Fontibón, en riesgo de emergencia sanitaria

En Cundinamarca, una avalancha de tierra destruyó un puente en Pacho y el río Bogotá se desbordó, esta vez a la altura de la población de Funza.

La frase se ha repetido muchas veces por estos días, pero no por eso es menos cierta: el invierno no le da tregua al país y  sus consecuencias se agravan con el pasar de los días. En Bogotá, en la localidad de Fontibón, más de 700 familias arrancaron semana padeciendo las inundaciones que se dieron por el aumento en los niveles del río Bogotá, que generó un represamiento en el sistema de bombeo y, por consiguiente, un reflujo del alcantarillado. Es decir, son víctimas que ni siquiera están afectadas por las aguas lluvias directamente, sino por las aguas residuales de la alcantarilla.

Lo anterior, según el secretario distrital de Salud, Héctor Zambrano, es “grave” y pone en riesgo de emergencia sanitaria el sector conformado por los conjuntos residenciales Praderas I y II, Estancia II, Caminos de Salazar II, Recodo del Parque, Fontibón Reservado, Senderos Canapro I y II, y Praderas y Estancia II, todos ubicados en barrios que se encuentran por debajo de la cota del río.

La preocupación de las autoridades locales en materia sanitaria es tal que ya en el lugar se encuentran brigadas repartiendo tapabocas y vacunando a los residentes como medida preventiva. A las 9 p.m. de ayer se estableció un Puesto de Mando Unificado para evaluar los trabajos y verificar los niveles del río que, para desgracia de esos habitantes, permanecen altos pese a los esfuerzos de bombeo. Una de las prioridades a corto plazo es taponar el ingreso del agua del río al pondaje de la estación elevadora Navarra y fortalecer el sistema de bombeo para evacuar la inundación.

Pero los lugares comunes no acaban aquí: si por Bogotá llueve, en el resto del país no escampa, literalmente. No escampa y siguen en aumento las cifras de la emergencia. El Ministerio de Agricultura anunció que 13 millones de metros cuadrados de infraestructura agropecuaria han resultado afectados por la tragedia y cerca de 200 mil hectáreas de cultivos se han perdido o están en riesgo de hacerlo. Más de 100 mil cabezas de ganado han muerto. El panorama es de total nube negra en el sector ganadero. Ejemplo de ello es la provincia de Ubaté, en donde varios empresarios del campo se han declarado en bancarrota.

Sigue la lista de pérdidas y preocupaciones: en Cundinamarca, el río Bogotá se sigue desbordando, esta vez a la altura de la población de Funza. Ayer en la noche se registró una avalancha de tierra que destruyó un puente en Pacho. Hay deslizamientos en Guayabetal y la situación es “delicada” (según la oficina de Prensa de la Gobernación del departamento) en Villeta, Útica y Guaduas. En total, de 116 municipios, hay 65 afectados. Cuatro personas han fallecido en esta segunda parte de la emergencia invernal que empezó a fines del año pasado.

Muy cerca, en Tolima, exactamente en el pueblo de Ortega, las aguas de los ríos Ortega y Guaní se tomaron el barrio La Vega, por el momento sin pérdidas humanas. En alerta continúa el sur de Bolívar.