: “Fue uno de los mejores partidos de mi carrera. Mejor de lo que podría haber imaginado”.

¿Nunca pensó que podía atajar de esa manera y en un clásico como el que jugaron Argentina y Uruguay?

Sin duda que antes de dormir uno siempre sueña con hacer tapadas y enfrentarse con grandes jugadores, como Messi o Tévez. Me pone feliz haber sido elegido mejor jugador del partido, pero el grupo y la entrega que aportaron todos cuando nos quedamos con diez hombres resultaron vitales. Fue un partido muy complicado, pero nos llevamos una gran alegría.

¿Cuál fue la más complicada?

El tiro libre de Tévez. Era un remate controlado, pero cuando pasó la barrera la tocó Pereira y me desestabilizó. Atiné a darle con el pie y dio resultado. Después, me jugué la vida ante Higuaín.

¿Sabía cómo pateaban los penaltis los argentinos?

Un día antes del partido vi un compacto de imágenes de los penaltis que remataron los jugadores argentinos en sus clubes. Vi muchos, incluidos algunos de Tévez. Quizá eso me ayudó.

¿Suerte o conocimiento?

Hay que tener intuición y mucha fe. De esa manera, uno puede llegar con todas sus fuerzas al palo que elige.

Tuvo mucho trabajo. ¿Espera que el partido con los peruanos sea más tranquilo?

A mí me gusta que me acribillen. Pero, mejor, claro, si no me patean tanto el martes en La Plata. Ojalá podamos ganar y llegar a la final. Sería un premio grande al esfuerzo que estamos haciendo en este torneo.