'Haber negado el conflicto no hizo ningún bien al país'

Se cumplieron tres años de la extradición de los jefes 'paras' a Estados Unidos.

La desmovilización de los paramilitares en Colombia: Entre el escepticismo y la esperanza, es el nombre del libro que recopila los textos de 21 autores nacionales e internacionales, académicos, expertos y periodistas, en los cuales se analiza el proceso de desmovilización de los grupos de autodefensa durante el gobierno de Álvaro Uribe. Un proyecto que tuvo al frente a Bruce Bagley, director del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad de Miami, y Elvira María Restrepo, profesora de Estudios Internacionales de esa misma universidad, quien en diálogo con El Espectador habla de dicho proceso, precisamente cuando ayer se cumplieron cinco años de la extradición de los jefes ‘paras’ a Estados Unidos.

¿Se extraditó la verdad con los jefes paramilitares?

El tema de la verdad es muy importante y ha sido una de las grandes falencias del proceso. Para algunos, la extradición de los jefes ‘paras’ significa impunidad porque eran los cabecillas los que tenían esa verdad y para Estados Unidos la prioridad es el narcotráfico, no las víctimas ni que se haga justicia en Colombia. Sin embargo, hay que preguntarse: ¿Qué tanta verdad hubiera surgido de las versiones libres en el país? ¿Qué tanto más iban a decir de lo que ya habían dicho? Además, habría que tomar en cuenta que en Colombia no se puede tener verdaderamente en la cárcel a nadie. Hubieran acabado teniendo una versión homogénea, que no nos hubiera dicho más de lo que ya sabemos.

¿Es un error darle tanta preponderancia a lo penal?

Preocupa que esa sea la única manera de ver el proceso. Hay muchas otras personas que pueden dar información y la justicia no es el único componente importante del proceso de transición en Colombia. Ese es uno de los defectos, que se le ha dado demasiada importancia a la parte penal y se han olvidado otros componentes que también son importantes, entre ellos el de la reconstrucción de la verdad y de la memoria histórica, que creo es lo que se necesita para desmontar un conflicto.

¿Servirá la ley de víctimas?

Es una conquista que las víctimas adquieran derechos concretos, pero veo un problema en lo de la diferenciación, que es donde aparece el tema de las bacrim (bandas criminales). Al declarar el presidente que hay un conflicto armado y excluir a las víctimas de la delincuencia común —entre ellas las de las llamadas bandas criminales—, hay gente que ve eso como víctimas de primera y de segunda. Sin embargo, pienso que esa línea se tiene que trazar porque es claro que el Estado no tiene la capacidad presupuestal ni los recursos humanos para invertirles a todas las víctimas del conflicto.

¿Es acertado entonces reconocer la existencia de un conflicto armado en el país?

Me parece acertado porque es obvio. Es decir, creo que es bueno que se distinga quiénes están en el conflicto y quiénes no. Haberlo negado durante tantos años no le hizo ningún bien a Colombia. Cuando uno llama a las cosas por su nombre, puede encontrar soluciones; cuando se lo cambia, no llega a nada.

El expresidente Uribe dice que ello puede llevar a darle estatus político a la guerrilla...

En su gobierno, él optó por llamarlos terroristas para tratarlos como criminales y no como actores políticos susceptibles de una negociación. Sin embargo, a los grupos paramilitares, de alguna manera, los aceptó como actores políticos al adelantar con ellos una negociación, aunque la Corte Constitucional no aceptó darles ese tratamiento. Ahí hay una contradicción, porque a pesar de negar la existencia del conflicto armado, aceptó que uno de los actores era político.

El libro habla de escepticismo y esperanza. Con el panorama actual, ¿qué deberíamos sentir los colombianos?

Yo soy esperanzada. Hay cosas que no deben dejar de mirarse, se han esclarecido muchos crímenes y ha habido principios de verdad, no sólo con el trabajo de memoria histórica, sino porque entre todas las versiones libres y acusaciones se han revelado miles de crímenes y se han ubicado miles de cuerpos. Eso es muy importante. En las transiciones en el mundo se han hecho encuestas de diferentes conflictos a las víctimas y en ellas predominan dos cosas sobre lo que realmente quieren: verdad y reparación económica. Esas son las dos necesidades. En nuestro libro, una de las autoras descubrió lo mismo en cuanto a las víctimas en Colombia, que lo que buscan es verdad y reparación económica antes que venganza o justicia.