Inmigrantes, los más afectados por terremoto en España

El movimiento telúrico dejó nueve personas muertas y cerca de 300 heridas.

Miles de personas, entre ellos muchos inmigrantes, continúan este viernes en las calles de Lorca, mientras se evalúan los graves daños materiales provocados por el terremoto que el miércoles sacudió esa ciudad del sudeste de España y que causó nueve muertos y más de 300 heridos.

Dos días después de la tragedia, se mantienen en Lorca los tres campamentos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), reforzados por la Cruz Roja, en los que se alojarían entre 2.000 y 3.000 personas, la mayoría inmigrantes, según fuentes municipales.

Esos damnificados, entre los que figuran numerosos ciudadanos de Ecuador y Bolivia, esperan el resultado de las evaluaciones técnicas para saber si pueden volver a sus hogares, dañados por el sismo. Un total de 660 edificios, de los 1.717 dañados, pueden ser ya habitados, tras el análisis de daños efectuado por técnicos, arquitectos e ingenieros, que llevan supervisados hasta el momento 1.374 inmuebles, el 80 por ciento de los afectados por el sismo.

El gobierno de la región de Murcia, a la que pertenece Lorca, afirmó este viernes que el 48 por ciento de las casas analizadas no tiene daños estructurales, por lo invitó a sus propietarios a regresar “con la tranquilidad de que ha sido certificada su habitabilidad”.
 
Sin embargo, de los edificios analizados, el 40 por ciento (549) presentan daños no estructurales, pero, de momento, no tienen condiciones adecuadas de habitabilidad, por lo que en estas casas sólo se permite entrar a recoger los enseres y pertenencias. Además, hay un 12 por ciento de viviendas (165) que tienen daños estructurales, lo que “no quiere decir que haya que demolerlas” , aclaró el consejero de Obras Públicas de Murcia, Jose Ballesta.

El alcalde de Lorca, Francisco Jódar, subrayó que se trabaja intensamente para “devolver la normalidad” a la ciudad -de 92.000 habitantes- y que “la prioridad es que todos puedan volver cuanto antes a sus casas”. Entretanto, el gobierno español aprobó este viernes un decreto ley de medidas urgentes para reparar los daños, a fin de “salir al paso” de una catástrofe que afecta a familias, comerciantes y empresarios, indicó su vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Así, se concederán 18.000 euros (25.000 dólares) al cónyuge de la persona fallecida o persona con análoga relación de afectividad, a los hijos menores de edad, así como a los hijos mayores de edad que dependan económicamente de la persona que perdió la vida. A fin de recaudar fondos para los damnificados, el Ayuntamiento de Lorca ha abierto una cuenta, y decenas de organizaciones y empresas envían desde ayer comida, ropa, mantas y tiendas de campaña para cubrir las necesidades básicas de los desalojados.

Mientras llegan esos fondos, más de 1.730 personas han sido movilizadas por el Estado en Lorca, la mayoría de la Unidad Militar de Emergencia (UME) y del Ejército, aunque destaca también la amplia presencia de la Cruz Roja y la Policía. Esos efectivos intentan hacer la vida más llevadera a los damnificados alojados en los campamentos, entre los que hay unos 2.000 ecuatorianos, algunos de los cuales quieren la repatriación, informó este viernes a Efe la cónsul de Ecuador en Murcia, Cecilia Erique.

De hecho, una mujer ecuatoriana acaparó protagonismo al ponerse de parto la pasada madrugada en uno de los campamentos, de donde fue trasladada de urgencias a un hospital, donde dio a luz a gemelos. Los bolivianos de Lorca también lo están pasando mal, pues unos 500 ciudadanos de ese país siguen en la calle sin poder retornar a su casas, informó este viernes a Efe la cónsul de Bolivia en Murcia, María Celia Orellana.

Al margen de la situación de los damnificados, el día estuvo este viernes marcado por el dolor y la emoción del funeral oficial en memoria de las nueve víctimas mortales -todas españolas- del sismo. El funeral fue presidido por el príncipe Felipe de Borbón, heredero de la Corona española, y su esposa, la princesa Letizia, y contó con la asistencia del jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quienes recorrieron las zonas afectadas.

El sismo, que tuvo una magnitud de 5,1 en la escala abierta de Richter y se desencadenó tras otro temblor menos intenso, causó el pánico en la población, que se echó a las calles ante el temor a que se produjeran réplicas, y ocasionó cuantiosos daños materiales.