"Hubiera preferido que lo capturaran con vida"

El experto en Oriente Medio advierte que lo previsible, salvo que aumente la efectividad del control policial, es que Al-Qaeda siga funcionando con su mortal eficacia habitual.

David Solar Cubillas (Cantabria, 1943) podría definirse como un fundamentalista en el estudio del Oriente Medio. El veterano historiador y periodista de la Universidad de Navarra ha sido autor de numerosos libros que aportan luces a Occidente sobre el mundo árabe, entre los que se cuentan El problema de Medio Oriente, Los palestinos atacan y El conflicto del Golfo, entre muchos otros. Además es colaborador habitual del diario El Mundo de España. En diálogo con El Espectador habló sobre el mito de Osama bin Laden, las consecuencias en Irak, Afganistán y Guantánamo.

Con la muerte de Osama bin Laden, el presidente Obama dijo que el mundo es hoy más seguro. ¿No es exagerada esa afirmación?

Desconocemos el papel que ha estado desempeñando Bin Laden. Por tanto, resulta difícil valorar el trastorno que su muerte haya podido infligir a Al-Qaeda, pero todo parece indicar que esta organización está extraordinariamente ramificada y sus células tendrían gran autonomía, de modo que el golpe puede ser más moral que efectivo.

¿Le parece acertada la decisión de Washington de haber lanzado el cadáver al mar y no mostrar la fotografía de su muerte?

Si no es contraria a la tradición islámica, la solución de utilizar el mar como sepultura no parece mala, pues evita crear un santuario donde ir a venerar al “mártir”, según ya califican los integristas musulmanes a este tremendo terrorista. En cuanto a la fotografía, creo que lo mejor es no exhibirla, evitando aún más morbo.

Casi una década después del ataque a las Torres Gemelas, Osama bin Laden fue muerto por los Estados Unidos. ¿Tanto tiempo para dar con su paradero no pone en entredicho su posición como superpotencia?

Bin Laden se había cuidado de ocultarse bien, carecía casi por completo de comunicaciones directas con el exterior y, seguramente, habrá contado con numerosas complicidades. Buscar a una persona tan protegida, con tantos medios y tan inteligentes, en una geografía tan inmensa, es como buscar una aguja en un pajar.

¿Qué significa para el mundo árabe la muerte de Bin Laden? ¿Podrá repercutir en las revueltas de países como Egipto, Túnez, Libia? ¿Podrá exacerbar la irritación de los musulmanes hacia Occidente?

No creo que signifique algo en esos procesos, ni los que tienen que consolidarse, como el de Túnez o Egipto, ni los que viven una guerra civil, ni los que aún se mueven en el nivel de la protesta y la represión. En cuanto a la irritación árabe, ya está servida. Los fanáticos, que son los que llevan la voz cantante, no valoraban que se trataba de un fanático criminal, sino que ensalzaban su sanguinaria figura porque había causado una matanza en Estados Unidos y promovido numerosos atentados en otros lugares; su muerte, para éstos, que son muchos y crean opinión, se trata de la eliminación de un héroe, por tanto lo elevan a la categoría de mártir caído, para mayor gloria del Islam a manos de los imperialistas...

¿Qué va a pasar con Al-Qaeda? ¿Vendrán nuevos ataques terroristas?

Lo previsible, salvo que aumente la efectividad del control policial y de los servicios secretos contra sus células, es que siga funcionando con su mortal eficacia habitual. Por tanto, habrá nuevos ataques terroristas, si más o menos virulentos que hasta ahora, dependerá de cómo se les controle. Es creíble que Al-Qaeda está preparando algo que suene a venganza por la muerte de su líder.

¿No es tiempo de que Estados Unidos salga de Afganistán?

La experiencia histórica dice que la presencia occidental de más de cien mil hombres ni va a ganar la guerra, ni va a llevar la democracia al país, ni va a consolidar el régimen de Karzai. Por tanto, salir de allí parece lo más lógico.

La noticia de la muerte de Bin Laden se conoce en momentos en que cables de Wikileaks revelaron toda suerte de vejámenes en Guantánamo. Pero, al parecer, de allí provino la información que permitió ubicar a Bin Laden. ¿Hasta dónde es válido llegar en la lucha contra el terrorismo?

Hasta donde lo permitan las leyes y la moral democrática. No vale todo en la lucha contra el terrorismo. Lo que es una atrocidad y un linchamiento de los derechos humanos lo es, lo haga Agamenón o su porquero.

En toda esta cruzada antiterrorista, ¿cuál cree que ha sido el peor error estratégico de los Estados Unidos?

La guerra en Irak, la tozuda presencia en Afganistán y la existencia de Guantánamo, una cárcel tan vergonzosa que Estados Unidos la sostiene en el extranjero porque sus leyes no la permitirían.

Osama bin Laden murió en un ‘acto de guerra’ o fue ejecutado. ¿Cuál versión le convence más?

No conozco la verdad. En todo caso, hubiera preferido que lo capturaran con vida y lo hubieran llevado ante los tribunales, por más costoso y complejo que esto hubiera resultado.

¿Qué habría pasado con un escenario en el que Bin Laden hubiera sido arrestado?

Es de suponer que, juzgado en Estados Unidos, hubiera sido condenado a cadena perpetua o a la pena capital y que sus seguidores hubieran tratado de conseguir su liberación con el habitual sistema de la toma de rehenes para plantear su canje.

¿Cree que el régimen de Pakistán estaban protegiendo a Bin Laden? ¿Cómo se van a reconfigurar las relaciones entre Estados Unidos y Paquistán?

Seguramente existían complicidades dentro de la política y la administración paquistaní para que este personaje hubiera podido vivir allí tantos años. Estados Unidos, forzado a tener buenas relaciones con Pakistán tanto por la guerra de Afganistán como por el control del terrorismo islamista, no romperá sus vínculos con Islamabad, aunque es posible que tome algún tipo de represalia  (ayudas materiales, económicas, militares…) para hacer sentir su malestar.

¿Con la operación militar Estados Unidos violó la soberanía de Pakistán?

Al menos violó el espacio aéreo paquistaní, o eso parece o, acaso, Islamabad dio su consentimiento en algún momento del pasado por si se producía tal contingencia. No sabemos. Estados Unidos, probablemente, preferirá pasar una vez más por violar derechos de otro país que por confirmar la complicidad de ese país. Para el régimen paquistaní es más fácil hablar de la violación de su espacio aéreo y de una operación militar clandestina en su territorio, que explicar a sus integristas que permitió la actuación de las fuerzas especiales de EE.UU.

¿Con esta operación uno podría vaticinar que Obama ya está reelegido?

 Ha dado un salto en su prestigio y aceptación, pero es muy pronto aún para hablar. Esperemos a ver qué pasa con asuntos vinculados a este mismo asunto: el caso de Afganistán y la propia evolución del terrorismo y de Al-Qaeda.

Las primeras amenazas

En un comunicado difundido por internet y atribuido al comando general de Al-Qaeda, la red prometió venganza y mayor intensidad en su lucha contra los intereses de Estados Unidos y sus aliados. La amenaza: “La sangre del jeque de los muyahidín Osama bin Laden es altamente valiosa y preciosa para nosotros y para cualquier musulmán, por eso no vamos a permitir que sea derramada en vano”, dice el comunicado. La organización asegura que “una maldición va a perseguir a los estadounidenses y a sus seguidores dentro y fuera de sus países”.

Desde el día que se anunció la muerte del terrorista más buscado del mundo, los servicios de seguridad de EE.UU. y otros países, principalmente en Europa, intensificaron la seguridad. Sin embargo, el viernes EE.UU. vivió su primer susto cuando a 34 escuelas de Washington DC llegaron 39 cartas que contenían polvo blanco, en principio inofensivo, pero que se creyó era ántrax. Algunas escuelas fueron evacuadas y la policía está en máxima alerta.

 Reacciones al operativo contra Osama bin Laden

‘‘Las acciones contra el terrorismo establecen un precedente sobre cómo el derecho a la vida será tratado en circunstancias ulteriores”.

Christof Heyns,  relator sobre ejecuciones arbitrarias y sumarias

‘‘Técnicas de interrogación coercitivas fueron empleadas. No sabemos si podríamos haber obtenido la misma información con otros métodos”.

León Panetta, director de la CIA.

‘‘Tanto el derecho internacional como el código para objetivos militares permiten el uso de una fuerza letal, pero no sin límites”.

Ali Dayan Hasan, Human Rights Watch en Pakistán.

‘‘EE.UU. establece una situación de guerra y aplica decisiones extrajudiciales. Son lícitas en el contexto bélico que ellos han preestablecido”.

Gerard Staberock, Organización Mundial contra la Tortura.

 

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