Gustav Malher: el último romántico

El miércoles se conmemora el primer centenario de la muerte de este compositor nacido en lo que hoy se conoce como República Checa.

Su exigencia fue clara. En su tumba lo único que debía aparecer era su nombre: Gustav Malher. Todos aquellos interesados en buscar el lugar en el que reposarían sus restos, sabrían los detalles de su historia, conocerían parte de su compleja vida amorosa y habrían escuchado algunas de sus máximas creaciones musicales. Lo demás, es decir para quienes el nombre era simplemente uno más, tal vez nunca tendrían la necesidad de acercarse a este personaje que la música se ha encargado de posicionar como uno de los más fieles exponentes de la época del romanticismo.

Muchos más de los que el pronóstico optimista de Mahler podría llegar a calcular, se acercaron a su tumba y un número indeterminado de melómanos de todas las generaciones se interesaron por su estilo. Sin embargo, para que la música le diera el lugar que se merece debió pasar más de medio siglo y fue a partir de los años 50, cuatro décadas después de su muerte, que se valoró su capacidad. Al comienzo, su obra fue ignorada y su música, muchas veces sublime, volvió a ser interpretada y la gente se encontró con un autor de carácter, con una expresividad fuera de lo común y un virtuoso manejo de la emocionalidad.

Tal como le sucedió a Bach, quien fue incomprendido para su época y que debió valerse de Felix Mendelssohn (1809 – 1847) para ser comprendido en su justa medida, Gustav Malher fue importante muchos años después de su muerte. Los más destacados críticos musicales aseguran que la obra de este compositor nacido en Bohemia, territorio que en la actualidad se conoce como República Checa, no es amplia pero contrario a lo que sucede con muchos de sus colegas, no registra creaciones de dudosa calidad. Sus piezas más populares son ‘Canciones de un camarada errante’, ‘El cuerno mágico de la juventud’, ‘Las canciones de los niños muertos’ y ‘La canción de la tierra’.

En el 2010 se celebraron los 150 años del nacimiento de Malher, una fecha que pasó casi inadvertida debido a otras tantas conmemoraciones musicales, y se espera que ahora en el centenario de su muerte, ocurrida el 18 de mayo de 1911, se realicen conciertos y recitales en homenaje a este inmortal que un día exigió que en su tumba sólo dijera Gustav Malher.