"Hacer vino es crear vida"

En el marco de la celebración mundial del Malbec (17-04-2011), entrevistamos a una de las enólogas más reconocidas en Argentina.

Son pocas las profesiones y los oficios que se funden con la vida. Los enólogos y, en general, todas las personas que viven alrededor del vino, hablan con gran pasión y convencimiento de ese mundo que encierra una botella.

Susana Balbo es, sin llegar a exagerar, la enóloga mujer más reconocida de Argentina. Lleva 30 años en la industria. Ha trabajado para diferentes bodegas y asesorado a otras más, y ha sido la primera enóloga argentina contratada internacionalmente para laborar en bodegas del Viejo Mundo. En el momento su bodega, Dominio del Plata, es su proyecto más personal, donde les imprime a sus vinos su espíritu emprendedor y dinámico ofreciendo botellas  bajo su piedra filosofal: “La calidad como primer objetivo”.

Hablamos con ella desde Mendoza.

Algunas personas dicen que detrás de un buen vino siempre hay una buena persona. ¿Qué tan certera es esta afirmación?

En un enorme porcentaje la expresión del espíritu del enólogo está detrás de una botella. Cada vez que hacemos un vino volcamos lo mejor que tenemos como personas y como profesionales. Detrás de un vino siempre se verán las ganas, el amor y la energía de quien lo hace.

¿Cuáles son las características entrañables del Malbec?, ¿qué le encanta de esta variedad?

Me gusta de esta cepa la capacidad de sobrevivir y que se identifica con los argentinos. De alguna manera somos sobrevivientes porque tenemos un país bendecido por una cantidad de cualidades y, sin embargo, muchas veces no podemos superar inconvenientes que parecen congénitos al país. El Malbec sobrevivió a la filoxera de Europa, el haber llegado a Argentina y encontrarse con el terreno apropiado para desarrollar sus mejores virtudes. Han tenido que pasar 150 años para que esta variedad sea reconocida en el mundo. Cuando hablan de Argentina, la gente dice Malbec. Mañana es una celebración que se hace gracias a su fortaleza, su espíritu, energía y a su enorme generosidad para dar vinos extraordinarios con diferentes personalidades de acuerdo con el lugar.

¿Cree que el Malbec seguirá siendo la uva icónica de exportación argentina o hay indicios de un camino diferente?

Es la uva icónica de Argentina, sin duda, pero queda mucho por crecer. Argentina representa sólo el 5% del mercado del mundo, quedan muchas bocas sedientas que van a querer probar Malbec. Esto no es monolítico ni inamovible, es un hito más en el camino de Argentina como productor de grandes vinos. Hay otras variedades que tienen grandes posibilidades. Hoy, después de muchos años, se le está reconociendo a Argentina como un origen de grandes vinos y llegará el momento donde el consumidor experimentará con otras cepas. Hay que subir un escalón a la vez y seguiremos con las otras cepas.