Gustavo Petro: 'Tiene que estar lejos de la fiscal'

Gustavo Petro, excandidato presidencial del Polo Democrático, responde al reto que le planteara Carlos Alonso Lucio, quien lo instó a responder si recibió financiación de los Nule, explica su relación con Carlos Gutiérrez y dice que la Fiscalía no ha sido rigurosa en la investigación del carrusel de la contratación.

En entrevista con El Espectador, Gustavo Petro responde al reto que le planteara esta semana su excompañero en el M-19 Carlos Alonso Lucio —exesposo de la fiscal general, Viviane Morales, y quien en el marco de las negociaciones en Santa Fe de Ralito fuera asesor de las autodefensas—, quien lo instó a responderle al país si había recibido financiación para sus campañas políticas de los Nule, los polémicos empresarios inmersos en el llamado carrusel de la contratación en Bogotá. Petro habló también del Polo y arreció en sus críticas contra la Fiscalía por lo que considera es una falta de rigurosidad en la investigación de dicho carrusel.

¿Cómo cree que queda el panorama del Polo Democrático tras la suspensión a Samuel Moreno?
El efecto en los partidos políticos es diverso. Para mí, el brazo político del cartel de la contratación en Bogotá fue el Partido de la U en el Concejo. El Polo tiene una responsabilidad política porque hoy dos de sus militantes están inmersos en el tema del cartel y no son cualquiera: el alcalde y su hermano. Durante mi campaña presidencial, en una reunión con el Comité Ejecutivo del Partido, mostré unas encuestas en las que se veía cómo crecía la percepción de corrupción en la ciudad, pero eso nunca fue escuchado y lo que hubo fue una especie de ceguera de buena parte de la dirección del Polo, que ha llevado al Partido muy tontamente a una casi una sin salida.

¿Casi?
Las normas le dan una segunda oportunidad que es la terna para reemplazar al alcalde. Si se conforma buscando el máximo de calidades de sus integrantes y pensando en el interés general de la ciudadanía, el Polo puede hacer una ruptura con la administración y por lo tanto mostrar otra imagen. Sin embargo, es claro que existe una tendencia que busca el continuismo y si eso se impone, pues se acaba.

Claro que la sanción al alcalde no es por corrupción sino por omisión...
El informe de la contratación que presentamos en octubre del año pasado destapó la existencia de unas redes empresariales. La red de Emilio Tapias, que aparecía como que no era un contratista del Distrito, o la de Julio Gómez. La mayor parte del informe no está siendo investigado judicialmente. La investigación judicial, gracias al afecto Nule, se ha centrado en el IDU y la malla vial. Es una investigación muy parcial de la Fiscalía, que es la que tiene la sartén por el mango, porque la Corte Suprema no puede investigar sino congresistas y la Procuraduría también tiene una visión muy recortada por sus funciones. La Fiscalía es la que tiene en sus manos la opción de hacer una investigación integral y a la fecha, buena parte de lo que dijimos nosotros en el informe de la contratación no está siendo investigado. Nosotros en el informe llegamos a la conclusión, viendo el conjunto de la administración de Bogotá, que la famosa grabación que se hizo pública tiene una constatación real, es decir, que quienes allí se nombran son efectivamente los que concentraron mayoritariamente la contratación y que los procedimientos para ello fueron turbios, irregulares y muchos dolosos. Allí hubo una asociación para delinquir que de manera premeditada y planificada, uso la contratación pública en el conjunto del Distrito para trasladar recursos públicos hacia el enriquecimiento ilícito privado. Ese es el cartel, aunque yo diría que más eso es una mafia porque no estamos hablando de hechos puntuales de algunos funcionarios sino de una sistematicidad, con un papel muy protagónico de Iván Moreno, que está siendo procesado judicialmente. ¿Eso ocurrió a espaldas de su hermano, el alcalde, como Caín y Abel?

¿Por qué dice usted que no se está haciendo una investigación integral por parte de la Fiscalía?

Aquí lo que salta a la vista es que hay una asociación que es integral, que planifica, recorre el Distrito, pero como el Alcalde no firma los contratos y no ha sido posible hasta el momento encontrar relaciones directas suyas con los contratistas del cartel, nosotros dijimos que le cabe una enorme responsabilidad por omisión. Ha habido articulistas, interesados políticamente, que han dicho que la omisión no es nada, pero resulta que sí es un delito. No es ni siquiera una irregularidad disciplinaria y hay generales presos por omisión. Ahora, ¿quién juzga penalmente la omisión o si hubo más que la omisión? La Fiscalía. Y yo tengo muchos interrogantes sobre este tema. Por ejemplo, antes de que la nueva fiscal llegara, a mí me llamaron a declarar sobre el informe y me sorprendió mucho que a pesar de nosotros haber presentado un documento de cien páginas que hasta hoy no ha sido refutado en una sola frase, me entrevistaran 15 minutos, que no lo hiciera el fiscal del caso sino unos funcionarios subalternos y que me hicieran solo tres preguntas, sin profundizar en nada. Me quedó la sensación de que no se habían leído el informe.

¿Es por eso que ha puesto en entredicho a la fiscal Viviane Morales?
Yo no he puesto en entredicho a la fiscal. El noticiero CM& puso en boca mía una frase que nunca dije. Mis inquietudes son que la Fiscalía no ha avanzado. Hay unas investigaciones que hay que hacer sobre particulares que tienen contratos con el Distrito y que para determinar el dolo hay que ir a mirar las obras. Están pasando cosas aun hoy y no hay una actividad en la Fiscalía para investigar lo que pasa con estos contratistas señalados ya públicamente. Se sabe de anticipos; del cumplimiento, modo y lugar del contrato; los informes de la interventoría; mirar qué ha sucedido incluso al interior de la administración después de conocerse las denuncias; qué pasa con los contratos de Julio Gómez, si hay o no caducidad. Son una serie de temas con los que la Fiscalía tiene que moverse con prontitud. Ni yo ni la ciudadanía podemos decir si Samuel Moreno es culpable o inocente, eso le toca a la Fiscalía, pero en el proceso que ya existe con las copias que compulsa la Corte Suprema de Justicia para investigar a Samuel y al exministro Andrés Uriel Gallego, ¿qué está haciendo la Fiscalía? ¿Por qué no ha abocado, además del IDU y lo de la malla vial, el resto de instituciones que nosotros sugerimos tienen irregularidades en los contratos? Lo que estamos recibiendo son ataques, es decir, el enfoque no va hacia los denunciados sino que tenemos una avalancha contra los denunciantes.

¿Ataques en qué sentido?
Yo estoy llamado a declarar porque simplemente pedí garantías para el fiscal del caso. Lo están presionando y ha habido una serie de artículos en la prensa atacándolo. No critico a los medios porque ese es su deber, pero la publicación de unos correos electrónicos familiares que no ordenó el fiscal ¿quién los hizo? ¿Quién está chuzando ilegalmente? Hay unas fuerzas que se están moviendo y que tienen poder porque no cualquiera puede hacer ese tipo de actividades. El mismo fiscal del caso, yendo en contravía de la fiscal general, acepta que hay presiones.

¿Y de dónde pueden provenir esas presiones?
Él ha dicho que provienen de quienes no quieren que sus nombres aparezcan en las confesiones de los Nule. Es decir, que se silencie a los Nule para que el escándalo no pase de lo que ya hoy está.

¿Habló usted de una alianza entre la fiscal y el expresidente Samper para proteger a Samuel Moreno?
Yo no dije eso. Eso lo dijo CM&. Yo simplemente dije: Samper está detrás de Samuel. Pero eso es algo que yo vengo diciendo desde hace años. Y dije: miembros del samperismo están presionando la investigación del fiscal del caso. Y dije: la señora fiscal debe garantizarle al fiscal del caso la seguridad y el respaldo para que pueda llevar integralmente las investigaciones. Eso fue lo que yo dije en mi Twitter. Y quiero hablar con la fiscal sobre qué tipo de presiones ha recibido el fiscal del caso y por qué se le debe proteger.

¿Pero está Samper está detrás de las presiones?
Yo dije el samperismo, personas del samperismo. También empresarios, porque hay un tema vigente que me preocupa y es que en los ocho meses que restan hay una serie de licitaciones que se tienen que adjudicar por cerca de seis billones de pesos, como la del aseo. ¿Quién va las va a hacer? ¿Qué empresarios están interesados en participar? ¿Cuántos de ellos están implicados en el cartel de la contratación? Esas licitaciones dependen de si el alcalde es Samuel o no, es decir, de la investigación disciplinaria y judicial. Incluso la decisión de la alcaldesa encargada, María Fernando Campo, de no cambiar de gabinete me llena de interrogantes. ¿Cómo se garantiza la transparencia ante el volumen de recursos que se van a licitar y contratar? ¿Están esos intereses detrás de toda la campaña contra el fiscal del caso? ¿Es un pecado pedirle a la fiscal general que lo proteja y lo blinde? Pero la respuesta que recibí de ella fue diciendo, vía medios de comunicación, que me iba a citar. Quisiera hablar con ella para decirle personalmente cuáles son los fundamentos de mis inquietudes. Después aparece el señor Carlos Alonso Lucio – no es machismo – pero hay una relación allí y yo lo que pedí fue prudencia en eso.

¿Y qué tiene que ver Lucio en todo esto?
Yo lo que dije era que estuviera lejos de la fiscal. Él le dijo a una periodista que la iba a denunciar porque escribió una columna de opinión cuestionándolo. Y esa denuncia es ante la Fiscalía. ¿Cómo suena eso ante cualquier organismo internacional de libertad de prensa? Independientemente de si tiene la razón o no, yo hablo de la prudencia que hay que tener.

En una entrevista con la FM, Lucio lo reto a decir si había recibido plata para su campaña de los Nule ¿qué le responde?
La repuesta es que no recibí ni un solo peso en ninguna de mis campañas: las ultimas de Senado 2006, la de Cámara 2002, consulta y primera vuelta presidencial.

¿Usted nunca se reunió con los Nule o alguno de ellos?
Yo me reuní con Miguel Nule, padre e hijo, en una primera circunstancia, mucho antes de este tema y fue la del paramilitarismo. En 2006, primero en la Cámara de Representantes y luego en el Senado, yo hice unos debates sobre la historia paramilitar de Sucre, algo que no me inventé sino que estaba escrito en los procesos. Dije dónde se había fundado el paramilitarismo en Sucre, que fue en una reunión en la hacienda Las Canarias, de propiedad de Miguel Nule padre. Él es un político liberal que fue galanista y ganadero, que terminó en la lógica de Uribe. Incluso la reunión de las autodefensas contó con la presencia de un Secretario de Gobierno de Uribe siendo gobernador de Antioquia: Pedro Juan Moreno, y con un amigo de la familia Nule que era poseedor de la hacienda de Los Silva, que era Francisco Javier Piedrahita. Allí el señor Miguel Nule ofició como organizador de la primera reunión, donde hubo hasta militares. Yo lo menciono en los debates y él después quiso exponer su versión y yo lo escuche. Su versión es que reconoce que eso pasó, lo justifica como lo hacen los ganaderos argumentando la presión de la guerrilla -historia que es relativamente cierta- pero dice que inmediatamente cuando vio las derivaciones de lo que había pasado, se fue para Brasil, cosa que parece ser cierta. La Fiscalía finalmente le archivo el proceso.

¿Y nunca se montó en un avión de los Nule?
Nunca, si fuera así ya mi nombre hubiera aparecido. Los que si montaron fueron mis competidores en la campaña presidencial: Santos, Vargas Lleras, Pardo. Tampoco pienso que eso es un delito pero sí creo que es una imprudencia. Los Nule no eran delincuentes en ese momento, estaban avalados por el Gobierno Nacional, eran los cacaos y a mucha gente le pareció chévere. Pero la ley ni siquiera prohíbe la financiación de los contratistas en las campañas. Los Nule pudieron financiar a Santos, yo no sé, de hecho ese viaje es una financiación. También pudieron financiar a Vargas Lleras o a Pardo, pero a mí no me financiaron ni un peso. Tengo la certeza y puedo decirlo con tranquilidad que a mí no me financiaron ni los Nule ni sus socios. Pero yo sé exactamente de dónde viene la información de Lucio y porqué dijo eso.

¿Por qué?
Yo no me quiero meter en la vida privada de las personas, como otros sí quieren hacerlo con la mía. Él tiene una información de alguien que yo conozco, no personalmente, pero sé que tiene que ver es con mi esposa y por eso la nombra.

La nombra para insinuar que su esposa sí se reunió con los Nule…
Mi esposa, Verónica Alcocer, nació en Sincelejo, al igual que su hermana, Maria Teresa, que es la esposa de Carlos Gutiérrez. Toda la familia es sincelejana y ellas estudiaron en un colegio de monjas, cuyo nombre no recuerdo, donde estaban todas las niñas conservadoras. En ese mismo colegio estudió Rina Mendoza, ex esposa de Miguel Nule, que es de su misma generación. Es decir, antes de que supiesen o imaginasen con quien se iban a casar, fueron amigas. La familia Mendoza, el padre de ellos que se llama Horacio, tuvo una sociedad con el que iba a ser mi suegro, Jorge Alcocer. Pero el señor Mendoza quebró y quedó con unas deudas con mi suegro. Mi suegro lamentablemente es una persona que ha sufrido una enfermedad que lo llevó a quedar sin capacidad de trabajo, pegado a una máquina de diálisis, sufrió un ataque al corazón y hubo que hacerle una operación. Después tuvo un problema de páncreas y hoy vive encerrado en su casa. Horacio Mendoza, su antiguo socio, le pago parte de lo que le debía, unos 100 ó 150 millones, pero quedó debiendo un remanente. En el proceso de deterioro de la salud de mi suegro, sus hijos comenzaron a ayudarlo y mi esposa, imprudentemente, recurrió a Rina para que le pagara lo que todavía se le adeudaba. Fue a la oficina de ella y allí estaba la persona amiga de Lucio. Rina aceptó pagar una parte de la deuda de su padre, se la llevaron a mi suegro y la amiga de Lucio dice que fue para la financiación de mi campaña. Yo no sé si Lucio es actualmente esposo de la Fiscal, entonces estoy allí metido en un problema privado. A mí me gustaría que se investigara ¿pero cómo? ¿Quién atiende la denuncia, la fiscal?

Lucio pregunta por qué en el informe sobre la contratación en Bogotá no nombra a los Nule y de dónde salió la información que usted obtuvo…

Lo que pasa es que Lucio tiene una intencionalidad política. Yo no me he reunido con los Nule, no conozco al tal Manuel ni a Guido. Lo había dicho públicamente pero Lucio dice que no. Una vez presentamos el informe de la contratación, en octubre del año pasado, yo fui llamado a la Corte Suprema a declarar bajo gravedad de juramento y dije que habíamos hablado con Miguel Nule y con algunos de sus técnicos. Cuando visite por primera vez a la Fiscal General, recién posesionada, fue una charla muy amistosa y hablamos también del tema de la contratación en el Distrito. Y le dije que haciendo el informe de la contratación nos entrevistamos con el señor Miguel Nule, quien hizo unas afirmaciones que no pudimos constatar y no pudimos colocarlas en el informe final. Yo le dije que tratara ella de encontrar la verdad. Pero ahora Carlos Alonso quiere criminalizar nuestra actividad diciendo que nosotros ocultamos cosas.

¿Conoce usted a Carlos Gutiérrez, uno de los mayores prestamistas de los Nule?
Es el esposo de la hermana de mi esposa. Pero Gutierrez tiene una doble relación conmigo: Luis Eduardo Gutiérrez, su padre, es de Zipaquirá y cuando yo era muy joven y empezaba mis días políticos siendo concejal de ese municipio y militante del M-19, él era también concejal del conservatismo y jefe del Partido. Obviamente teníamos una distancia, pero hicimos un pacto consistente en que las gentes pudientes de Zipaquirá, y él era un hombre muy rico gracias a la producción de papa y leche, ayudaran a las familias pobres. Por eso es que a mí no me pueden endilgar que tengo las manos manchadas de sangre, no pueden decir que secuestré o extorsioné. Hay unos que lo dicen sólo por desprestigiarme pero en Zipaquirá no hubo un muerto o un secuestro, como tampoco hubo paramilitares. Allá hubo un entendimiento social que nosotros sostuvimos hasta que el Ejército me sacó a la fuerza y me mandó a la cárcel. Y también trató de acusar a Luis Eduardo Gutierrez por haber pactado con nosotros y haber logrado la paz en la región. Yo lo recuerdo con mucho cariño y después no lo volví a ver.

¿Pero y su relación con el hijo, Carlos Gutiérrez?
Coincidencialmente el hijo de Luis Eduardo Gutiérrez, a quien yo no conocía porque no había nacido cuando yo estaba en Zipaquira, se enamoro de la hermana de mi esposa. Carlos Gutierrez es también una persona pudiente, experto en biotecnología. Es uribista, conservador y le hizo campaña a Santos, no a mí ni al Polo. Sus amigos son uribistas y santistas. A su casa iba Marta Lucia Ramírez, a quien apoyó inicialmente porque luego se fue con Santos. Pero Carlos Gutierrez, quizás por el parentesco o su cercanía con el mundo empresarial de Sucre, terminó haciendo lo mismo que todos los de sucreños ricos: entregándole plata a los Nule sin tomar las debidas precauciones. Puso una plata y la perdió hasta este momento. No es que los Nule le entregaron plata a él, porque ahí sí lo vería como un problema, sino que él les entregó de su patrimonio particular plata, buscando me imagino rentabilidad y la perdió. ¿Eso qué tiene que ver conmigo?

¿Pero existe o existió alguna relación entre usted o su familia y él?
Sí claro, porque Mariana, su hijita de siete años, es amiga de mi hija de nueve y se quieren muchísimo. Yo no puedo prohibir que se vean porque su papá es santista y rico. Además, yo no tengo nada contra él, solo la diferencia política. A la fecha, ni él ni su padre han tenido una investigación que indique que tienen algo oscuro. Todos en Zipaquirá saben de la riqueza de ellos.

Volviendo al tema del carrusel de la contratación, hay muchos rumores sobre algunos concejales ¿usted qué sabe?
Nosotros lo que encontramos en nuestra investigación es en el sector de integración social, contratos por $170 mil millones, de un grupo que llamamos Torrado. Está escrito allí cómo es que hicieron para lograr esa contratación, a través de qué empresas y qué redes de cooperativas, y cómo es que se ligan al senador Efraín Torrado y al concejal Édgar Torrado. Sobre el Partido de la U, que yo sepa no se está haciendo ninguna investigación. Se mencionó al concejal Andrés Camacho, quien tiene una contratación que es de mínima cuantía y no fue objeto de nuestra investigación. El concejal Hipólito Moreno ha negado participación en el Gobierno, pero creemos que es una de las figuras de articulación del cartel de la contratación. Eso fue lo que encontramos nosotros, aunque hablan de que son siete los concejales involucrados.

¿Le cabe responsabilidad a Lucho Garzón por haber firmado algunos contratos de la Fase III de Transmilenio, como el de la 26?
Lucho no ha tenido unas declaraciones muy amigables conmigo, pero yo mirando estadísticas de su administración, creo que es uno de los mejores alcaldes de la historia de Bogotá. Quizás su gobierno no ha sido cabalmente comprendido. Obviamente tuvo errores, sobre todo en el tema ambiental que fue el que nos hizo separar, concretamente el tema de los cerros. Otro error fue proteger en cierta forma sectores como el de Jaime Dussán, Samuel Moreno y sus amigos. Les dio mucha fuerza en el Distrito y en el Polo hoy estamos todos pagando las consecuencias. Pero eso no es un acto de corrupción sino un error político. Sobre el tema de la 26, el tomó una decisión que creo estuvo presionada por la prensa, donde existe una amistad muy grande con Transmilenio. Y Lucho es muy vulnerable a eso. No quería pero dio ese paso. Allí no existe un solo indicio de corrupción y los contratistas fueron los grandes grupos que el gobierno Uribe benefició en su administración: los Nule, Conalvías, el de William Vélez y el de los Solarte. Samuel intenta delegar su responsabilidad en quién entrego el contrato, pero resulta que el contrato fue ratificado por él y peor aún, cuando salieron las evidencias de la tardanza en las obras y la falta de legalización de los anticipos, la salida no fue caducar los contratos sino la cesión a uno de los que también habían incumplido: Conalvías, que se quedo con la mayor parte de la tajada y que a partir de ahí se convirtió en el mayor contratista del Distrito.

Claro que Liliana Pardo era funcionaria de Lucho…
Son tres momentos clave en la historia de la 26: adjudicación de Lucho, ratificación de Samuel y lo peor, que es donde yo creo que hubo irregularidades, la cesión. En los tres está Liliana Pardo.

Usted dice que a Carlos Alonso Lucio lo mueven móviles políticos ¿los suyos cuáles son? Porque es imposible no verlo como candidato…
Desliguen el informe sobre la contratación en Bogotá de eso. Yo quería ser Presidente de Colombia no el del Polo, porque decían que ese era mi interés. Este tema de la contratación está desligado del electoral. Progresistas va a tener candidato en Bogotá.

¿De qué depende la decisión de lanzarse?
Hay que dejar de cantar este tema, ver qué pasa con el proceso judicial, qué pasa con Uribe, que estoy convencido es un jugador en la ciudad. Qué pasa con el Partido Verde. Quiero ver si el Polo da la talla presentando una terna decente. Y quiero ver si se pudiera forjar un bloque de fuerzas progresistas.

Pero usted sí quiere ser alcalde...
Yo hubiera querido ser presidente de Colombia. Quizás me hubiera gustado antes de eso tener la oportunidad que tuvo Lucho o que tuvo Samuel. Pero nunca estuvo en mis posibilidades. Quise desarrollar una vida legislativa que ya termine. A Dios gracias será recordada como una de las mejores.

¿Qué le responde a Lucho cuando dice que su movimiento es personalista y que es pasar de la U de Uribe a la P de Petro?
Chistoso pero no es cierto. Y aunque también con chistes se puede hacer la política, no es mi fortaleza. Él sabe que tuvo una propuesta nuestra y a la que dijo que sí. Los verdes hicieron un comunicado que se iba a entregar a la opinión pública, donde constituíamos un frente político que precisamente se iba a llamar ‘Progresistas’, junto a la Alianza Social Indígena y otros movimientos indígenas.

¿Y qué paso?
La pregunta es qué les pasó. Eso fue en octubre del año pasado y si no me equivoco, la fecha del lanzamiento público iba a ser el 22 de octubre.

¿Qué les responde a los que dicen que usted acabó con el Polo?
No creo que el Polo se haya acabado. Todo depende. Démosle puntos suspensivos porque todavía tienen el balón en su cancha. Depende de cómo jueguen. Ahora, quienes afectaron al Polo fueron los que metieron al Partido en escándalos de corrupción. El problema no está en el que denuncia.

¿Qué piensa de quienes ya están en la arena política por la Alcaldía?
De Gina Parody tengo una impresión favorable. Me sorprendió en el Congreso al pasar de ser de la U a ser muy crítica cuando vio que su partido estaba ligado al paramilitarismo. De Galán también porque en el Concejo dio debates significativos. Sus propuestas sobre una nueva visión de ciudad se parecen mucho a las que nosotros hemos construido. Me gustaría que ellos confluyeran con nosotros en un bloque y de hecho ya Carlos Vicente de Roux ya habló con ellos.

¿Y Paulo Laserna y David Luna?
El hijo de Paulo Laserna fue el principal activista juvenil de mi campaña a la Presidencia. Y su padre fue senador de la Alianza Democrática M-19. No conozco la visión política de él, no sé si es conservador. En cuanto a David Luna, creo que no despegó y que necesita más experiencia.