Gina Parody oficializa este lunes su deseo por alcaldía de Bogotá

Con el lema “Quiero poner orden en Bogotá”, la exsenadora se presentará como candidata.

Desde hace ya varios meses, en los mentideros políticos del país se venía escuchando el rumor de que Gina Parody —la exsenadora del Partido de la U que en enero de 2009 anunció la renuncia a su curul desencantada con el gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe— regresaría para buscar en las urnas el segundo cargo de elección popular más importante de Colombia: la Alcaldía de Bogotá. Este lunes, a las 3:00 de la tarde, en el barrio Bonanza de la localidad de Engativá, con el lanzamiento oficial de su candidatura, todo deja de ser especulación y Parody pasa a ser protagonista de primer orden en el pulso por la sucesión en el Palacio de Liévano.

Los planteamientos y propuestas que presentará a los capitalinos demuestran que sus principios políticos y su visión social se mantienen intactos y ahora están acompañados por lo aprendido en el máster sobre temas de urbanismo que realizó en Harvard. Sus metas son claras: apostarle a un proyecto de educación de largo aliento en el que los pilares sean la inclusión y la calidad; y la reformulación de los planes de desarrollo de la ciudad, estableciendo como eje el corredor occidental con polos claves en Ciudad Bolívar, el aeropuerto Eldorado y Engativá.

Además, consciente de los graves problemas de corrupción que enfrenta la actual administración del alcalde Samuel Moreno, Parody presentará un ‘Manual de Transparencia’, con el que busca cerrar las grietas por donde contratistas y funcionarios se han enriquecido con los recursos destinados a la infraestructura de la ciudad.

Pero al margen de la coherencia de sus propuestas, hay un clara diferencia entre la Gina Parody que inició su carrera pública hace casi 15 años y que en 2002 —apoyada por Uribe Vélez— llegó a la Cámara de Representantes y, posteriormente, con ese mismo respaldo y defendiendo las tesis del uribismo, fue elegida en el Senado con la segunda votación más alta en el Partido de la U. Ahora, en su campaña a la Alcaldía, quiere desligarse de la política tradicional, de la que dice sentir hastío hasta el punto de haber precipitado su renuncia al Congreso en 2009.

Por eso, su aspiración no estará bajo las banderas de un partido, sino que será con firmas, aun cuando reconoce que el cambio de las normas electorales le obliga a adquirir una póliza de seriedad por un monto mayor a los $270 millones, los cuales, asegura, tendrá que cubrir hipotecando su apartamento. Asimismo, deberá presentar ante la organización electoral 50 mil firmas válidas que respalden su candidatura.

Es el costo político a pagar después de que hace más de un año, cuando renunció a su curul en el Senado, fue tajante al manifestar su divorcio frente a lo que representaba la política en el país, en especial la de su partido: la U. En ese momento, Gina Parody expresó su desencanto con el gobierno del presidente Uribe por sus intenciones reeleccionistas así como por el, según ella, desacertado manejo de la paz.

En más de una entrevista concedida a los medios de comunicación cuestionó también lo que para ella fue la convivencia de un parlamento permeado por la parapolítica y el hundimiento, en ese entonces, de la ley de víctimas. “Se ha cambiado el argumento democrático, donde todos cabíamos y la oposición legitimaba el discurso. Ahora tenemos un argumento bélico para destruir al enemigo. Estamos obviando a las víctimas y eso es peligroso para la sociedad colombiana, porque las víctimas tienen que ser reparadas. Con el proyecto de la reelección estamos atacando con un dardo a la democracia”, fueron sus palabras en el momento de retirarse temporalmente de la vida pública.

Su elección en dos ocasiones para el Congreso de la República estuvo acompañada de dos tipos de votantes: los que respaldaban el proyecto político de Uribe y quienes la veían como una opción de renovación y limpieza ante la política tradicional. En esta ocasión, y así lo reconoce, su apuesta es por ese segundo sector, en el que se concentra el codiciado ‘voto de opinión’, que es el que en el fondo ha generado la elección de los últimos mandatarios en Bogotá, por encima del respaldo de los partidos.

Aunque no es una política de vieja data, Gina Parody reconoce que la forma de hacer campaña ha cambiado mucho y ya tiene diseñada una estrategia para acercarse a los ciudadanos, sin la intermediación de partidos o de dirigentes nacionales, distritales o comunales. Su estrategia apunta a las nuevas tecnologías donde, según explica, el Partido Verde logró un gran impulso pero le faltó el acercamiento real con las personas, más allá del espacio virtual. Con este plan, y en sólo cuatro meses, la exsenadora busca dejar atrás ese pálido 3% en intención de voto que reflejó la encuesta publicada ayer por El Espectador.

Algunas ideas plasmadas por Parody:

“Hace un mes operadores de celulares prometieron medidas para evitar activación de celulares robados. No ha pasado nada”.

“Cada día roban entre 700 y 900 teléfonos celulares en Bogotá. Ayer le costó la vida al Capellán de la Universidad Minuto de Dios”.

“Poner orden en Bogotá incluye atacar el delito focalizadamente”.

“¿Saben cuántos policías cuidan a esta hora a 7 millones de bogotanos? 5.500 auxiliares y 3.000 policías profesionales (…) eso es un policía por cada 870 personas. Hay que ponerle orden a Bogotá”.