Freno en seco a TLC

Un mes después de acordar la presentación del TLC al Congreso de EE.UU., la Casa Blanca dijo el lunes que la aplazará hasta que los republicanos aprueben protecciones a sus trabajadores.

En reciente entrevista con El Espectador, el demócrata Max Baucus, presidente del Comité de Finanzas del Senado de EE.UU., lo dijo claramente: “Creo que es necesario que el TLC y el TAA pasen este año. Uno no puede aprobarse sin el otro”.

Se refería al Trade Adjustment Assistance, algo así como ‘Asistencia para el Ajuste del Comercio’, la ley que recompensa a los trabajadores afectados por el libre comercio en Estados Unidos. Los republicanos quieren que se vuelva a establecer la versión del TAA de 2002, fomentada por el entonces gobierno de George W. Bush, mientras los demócratas defienden la versión de 2009 propuesta por el presidente Barack Obama.

Esta última se venció en febrero de este año y desde entonces se ha convertido en el epicentro del rifirrafe político entre ambos partidos en materia comercial. Incluso, la prolongación del TAA ha sido la razón por la cual las preferencias arancelarias contempladas en el tratado Atpdea —que se vencieron también en febrero— no han sido aún extendidas.

Los demócratas tienen condicionada su extensión de las preferencias al TAA y está pasando lo mismo con los tratados de libre comercio firmados con Panamá, Corea del Sur y Colombia, pendientes de ratificación. El TAA tiene un costo aproximado de US$1.000 millones anuales, dinero que tradicionalmente ha provenido de un impuesto aduanero. Los republicanos quieren financiarlo de una serie de fondos ya destinados a colegios comunitarios, algo que los demócratas no aceptan. Además, en la versión 2009 del presidente Obama, su cobertura y sus beneficios fueron ampliados.

La ley beneficiaba exclusivamente a aquellos perjudicados por tratados de libre comercio, pero Obama lo extendió con más posibilidades para más puestos de trabajo. Eso profundizó el disgusto de los republicanos.

Por su parte, los demócratas han repetido una y otra vez que si los republicanos no apoyan el TAA, ellos no apoyarán el TLC. La situación, sin embargo, se hizo oficial con el anuncio que la Casa Blanca hizo ayer: el director del Consejo Económico Nacional, Gene Sperling, afirmó que hasta que los republicanos aprueben el TAA, el gobierno no presentará los tratados comerciales pendientes que sean votados en el Congreso.

Los republicanos esperan que la Casa Blanca lo haga antes del primero de julio de este año.

Así están las cosas. La noticia era esperada por los gobiernos de Colombia, Corea y Panamá, que conocen en detalle el interés de los líderes de ambos partidos. Es una forma de la administración Obama de presionar por todo lo alto un proyecto que les interesa indiscutiblemente. Ad portas de un año electoral, defender a los trabajadores es apoyar la base del Partido Demócrata. Quedan tres semanas para la fecha límite que esperan los republicanos y a Colombia le queda poco menos de un mes para cumplir la segunda parte del Plan de Acción acordado con Washington para presentar el TLC al Congreso.

Una vez Colombia cumpla con lo acordado para esa segunda fecha, 15 de junio, y se destrabe —como el gobierno espera— la negociación del TAA, el TLC será presentado a votación.

 

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