FMI: China superará la economía de EE.UU. en 2016

Hace apenas una década la economía estadounidense triplicaba a la china.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguró en un informe divulgado el martes que el Producto Interior Bruto (PIB) de China superará al de Estados Unidos en 2016 en una comparativa basada en el poder paritario de compra (PPC), es decir, la economía real.

El informe del fondo, divulgado por el diario oficial “China Daily”, asegura que el PIB chino se incrementará desde los 11,2 billones de dólares en 2011 (7,6 billones de euros) hasta los 19 billones en 2016.

Esa cuantía supera los pronósticos del PIB estadounidense, que en esa fecha alcanzaría los 18,8 billones de dólares, desde los actuales 15,2 billones.

Con ese avance, la economía china supondrá un 14 por ciento de la global, mientras que la estadounidense se quedará en un 17,7 por ciento, el porcentaje más bajo de la era moderna.

Como dato comparativo, hace apenas una década, la economía estadounidense triplicaba a la china.

Medios de prestigio de EEUU dicen que con su informe, el FMI ha lanzado una bomba que indica el fin de la “Era de América” dentro de cinco años y de la que nadie se ha percatado, ya que el documento fue publicado hace dos semanas y no ha sido hasta hoy cuando el oficial chino lo ha publicado en una escueta nota.

Se trata de la primera comparación entre las dos potencias económicas en términos de economía real, ya que la PPC incluye baremos como las ganancias y el consumo de los ciudadanos en sus respectivas economías.

Otros informes pronosticaban que China no rompería la hegemonía económica de Estados Unidos hasta 2020, mientras que este mismo mes economistas chinos aseguraban que la suma de las economías de las cuatro potencias emergentes (Brasil, Rusia, India y China, conocidos también como BRIC) superará el PIB de EEUU, en 2015.

No obstante, analistas y economistas expertos en el gigante asiático piden precaución contra estos pronósticos, y alertan sobre los escollos que esconde el capitalismo chino y que no aparecen en sus resultados macroeconómicos, como su alto porcentaje de créditos fallidos, que podría alcanzar hasta un 60 por ciento de su PIB, y su creciente desigualdad en el reparto de la riqueza.