Grito mudo retumbó en España

A pesar de la prohibición, cientos de personas llegaron a la Puerta del Sol, convocadas por el movimiento 15-M.

Los cánticos como “Lo llaman democracia y no lo es”, “Que no nos representan”, “No, no, no, no nos moverán”, además de silbidos y gritos, que durante una semana se escucharon en la Puerta del Sol, epicentro de la protesta del Movimiento 15-M en Madrid, se silenciaron a la medianoche. Los organizadores de la protesta convocaron a miles de españoles en un acto silencioso llamado el “grito mudo”, en respuesta a la junta electoral nacional que les prohibió celebrar manifestaciones y reuniones el sábado, día de reflexión previo a las elecciones locales y regionales del domingo en toda España.

“A las 00:05 horas de la madrugada del viernes al sábado nos quitaremos la cinta y daremos el grito mudo al cielo, de manera que aunemos todas nuestras fuerzas hacia la conciencia colectiva”, explicaron los organizadores del grupo, conocido ahora como “los inconformes” por la variedad de perfiles y exigencias que confluyen en la plaza.

Unos piden medidas para manejar la crisis económica, otros piden empleo (el 40% de los menores de 30 años están buscando trabajo), mejores salarios, mejoras democráticas, transparencia electoral, incluso el voto en blanco... En la Puerta del Sol se abrieron buzones para que el heterogéneo número de personas que conforman este movimiento espontáneo escriba sus quejas.

“Hay que escuchar a los jóvenes acampados en Sol, porque hay razones para que expresen ese descontento”, reconoció el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que teme que las elecciones del domingo se conviertan en un plebiscito y el PSOE termine afrontando una fuerte derrota. Según los últimos sondeos, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) podría perder al menos dos gobiernos regionales y alcaldías frente al Partido Popular (PP), que ser vería fortalecido.

“El efecto del anuncio de Zapatero será muy limitado, los socialistas no se librarán de ese voto de castigo”, explicó a la AFP el analista político Josep Ramoneda. La otra gran incógnita que rondaba anoche en España era saber si las protestas lograrán lo mismo que las manifestaciones de hace siete años en España. Javier Elzo, sociólogo español, le dijo al diario El País que no: “Entonces los españoles sabían que les estaban mintiendo ante un hecho muy concreto. Ahora nadie nos engaña. Sabemos lo que tenemos y queremos otra democracia”.

 

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