'Hicimos lo imposible'

La condena del Consejo de Estado a la Nación, por las supuestas omisiones tras el ataque a la base en Putumayo, generó rechazo entre los militares que intentaron apoyar a sus compañeros.

“No fue negligencia, hicimos hasta lo imposible por llegar a tiempo para auxiliar a nuestros compañeros en Las Delicias, pero el clima favoreció a los guerrilleros”. Es la justificación de tres militares de los grupos enviados como apoyo, tras la toma a la base militar, y que hoy sienten que el fallo del Consejo de Estado que condenó a la nación por la toma   es, en parte, injusto.

Claro está, también reconocen que el rumor de la toma existía desde antes y posiblemente se pudo haber hecho algo. “Fue una época de mucha tensión militar y política. Es posible que hubieran faltado cosas en otro aspecto, pero la tropa hizo todo el esfuerzo por llegar”, agregaron.

La toma a la base militar de Las Delicias (Putumayo) comenzó pasadas las 7:00 de la noche del 30 de agosto de 1996. Casi 700 guerrilleros contra 100 soldados. Toda la noche los insurgentes arremetieron con gran poder de fuego. Al final, el saldo fue de 27 muertos, 17 heridos y 60 secuestrados.

Para el Consejo de Estado, fallaron la nación y el Comando de las Fuerzas Militares, porque en la base había soldados poco preparados, sin armamento suficiente, en un sitio sin las condiciones necesarias para enfrentar un ataque de la guerrilla. Además, el apoyo llegó tarde.

Pero, según los uniformados, el haber llegado tarde no fue deliberado. Dicen que esa noche las Farc tenían dominada toda la zona. El primer intento de apoyo fue con el avión fantasma, que partió desde la base de Tres Esquinas, a 20 minutos del sitio del ataque. Las condiciones climáticas impidieron la visibilidad y la maniobra de combate. “El avión no podía distinguir entre soldados y guerrilleros. Si se hubiera dado la orden de disparar, hubiera ocurrido una masacre mayor”.

También lo intentaron por el río. La Armada envió lanchas desde Tres Esquinas y fueron atacadas en el camino. Desde Leguízamo salió otro grupo que tuvo que cargar botes y caminar toda la noche por la selva tratando de buscar una salida al río. “Para desgracia nuestra, los guerrilleros habían copado un radio muy grande por río y la selva. Fue un infierno, esos guerrilleros no dejaban de disparar”.

A la base sólo pudo llegar la Fuerza Naval del Sur, que logró pasar por la carretera entre Puerto Leguízamo y La Tagua, luego armaron tres botes para llegar a Las Delicias. Lo hicieron al día siguiente, a las 11:00 a.m. “Los primeros en llegar pudieron salvar a varios heridos. Lo que vimos fue impresionante, solo humo y gritos de soldados heridos”.

“No fue negligencia, hicimos hasta lo imposible por llegar. Nadie sabe cómo es transportarnos por la selva en la noche, ni las dificultades que tuvo la tripulación del avión fantasma y su desespero para salvar a sus compañeros, sin poder hacerlo. Fue horrible lo que sucedió”, concluyeron.

Sin embargo, en el fallo del Consejo de Estado poco se critica la labor heroica de las tropas. Sus señalamientos apuntan al alto nivel. Para los magistrados, la negligencia estuvo más arriba en la jerarquía del Ejército.

Así lo deja ver en su fallo, que de alguna forma tenía antecedente en una decisión de la Procuraduría del 31 de agosto de 1998, que para esa época hizo casi los mismos señalamientos que ahora hacen los magistrados.

En el proceso disciplinario destituyeron al brigadier general Jesús María Castañeda, que para la época era comandante del Comando Unificado Sur (al que pertenecía la base de Las Delicias), y al coronel José Claudio Bastidas, comandante del Batallón de Selva 49, el más cercano a Las Delicias.

Al general se le acusó de no haber estado en su cargo el día de la toma, luego de adelantar un viaje que tenía a Brasil, y al coronel por negligente por no haber tomado las medidas preventivas y porque el día del ataque reportó a sus superiores un simple hostigamiento y no el ataque en su real dimensión.

En la sanción quedan descritas las fallas que se cometieron alrededor de la toma. Se apoyan en la investigación que hizo el Ejército internamente, en la que resaltan la deficiencia de infraestructura, la falta de trincheras adecuadas, la imposibilidad de apoyo aéreo y que no hubo inteligencia sobre el enemigo. También una de la Inspección del Ejército, en la que se consignaron conclusiones como que el armamento presentó fallas y que no hubo apoyo oportuno a pesar del prolongado combate.

El  fallo del Consejo de Estado ha generado preocupaciones en el Gobierno, porque dicen que posiblemente deja una puerta abierta a futuras condenas millonarias a la Nación por todas las tomas de finales de los 90, que fueron en iguales circunstancias.

El expresidente Ernesto Samper y el general (r) Hárold Bedoya Pizarro, que estaban al mando para la época de la toma, fueron los primeros en reaccionar por la decisión y la criticaron al considerar que no estaba acorde con la realidad alrededor del ataque y la reacción del Ejército.

El ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, expresó que están analizando el fallo y sus implicaciones jurídicas. “Lo que quiero resaltar es que gracias al fortalecimiento que en los últimos años han tenido las Fuerzas Armadas, por fortuna estos son episodios del pasado”.

El fallo de Las Delicias no es el primero en este sentido. Tiene un precedente en la condena a la Nación por la toma al corregimiento de Arboleda (Caldas), donde el frente 47 de las Farc atacó una estación de Policía en la que murieron 13 uniformados. El  abandono y la falta de reacción atribuible al Estado fueron similares.

 

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