Freno a la medicina natural en la UE

Cientos de medicamentos naturales quedaron vetados en la Unión Europea a partir del domingo.

La razón: entró en vigor una nueva normativa que establece que sólo podrán comercializarse medicinas a base de plantas, que estén registradas en el Estado miembro donde serán distribuidas y que sean “tradicionales”, es decir, que se hayan utilizado durante al menos 30 años. Y una última condición: sólo se autorizará la venta de productos para males menores, como dolores musculares, resfriados o problemas de insomnio.

El domingo 1° de mayo se cumplía el periodo transitorio de siete años que había acordado la Comisión Europea con los fabricantes y distribuidores de estos medicamentos para que éstos últimos “demostraran que sus productos presentaban un nivel aceptable de inocuidad y de eficacia”, explicó a través de un comunicado el comisario europeo de Salud y Política de Consumidores, John Dalli. Dijo además que la medida tiene un único objetivo: proteger a los consumidores de posibles efectos nocivos de esas plantas.

Representantes de la industria de medicina natural no escondieron su descontento. Robert Verkerk, director de la ONG Alliance for Natural Health, ha sostenido que la iniciativa busca favorecer a las grandes farmacéuticas. Su argumento es que esta política es una barrera para los comerciantes ya que es necesario invertir grandes cantidades de dinero, y además tiempo, para que las medicinas reciban la aprobación. Sostuvo que cientos de pequeños y medianos comerciantes se verán obligados a abandonar el negocio, y aseveró enfático que en este escenario no sólo perderán los empresarios, sino los consumidores, quienes no tendrán acceso a remedios alternativos, “que son el resultado de miles de años de sabiduría popular y que reflejan el conocimiento de culturas como la africana y la china”.

A pesar de las críticas, y de la amenaza de esta ONG de demandar la normativa ante el Alto Tribunal de Londres, voceros de la Comisión Europa siguen defendiendo la decisión. “Esta directiva pone a los consumidores por delante. La información sobre el producto deberá incluir posibles efectos secundarios e interacciones con otros medicamentos y, sobre todo, deberá dejar muy claro que se basa en un uso tradicional”, aseguró Richard Woodfield, responsable de las políticas relativas a medicina tradicional de la UE.

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