Hernán Darío Gómez: "Ahora no hay tanta bronca"

Antes de su viaje a la Copa América el técnico de la selección de Colombia habló largo y tendido con El Espectador.

Se le siente como un hombre más relajado, frentero —como siempre— y sin pelos en la lengua. La plenitud de sus 55 años le ha inyectado a Hernán Darío Gómez una buena dosis de sapiencia y, aunque no pierde su esencia, esa misma que lo ha caracterizado por protagonizar en el pasado múltiples polémicas, así como su hablar desparpajado, el popular Bolillo irradia hoy una imagen diferente a la de hace 25 años cuando comenzó su proceso con la selección de Colombia.

En este diálogo frente a frente con El Espectador, antes de su viaje a la Copa América de Argentina, Gómez rememoró su andar, sus aciertos, sus errores y, como el ser humano de carne y hueso que es, lloró y enrojeció sus ojos cuando habló del inolvidable Andrés Escobar.

Como dice el tango de Gardel, ¿cree que 20 años no son nada... con la selección?

A uno la selección se le vuelve más que un trabajo, es un sentimiento, es como si la piel fuera de color amarillo, azul y rojo, porque he estado mucho tiempo en ella; perdí, gané, obtuve cosas importantes y ahora lo que más quiero es ayudar, integrar un grupo que se sume a la selección, que dé ejemplo y lidere al país por intermedio del fútbol.

¿Ha sentido ahora un mejor ambiente, lejos de lo hostil que fue cuando concluyó su etapa anterior?

Lo que nos sucedió con el presidente Juan Manuel Santos, la semana pasada, con la entrega de la bandera, fue realmente emocionante. En tanto tiempo que he estado en la selección es la primera vez que veo ese compromiso. Uno le mira la cara al presidente y ve esos ojos tan sinceros de amor por la selección. Me acordé cómo en el pasado todo fue tan traumático. Sin embargo, el miércoles pasado, cuando salimos del partido de Pereira, que a mí no me gustó, vi a la gente desbocada por el equipo, apoyándonos y quedé muy contento y tranquilo por ese ambiente.

¿Creía que iba a encontrar este entorno o se ha ido sorprendiendo?

Había estado retirado del país y sí me he sentido sorprendido, a pesar de que hemos tenido problemas, porque somos un país un poco agresivo. Ahora veo que a la selección la quieren y creen en ella, y a pesar de que saben que hasta ahora se está armando, me parece que la pueden llevar de la mano hasta el objetivo final, que es ir al Mundial de Brasil.

Si dice que vivió momentos traumáticos en el pasado, ¿por qué quiso regresar a la selección?

Lo que pasa es que uno dice que fue un ambiente de mucho trauma, pero también con Pacho la pasamos muy bien, porque había un grupo de jugadores, un cuerpo técnico y directivos que éramos una sola familia. Todavía nos vemos y nos miramos a los ojos y nos damos abrazos. Digo que fue traumático, pero la pasamos bien porque ganamos cosas importantes que antes no se habían logrado. Pero ahora estoy viviendo con más felicidad, porque estos jugadores también los veo muy formados, muy profesionales. Cuando escogí esta selección para la Copa América, lo hice pensando primero en que sean muy buenas personas y, lo segundo, en su capacidad. Entonces ahora siento que esta selección —como la que tuvimos con Pacho— está transmitiendo cosas lindas y que no hay tanta bronca como nos tocó aguantar en el pasado.

¿Qué fue lo más traumático?

El ambiente con la prensa en esa época fue muy berraco, fue muy duro ese enfrentamiento.

¿Eso fue lo más difícil?

Dentro de ese ambiente, lo de Andrés Escobar fue mortal para nosotros. Eso casi que me obliga a dejar el fútbol, pero después uno dice tanto que peleamos, tanto que luchamos para ver que hicimos algo por el país, porque hay un reconocimiento total. Salgo con Pacho por cualquier parte y hay un reconocimiento muy grande. Nunca he recibido un insulto en la calle, en el estadio sí. Pero ahora estoy muy contento porque hay más respeto, hay mejor trato y las críticas son distintas.

Es decir, ¿que ve una prensa diferente?

La noto muy bien, veo una prensa más preparada, más educada, hay menos odios. Ya casi todo el mundo tiene lo que quería, entonces, ya estamos todos por ayudar.

Pero usted también se ve más relajado.

Aparento. Sí, estoy más tranquilo, vivo más aprendido en muchas cosas.

Después de salir, después de tantas broncas, ¿por qué decide regresar?

Por mi selección. Estuve por fuera del país como siete años, cinco en Ecuador y dos en Guatemala, y uno extraña porque uno lleva el fútbol adentro, en la sangre, entonces en realidad nunca quise salir de la selección. Cuando me fui en el año 1998 era porque había cumplido un ciclo, después de un desgaste mío, de Pacho y del fútbol que nosotros practicábamos. Nos fuimos Pacho, Luis Fernando (Suárez) y yo para Ecuador y trabajamos, y metimos a ese equipo dos veces al Mundial con el mismo estilo del que estaban cansados acá, pero nunca quise salir de la selección, siempre he querido estar en ella y siempre voy a querer estar.

¿Sintió rechazo tras su nombramiento?

Antes de que el presidente de la Federación me nombrara, sí sentí injusticia y mala información, porque hablaban de que la selección necesitaba un técnico moderno y que yo estaba pasado, que no me había modernizado, que había que ir a Europa a actualizarse y yo me quedé muy extrañado. Veo los títulos de los equipos de aquí y me pongo a pensar cuál es lo moderno, cuál es el fútbol de ahora. Me pongo a ver cuál es el fútbol de Europa, porque parece que para uno ser técnico tiene que ir a Europa, aunque sea a esconderse dos meses allá, pero usted fue a Europa y ya dicen que es técnico. Entonces, sentía un montón de cosas injustas y el fútbol más moderno es el del Barcelona, cierto, y es un fútbol muy parecido al que hicimos en nuestra época, entonces me pregunto cuál es el moderno. Ahí sentí, cuando me iban a nombrar, que estaban malinformando a la gente, que había cierta bronca otra vez, pero no me dio pereza regresar, porque tengo más fuerza que ellos.

¿Cómo se llena de esa fuerza?

Hay cosas que te dan tranquilidad, como los resultados, el trabajo, el conocimiento. Hay una cosa que es muy importante y es la opinión del futbolista. Escuchaba la opinión de los periodistas y había mitad y mitad, mitad rechazo y mitad aceptación. Oía la opinión de los futbolistas y de los técnicos, y sentía un respaldo del 100%, entonces cómo no me iba a fortalecer.

Y, ¿qué le dijo su familia?

Mucha gente de la familia no quería que regresara. Es un sufrimiento para la familia cuando uno no logra buenos resultados, pero bueno, al primero que alerté fue a mi hijo. Él se mostró tranquilo, maduro e inteligente.

¿Fue difícil tomar la decisión de regresar?

No, para nada. Tuve ofertas de Ecuador, de otros lados, pero la prioridad mía era Colombia. Cuando el presidente de la Federación estaba buscando técnico sabía que estaba dentro de una baraja y me dije: “Me la voy a jugar” y aquí estoy.

¿Está feliz por esta decisión?

Estoy muy contento, consciente de que tengo una responsabilidad grande, porque uno en esto es Dios y diablo al tiempo. Así como veo a esta selección, que la están aplaudiendo y queriendo, después también la van a bravear si no saca los resultados.

¿No le teme al fracaso?

Para mí el fracaso, la verdad, y se lo digo a todo el país y aunque no les guste, es si no voy al Mundial, por ahora todavía estamos en formación de equipo. Tengo como una lista de 45 jugadores; unos que no están para la Copa América van a actuar en las eliminatorias.

¿Cómo se siente trabajando de nuevo con Francisco Maturana?

Somos un grupo bueno. Pacho, como director en desarrollo, es una persona que está más tranquila, por encima de cualquier cosa, es como un consejero, una persona sabia. Está también un hombre fuerte, dinámico y trabajador que es Leonel Álvarez, y mi mano derecha que es Elkin Sánchez. Tengo muchos asesores en el fútbol colombiano, uno de ellos es Alexis García. Porque en el fútbol hay que saber oír.

Se dice que Maturana es el que sigue mandando, ¿usted qué opina?

Qué le hace, que lo digan. Hay gente que dice eso; otros que Leonel es el que manda. A mí no me importa. Si Leonel o Pacho son mejores, lo importante es clasificar al Mundial y yo soy la cabeza de este grupo. Claro, eso sí, el día que perdamos, ahí sí seré el único culpable.

¿Cómo describe a Maturana?

Tiene mucha sabiduría y una paz espiritual, te transmite cosas muy lindas y sabe mucho de fútbol.

¿Y a Leonel Álvarez?

Dinámico, leal y con mucho futuro.

¿Qué parámetros técnicos tuvo en cuanta para elegir la nómina que va a la Copa América?

Lo primero que quise fue tener buenos jugadores de fútbol e inteligentes, para que me cojan rápido la idea y la información de orden táctico.

Se ven buenas individualidades, pero no hay equipo aún.

Es raro ver selecciones muy compactas, las selecciones no tienen continuidad para ser compactas.

¿Qué quiere que digan de su selección?

No quiero hablar de un estilo, porque hay gente que no lo coge. Quiero que digan que es un grupo de muchachos que están defendiendo su país, que están dando ejemplo y que quieren liderar cosas importantes.

¿Cómo compara la generación de futbolistas que tuvo en su anterior etapa con ésta?

Los dos grupos son muy profesionales. Amo al otro grupo, lo amo. A los de ahora les ha tocado otro estilo de vida, a nosotros nos tocó abrir el camino con hacha y machete, un grupo de muchachos con más dificultades en ese momento. Ahora, éstos han tenido más aprendizaje, más información, han evolucionado mucho en países más desarrollados y eso les ha dado la oportunidad de ser más profesionales.

Si un técnico es muy laxo, es malo, pero si es de mano fuerte, también, ¿cómo hacer para encontrar la medida justa?

Hay que tener equilibrio, hay momentos para todo, hay momentos para ser técnico, amigo y consejero. Existen jugadores que te miran como un hombre mayor y en la cancha te pueden ver como el técnico y ellos, los alumnos. Creo que el equilibrio es fundamental y hay que tener diferentes caras, pero siempre con los ojos abiertos y la cabeza levantada para ser muy claro y nunca decirles mentiras a los futbolistas.

Eso es más difícil que armar un equipo en la cancha...

El equipo se arma solito en la cancha, ellos solitos se van metiendo y por ahí uno se tira sus primeros 11 y después ellos se meten y sacan el suyo.

¿Cómo se va ganando esa sabiduría para que los jugadores no se les salga de las manos?

Es difícil en los torneos largos. No me gustan los torneos largos, no me gustan las concentraciones largas, porque se hacen muchas fisuras. Una de las cosas más importantes que le he dicho al presidente de la Federación es que, independiente del resultado en esta Copa América, quiero que este equipo venga más fortalecido para el primer partido de la eliminatoria.

¿Por qué retrocedimos tanto y ya sumamos tres mundiales sin clasificar?

Porque olvidamos y nos cansamos. A veces creían que las cosas eran muy fáciles, y si las hacían Bolillo y Maturana, entonces todo el mundo los podía hacer. Se tomó otro camino y ese camino no cuajó.

¿El cambio generacional de los futbolistas no influyó?

Aquí nunca ha habido malos futbolistas. En la época en la que estaba pelado había jugadores tan buenos como los que nos tocaron a nosotros.

¿Qué errores del pasado no repetiría?

De eso no hablo. No le voy a decir a la gente cuáles fueron mis errores. Lo único que digo es que ahora estoy más convencido de lo mío, tengo un buen equipo de trabajo, un buen grupo de jugadores y directivos, y estamos trabajando bien y con la de nosotros vamos a tratar de ganar.

No quiere hablar de sus errores, pero ya mencionó los traumas con la prensa.

Pero esos nos los cometí yo, no fue mi culpa. Me acuerdo de esa época —en el año 1987— y a mí me gustaría coger un casete para escuchar cómo eran los comentarios deportivos y después del 87 para delante para ver cómo son... como dice Suso, el que entendió, entendió...

Se dice que la generación pasada de futbolistas fue tan buena que no necesitaba técnico.

Esa sí es una mentira. Hubo generaciones mejores que la de nosotros y no fueron al Mundial.

¿Por qué cree que sus declaraciones generan tanta polémica?

Porque realmente a veces respondo con ironía. Un día me preguntaron —porque como andan diciendo que yo soy un vago porque les di vacaciones a los jugadores— que qué hacía en un día normal y yo respondí: “Me desayuno y me pongo a ver las novelas”. Entonces respondo a veces con ironía y eso les choca y dicen que mis entrevistas no son de fondo, y claro que no son de fondo, porque en ese momento no quiero hablar sino de tirarles a los que son tan profundos que ahora me resultaron pulcros y bien hablados. Como digo güevón o hijueputa, soy el peor, el ordinario.

¿Pero usted siempre ha hablado así?

Sí, pero que tire la primera piedra uno de esos que habla mal de mí en ese sentido. Me da risa cuando los escucho hablando de eso.

¿Se la va a jugar definitivamente sin la figura del 10?

Eso para mí es como una historia vieja. Pero alguna cosa me tienen que discutir, antes fue con el toque toque. Nunca he jugado con un 10, excepto con El Pibe Valderrama. Clasifiqué a los Olímpicos sin 10, clasifiqué a Ecuador sin 10, quedé campeón con Nacional sin 10, hablando del tal 10. O sea que realmente para mí 10 es Zúñiga cuando va por el fondo y mete un pase gol o cuando Guarín va por el centro y mete un pase gol. Quiero que este equipo llegue por la elaboración de juego con buenas sociedades.

¿Pero igual no tenemos otro ‘Pibe’?

Un Carlos no va a volver a salir. Si estuviera en este momento bien, él jugaría en mi equipo, siempre lo haría. Para mí fue un hombre importante, por su jerarquía, amistad, personalidad, fútbol, nobleza y liderazgo, como también lo fueron Faustino Asprilla, Freddy Rincón, Alexis Mendoza, El Chonto, Chicho Serna, Aristizábal, Perea, Andrés, René...

¿Cómo va a trabajar la crisis de gol?

Desde que estoy hace 20 años en la selección venimos con ese lastre. Considero que con la camiseta de la selección es más difícil jugar que con un club. Es una responsabilidad distinta, se maneja más ansiedad, estrés.

Pero para ganar hay que meterla...

Si no hacemos gol, apague y vámonos.

Pero están Falcao, Teófilo…

Siempre hemos tenidos buenos goleadores y ahora también, pero la verdad es que no hemos sido una selección goleadora.

¿Hará muchos cambios en la nómina para las eliminatorias?

Es la primera vez que voy a jugar con esta selección partidos oficiales, entonces voy a ir mirando cómo es el comportamiento de los jugadores, porque no es lo mismo jugar amistosos, aunque al futbolista colombiano hay que hablarle más para los juegos de preparación, porque ellos cuando tienen partidos difíciles están claritos, cuando hay partido que no tienen importancia se distraen un poco. Somos colombianos.

¿Nacional es el equipo que mejor juega fútbol en Colombia?

Diría que el equipo con el que más me identifico es con Equidad, por el orden, porque Alexis trabaja con una nómina pequeña. Es un combinado con muchos aciertos colectivos.

¿Cree que el nivel del fútbol local ha bajado por culpa de los torneos cortos?

Diría que no hay justicia. Es injusto con los técnicos porque es apresurado, a las dos fechas ya están casi echándolos y a las tres jornadas ya está casi que eliminado, entonces no hay tiempo de procesos.

¿Cuál ha sido el momento más amargo de su vida?

La muerte de Andrés, de eso no hay duda. Sigue siendo muy berraco. Haga de cuenta de que se me murió un hijo y perder un hijo es el dolor más grande del ser humano. Lo recuerdo todos los días. Bromeando digo que Andrés está ocupado todos los días con Santiago (Escobar) y mi papá debe estar ocupado conmigo. Soy muy creyente y le digo a Dios que si usted me metió en esto, usted debe saber cómo me ayuda para sacar esto adelante.

Y así, con esa respuesta contundente, se despide Hernán Darío, pleno, contento, con una sonrisa de oreja a oreja.

“Rapidito me emberraco”: Gómez

¿A quién le daría bolillo?

En este momento, a mi hijo no más.

¿Quién es el que más bolillo le ha dado?

Los que me han dado me han engrandecido, me han ayudado a crecer y les agradezco.

¿Cuál es su mejor victoria?

La de Nacional, en 1991.

¿Su peor derrota?

Me dolieron mucho los Olímpicos de 1992, tenía equipo para ser campeón.

¿El día triste?

La muerte de mi papá, la de Andrés Escobar.

¿Qué le saca la rabia?

Cualquier cosa.

¿Esa es una respuesta irónica?

No. Es que es cierto, todo me saca la rabia, rapidito me emberraco. Soy primario.

¿Cuál es su once ideal de Colombia en toda la historia?

Nunca hablo de jugadores. Soy hincha de algunos, pero no digo nombres porque hay tantos tan buenos y tan importantes que me da pena no nombralos a todos.

Pero le apuesto que su mejor arquero es René Higuita...

No le voy a hablar de ese tema.