Hágase la internet

Hace una semana la población de San Onofre, Sucre, se benefició de un programa estatal que promueve las TIC en zonas aisladas y afectadas por la violencia y la pobreza.

Es un pueblo costeño. Una tierra de sol y de calor. De pasto y frutas. Violencia y terror. San Onofre de Torobé, ubicado cerca de los Montes de María, a una hora de Sincelejo, tiene su cortejo de fantasmas de los largos años de paramilitarismo que vivió. De la violencia que sigue viviendo a diario con las bacrim y los narcotraficantes.

Es la tierra de Rodrigo Mercado Peluffo, alias Cadena, cuyo recuerdo aún atormenta a los habitantes de la región. Cuyos mitos aún se hablan en voz baja. Pero hoy no se toca el tema. A la hora en que el calor ablanda los cuerpos y las voluntades, una extraña agitación reina en la plaza central del pueblo. Vinieron todos. Abuelos y nietos, amigos y familias enteras acudieron al taller de capacitación en manejo de internet que ofrece el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

En esta región olvidada, aislada y por mucho tiempo dejada a su suerte y a la mano de los grupos armados, la iniciativa del Gobierno para promover la apropiación de la tecnología se vive como un milagro. “Es importantísimo que hagan esto”, dice, emocionada, Lilia González de Romero, que vino con sus 57 años a asistir a la clase. “Es una excelente iniciativa, hay que aprovecharla”.

Reunidos bajo las arcadas del colegio central, una centena de personas asiste, atentas, al curso. Siguiendo con la mirada los movimientos del profesor en un silencio estudioso, interrumpido por los gritos de un niño o la risa de un grupo de amigas. Hoy es la primera fase del programa “Cambia tu vida, entra a internet”, implementado por el Ministerio de TIC, un proyecto que tiene como ambición brindar conocimiento en manejo de la web a 137 municipios del país, 137 zonas abandonadas donde el Estado trata de reparar sus fallas desarrollando proyectos como estos. Pero hoy no se toca el tema.

Desde luego, funciona. En esta escuela sólo se ven caras alegres, ojos atentos y bocas entreabiertas de la concentración. Y, de repente, bulla, agitación, efervescencia. “Les tengo una sorpresa”, anuncia el profesor montado en una tarima. “Llegó la viceministra de TIC, María Carolina Hoyos Turbay”.

“Estar acá hoy representa para mí una gran satisfacción, porque significa que estamos logrando nuestra misión, que es reducir la brecha digital que le hace daño al país”, explica más tarde Hoyos, después de apretones de manos y aplausos, sentada en un pupitre escolar, cigarrillo en la mano. “Las zonas más pobres y más aisladas del país están a un clic de distancia de acceder a la tecnología y al mundo de posibilidades que ofrece. Esto va a reducir la pobreza y la violencia en estas regiones”, asegura.

La misión es que el acceso a internet  mejore las condiciones de vida de la población, que impulse a los cultivadores de frutas del pueblo a exportar sus productos a otras regiones, otros países. Un futuro mejor para San Onofre.

La única que expresa la preocupación del “después” lo hace a medias palabras. Norma Janeth Ospina Ortiz, secretaria de Educación del municipio, que dejó su tierra natal de Armenia para seguir al hombre que ama hasta esta comarca de pobreza y violencia, anda sin rodeos:  “El miedo que tenemos respecto a este programa es que se quede en un evento puntual, aislado. Por ahora no sabemos cuándo será el próximo taller. Nos dijeron que antes del próximo año, pero no tenemos fecha”.

Este curso debería ser la primera piedra de un programa que se desarrolla en tres fases para lograr capacitar a la población en manejo hábil y adecuado de la web. En Colombia, país líder de la penetración de internet en América Latina con 467 usuarios por cada mil habitantes, uno de los objetivos del Gobierno en materia de comunicación es promover la apropiación de la tecnología mediante este tipo de actividades en poblaciones aisladas. En estas zonas, que ya tienen acceso a internet —incluso una internet inalámbrica, en el caso de San Onofre— se considera que “el 60 ó 70% de la gente no sabe usar la web”, de acuerdo con Ospina.

Es esta falta de utilización de la web, esta brecha digital que el Ministerio busca reducir con su fundación “Vive Digital”, promotora del programa. Pero más allá de las preocupaciones acerca del futuro del proyecto, se siente a veces una extraña disonancia en la atmósfera del día. Discordancias, breves torpezas que dejan ver la sombra de las armas y la sangre. Algo en las miradas que revela un cotidiano inseguro, que el manejo de YouTube o Gmail no basta para aliviar.

Los que antes mandaban en la región como paramilitares hoy vuelven a establecer sus leyes como integrantes de bandas criminales. En San Onofre, donde hace tres semanas asesinaron al líder comunitario de tierras Antonio Mendoza Morales, la iniciativa del Ministerio de TIC es apenas un respiro en la historia de violencia de esta región, de masacres indiscriminadas en las poblaciones vecinas. Estamos cerca de El Salado. Y la sangre no se limpia fácilmente.

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