Indignación contra Ryanair

Se habla de 'chantaje' por parte de la compañía para no pagar una multa de un millón de euros.

Ryanair, la compañía aérea de bajo costo más importante del mundo, que el año pasado movilizó ni más ni menos que a 22 millones de viajeros, y cuya página web está en el top de las más consultadas por los internautas, protagoniza en España un inédito capítulo de reclamaciones, muy por el estilo de los pájaros tirándoles a las escopetas, que tiene al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y a distintas asociaciones de consumidores y usuarios indignados.

La firma irlandesa, a través de su presidente Michael O’Leary, le envió una carta al ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, en la que formalizó el ‘chantaje’: Si no se retiran las multas impuestas a la compañía –que superan un millón de euros– “se dará inicio al proceso de reducción de vuelos, rutas, tráfico y empleos en los aeropuertos españoles”. Y a renglón seguido el puntillazo, como para no dejar dudas: “... Lo que puede ser un problema potencialmente peligroso para el turismo español”.

En tiempos en los que los desempleados (‘parados’, dicen  en la península) bordean la ya impensable cifra de los cinco millones, una amenaza como ésta fue interpretada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) como un chantaje que es consecuencia “de la tibieza del gobierno y las comunidades autónomas ante sus continuos fraudes”. Debido a su política de precios, Ryanair ha logrado consolidarse en el mercado español como la aerolínea número uno, por encima de la tradicional Iberia, en la movilización de pasajeros.

 No obstante, según registros del gobierno, en los últimos dos años sumó 65 infracciones entre las que se cuentan, al parecer, presuntos abusos o fraudes a clientes. De hecho, de acuerdo con la agencia de consumidores Facua, el 34% de las personas que acudieron a sus servicios en el último año tuvieron problemas con la compañía irlandesa. O’Leary, en todo caso, dejó en el tintero posibles despidos en España si no se retiraban multas que la aerolínea considera ilegales o, por lo menos, injustas.

En contraste, la OCU dejó expresa constancia de que si el gobierno accede al “chantaje” acudirá a los tribunales y calificó como “escandaloso” que una sola compañía “acumule más de 60 expedientes por diferentes sanciones”, razón por la cual, además, pidió que se hicieran públicos. Por su parte, en un comunicado Facua expresó que Ryanair “lleva años ganando cantidades millonarias mediante prácticas fraudulentas sin que las administraciones competentes le pongan freno”.

Más allá de la controversia, no hay duda de que la posibilidad de que Ryanair reduzca la frecuencia y ruta de sus vuelos afectaría gravemente el turismo en España. Todo ello sin contar que la compañía recibe subvenciones de unos 80 millones de euros al año de distintas comunidades autónomas con el fin de garantizar sus vuelos y promocionar el turismo. La polémica está servida.

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