'Hay que trabajar día y noche'

En su visita a Colombia, Kentaro Harada, presidente mundial de la Cámara Júnior Internacional, aconsejó redoblar los esfuerzos y realizar fuertes inversiones para rehabilitar la economía.

El viaje tranquilo de Kentaro Harada por el corazón de Tokio en el metro terminó con un fuerte sacudón. El movimiento continuó por varios segundos y, a oscuras (el fluido eléctrico se cortó), supo que algo malo había sucedido cuando quiso comunicarse por celular y no encontró señal. Las líneas habían colapsado.

El asombro aumentó en el aeropuerto, cuando le informaron que su vuelo de regreso a Fukuyama había sido cancelado. Su espera por un asiento libre se extendió por tres horas, cuando comprendió la causa no sólo del colapso de la operación aérea sino de los continuos movimientos de la tierra: un terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter, que devino en tsunami, había arrasado la ciudad porteña de Fukushima.

“Fue una enorme sorpresa ver en la televisión lo que estaba sucediendo”, comenta el presidente mundial de la Cámara Júnior Internacional, organización que se erigió en Japón en 1946 para coordinar la reconstrucción del país tras las bombas nucleares lanzadas en plena II Guerra Mundial contra las ciudades de Nagasaki e Hiroshima, esta última muy ligada a la historia de sus ancestros.

Y a la suya propia, toda vez que reside a varios kilómetros del lugar donde la tierra se convirtió en un infierno el 6 de agosto de 1945. Por su puesto, su misión hoy en día es dar a conocer la cara de la ciudad que se sobrepuso a la infamia nuclear: “La población actual supera el millón de personas. Somos reconocidos no sólo por la preservación de la memoria tras el bombardeo, sino también por la reconstrucción de la economía”.

Precisamente, esa experiencia le ha valido a su organización para apoyar al gobierno japonés en la reconstrucción de Fukushima. Experiencia que Harada compartió con las autoridades y medios colombianos esta semana con miras a la reconstrucción de los pueblos afectados por la ola invernal.

“En Hiroshima no necesitamos más de 10 años para reconstruirlo todo. La gente trabajó día y noche para olvidar lo que había perdido con la tragedia”, explica. Una actitud similar, en su concepto, deben asumir los pobladores de las áreas afectadas por las lluvias y los desbordamientos de ríos y lagunas en Colombia, la cual debe estar acompañada por el apoyo del Gobierno Nacional: “La inversión pública no puede encontrar barreras de ninguna clase”.

Como la corrupción. A medida que el caudal de las aguas vuelve a inundar las zonas afectadas por el clima, el país recibe diariamente numerosas denuncias y señalamientos sobre casos de corrupción con las ayudas del Gobierno a los damnificados. Un jugoso botín para las redes de corrupción tradicionales, si se tiene en cuenta que el Palacio de Nariño calcula en más de $11 billones el costo de la reconstrucción.

“Hay que pensar en la riqueza a largo plazo. La naturaleza humana, que lleva a devorar al instante lo que hay servido en el plato, tiene que hacerse a un lado. Estamos hablando de las vidas de personas, y como tal hay que asumir una naturaleza humana”, aconseja Harada, quien remata con una sonrisa: “En efecto, mucho más dinero va a llegar a futuro.  Si se piensa en corto plazo, el dinero se esfumará rápidamente”.

Alianza por la juventud

El Gobierno colombiano, a través del programa Jóvenes en Acción de la Presidencia y la organización Cámara Júnior Internacional, firmaron ayer un convenio para premiar a diez jóvenes colombianos que hayan realizado logros significativos para el desarrollo en sectores como el comercio, la academia y el medio ambiente.

Los ganadores serán reconocidos en noviembre de 2011 y podrían contar con capacitación técnica en el exterior al igual que con la inversión para desarrollar sus proyectos productivos.

El acuerdo cuenta con la firma del vicepresidente Angelino Garzón.

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