Ingrid Betancourt dice tener una "relación pasional" con Colombia

Se refirió al pago millonario que en algún momento exigió al Estado y dijo que nunca se imaginó que los colombianos fueran a reaccionar así.

La excandidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt defendió en Sídney el derecho de los colombianos a disentir y abogó por un cambio de mentalidad de sus compatriotas respecto a la realidad del país.

"Creo en la oposición, en el diálogo, en la palabra y en el derecho a pensar", dijo Betancourt en el marco del Festival de Escritores de Sídney, donde dialogó sobre su cautiverio en la selva colombiana y su libro "No hay silencio que no termine".

Betancourt, que estuvo secuestrada durante más de seis años por la guerrilla de las Farc, señaló que existe una especie de "consenso" en el país sudamericano que obliga a la gente a seguir una opinión sin cuestionarla.

"Necesitamos cambiar nuestros corazones", dijo una emotiva Betancourt y quien subrayó que ella "ama" y tiene una "relación pasional" con Colombia.

Betancourt no pudo evitar referirse a la acción de conciliación contra el Estado colombiano, en la que aspiraba a un pago millonario como resarcimiento a su largo cautiverio, y la lluvia de críticas que la obligaron a desistir de continuar con dicha demanda.

Al ser preguntada sobre este espinoso asunto por el público, la ex candidata presidencial dijo que nunca pensó que los colombianos fueran a reaccionar de esa manera.

"Es injusto y repugnante que en un país con tantas víctimas se criminalice a una de ellas, en este caso a mí", dijo en inglés Betancourt, galardonada en 2008 con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, en referencia a lo que calificó de "mentiras" sobre sus intenciones de quererse lucrar con su secuestro.

Betancourt también aseguró que no culpa al entonces presidente colombiano, Andrés Pastrana, de su secuestro en 2002 en una carretera del sureño y selvático departamento del Caquetá, cuando se dirigía a un mitin político en San Vicente del Caguán, junto con su compañera para la vicepresidencia, Clara Rojas.

En otro momento, Betancourt reconoció que existieron dificultades con algunos de sus compañeros de cautiverio, los estadounidenses Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves, aunque precisó que todos ellos fueron "víctimas" de una situación límite como fue el secuestro en condiciones difíciles.

Los tres estadounidenses, entonces empleados de la compañía de seguridad privada Northrop Grumman, que tiene contratos con el Gobierno estadounidense, publicaron en 2009 el libro "Out of Captivity", sobre sus días en poder de las Farc.

Stansell y Howes relataron en su libro los problemas de convivencia con Betancourt, dificultades que ésta, también autora de "La rabia en el corazón", confió en que queden atrás.

"Los únicos responsables del secuestro son las Farc", subrayó Betancourt.

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