Gadafi reaparece en público

Lo hace al tiempo que una delegación de presidentes africanos dialoga con él sobre la crisis en Libia.

Una delegación de presidentes africanos llegó este domingo a Trípoli para entrevistarse con el líder libio Muamar Gadafi, quien reapareció en público, con el objetivo de lograr una tregua en los combates entre las fuerzas del régimen y los rebeldes, que en Ajdabiya (este) parecían recrudecer.

Después de sus gestiones en Trípoli, los mediadores viajarán a Bengasi, el bastión de la rebelión libia, para tratar de convencer a la oposición de deponer las armas. La empresa se anticipa delicada dado que los jefes de la rebelión rechazaron de antemano toda idea de alto el fuego si Gadafi o uno de sus hijos siguen en el poder.

El domingo, el primero en llegar al aeropuerto de Miitiga, cerca de Trípoli, fue el presidente maliense Amadu Tumani Turé. Luego llegaron los presidentes Jacob Zuma (Africa del Sur), Mohamed Ould Abdel Aziz (Mauritania) y Denis Sassou Nguesso (Congo), así como por el primer ministro ugandés de Relaciones exteriores Henry Oryem Okello, que representa al presidente Yoweri Museveni.

Los dirigentes fueron recibidos por partidarios de Muamar Gadafi, que llevaban retratos del dirigente libio y banderas verdes del régimen. Los cinco dirigentes del comité de la Unión Africana (UE) habían salido por por separado de Nuakchott, donde se reunieron el sábado por la noche y reafirmaron los objetivos de la misión.

El comité de la UA reafirmó el sábado en Nuakchot los objetivos de su misión: "cese inmediato de todas las hostilidades", envío de ayuda humanitaria y apertura de un diálogo entre el régimen y la insurrección. La delegación africana tiene planeado proponer además un "periodo transitorio" para la adopción de reformas políticas con vistas a eliminar las "causas de la crisis actual", según un comunicado de los mandatarios.

En la víspera del encuentro, el presidente del Congreso General del Pueblo (parlamento), Mohamed Zwei, anunció en Trípoli que un proyecto de constitución, en preparación desde 2007, será sometido a la aprobación de los libios en cuanto se supere la crisis.

El 21 de febrero, pocos días después del estallido de la insurrección, Seif Al Islam, uno de los hijos del coronel Gadafi, había adelantado que el parlamento se reuniría para decidir un nuevo código penal y nuevas leyes que darán "perspectivas de libertad" para la prensa y la sociedad civil, así como el inicio de un "diálogo sobre la constitución".

En el campo de batalla, los bombardeos se reanudaron en la mañana del domingo, por segundo día consecutivo, en torno de la ciudad de Ajdabiya (este), con las fuerzas leales al oeste y los rebeldes al este. Al menos 12 personas perdieron la vida este fin de semana durante los enfrentamientos entre los insurgentes libios y las fuerzas de Gadafi dentro y alrededor de la ciudad de Ajdabiya, indicaron este domingo fuentes médicas.

Los restos de nueve rebeldes fueron transportados a la morgue del hospital Jala, en Bengasi, un bastión de los guerrilleros libios situado a 160 km al norte de la zona de Ajdabiya, donde se produjeron mortíferos enfrentamientos el sábado que continuaban el domingo, constató un periodista de la AFP.

A últimas horas de la tarde del domingo se registraban combates en los alrededores de la salida occidental de Adjabiya, que conduce hacia el puerto petrolero de Brega, según un corresponsal de la AFP en el lugar. Una decena de explosiones se oyeron el domingo por la mañana en el lapso de unos pocos minutos provenientes de Ajdabiya, según un periodista de la AFP que se encontraba a unos 15 km al este de la ciudad. "Hubo intensos bombardeos (de las fuerzas leales) provenientes del oeste" de Ajdabiya, testimonió un habitante, Hafeth Zwai, por teléfono a la AFP.

En el oeste del país, otro frente continuaba en llamas: Misrata, la ciudad rebelde sitiada y bombardeada desde hace un mes y medio por las fuerzas de Gadafi. La OTAN anunció el sábado por la noche que había continuado en las últimas 24 horas con los bombardeos de los arsenales de municiones y de armas pesadas de las tropas leales, utilizados para alimentar la ofensiva sobre Misrata (210 km al este de Trípoli), aunque reconoció que la vía militar no acabará con la crisis en ese país.

En un comunicado, el general Charles Bouchard, jefe de operaciones, agregó que la OTAN había además "destruido un número importante" de tanques de los cuales una parte participaban "en el bombardeo indiscriminado de Misrata".