Hay otra derecha

En Colombia hay dos derechas. Una ha causado estragos; otra ha causado estruendos. Son la derecha y La Derecha. De la primera no pretendo ocuparme (eso es trabajo de la justicia), y a la segunda dedicaré esta columna.

La fecha exacta de su nacimiento se quedó en el fondo de alguna botella, pero no el año: 1992. El nombre, curiosamente, sí tiene que ver con la derecha tradicional, y es que luego de recibir una “inmerecida” pedrea (eso aseguran ellos) en la Universidad Nacional, no podían menos que aceptar su destino: La Derecha. Así se quedaron. Y contra el viento y la marea nada despreciable de la desconfianza por el rock colombiano de los 90, grabaron sus primeras dos canciones: Alice y Contra la pared.

Eran otros tiempos. La producción musical no se podía realizar, como ahora, en estudios caseros. Debieron tocar puertas, y aunque reticentes, los llamados a escuchar el origen de uno de los sonidos rockeros más importantes de la escena colombiana fueron dos estudios de grabación de jingles. Digamos que, de momento, todo marchaba bien.

Es 1994. Después de una gestación de 12 meses, La Derecha publica La Derecha, su primer disco. Un hijo con el pan debajo del brazo. La banda se alza entre las agrupaciones de rock colombiano más importantes; telonean, recorren los bares de la ciudad, conmocionan al público en el novel Festival Rock al Parque. Digamos que, de momento, todo marchaba de maravilla.

Si después de la tormenta viene la calma, también la calma es un anticipo de tormenta. Por razones que ellos han preferido encerrar bajo llave, Panelo, el percusionista, opta por la emancipación. La Derecha es una mano sin un dedo. Dispuestos a continuar, reciben el año de 1996 con ráfagas de Balas de bebé y otras canciones de cuna, su segundo disco. Se avecinan los días en que la banda promociona su disco. Y se avecina, al tiempo, la tragedia: Panelo muere en un accidente de tránsito.

Un año después, en 1997, La Derecha anuncia su retiro. “Ya estuvo bien”, sólo eso dijeron.

Su música, no obstante, fue renuente a las despedidas. Las nuevas bandas de rock hallaron en La Derecha un precedente, una influencia, y los rockeros, esos locos nostálgicos, pusieron sus temas en bares, en redes sociales, en internet. El público pedía a gritos otra más, y la banda se vio obligada a complacerlos: la tocará este año, en el Festival Rock al Parque. Y otras diez en un disco por salir.