Innovadores

ES UN LUGAR COMÚN DECIR QUE América Latina adolece de muchas falencias.

Que vive problemas endémicos que se solucionan parcialmente a través de las políticas gubernamentales sin alcanzar a mejorar la situación del todo. Son diagnósticos ciertos que sin embargo dejan de lado propuestas de solución que, con frecuencia, no tienen la misma visibilidad ante la opinión pública. En dicho sentido, y siendo ésta una región de gente joven y con un gran potencial humano, la innovación es uno de los elementos que le va a permitir enfrentar de manera más apropiada los retos de la globalización.

En días pasados se lanzó en República Dominicana Innovadores de América, una muy interesante propuesta que busca reconocer y premiar el talento y la capacidad de innovar que existe en esta parte del continente. Día a día miles de personas, en sus distintos ámbitos de estudio o trabajo, desarrollan valiosas ideas que pueden ser llevadas a la práctica, pero que por no contar con los canales adecuados de conocimiento y difusión pasan inadvertidas. Si, como dice la manida frase, el futuro es ahora, este es uno de los elementos centrales que le permitirá asegurar a América Latina un lugar de preponderancia en medio de los grandes avances científicos y tecnológicos que se llevan a cabo en el mundo. Por lo anterior, la opción de premiar y dar visibilidad a quienes participan en estas actividades es algo prioritario, dado que por una especie de “efecto contagio” es muy probable que más y más jóvenes se motiven a seguir, como lo hacen sus pares en los países del primer mundo, a formar parte de las huestes del universo innovador. Este es un proceso que se inicia desde la temprana escuela y que tiene que ser reforzado a lo largo de los estudios secundarios universitarios, de tal manera que logre motivar a los jóvenes para que se convenzan de que la dedicación y el esfuerzo sí pagan, y con creces.

Como lo mencionan sus promotores, el Premio Innovadores de América constituye el merecido reconocimiento a esta labor llevada a cabo por íconos latinoamericanos que ni cantan, ni corren detrás de un balón, ni ocupan espacios prioritarios en los medios masivos de comunicación. Son héroes modernos que como personas individuales, grupos o instituciones merecen ser recompensados y distinguidos por su capacidad para transformar la sociedad a través de sus innovaciones. De esta manera, cada dos años habrá un premio especial en las categorías de ciencia y tecnología; sostenibilidad y ecología; empresa e industria; desarrollo comunitario; educación y diseño, y cada ganador recibirá US$40.000. La propuesta, que ya de por sí es una excelente innovación para toda América Latina, cuenta con el apoyo decidido de organismos reconocidos como la CAF, por lo cual sería importante que otras instituciones similares, o la empresa privada, se vinculen a este esfuerzo.

Como hecho que vale la pena resaltar, detrás de esta idea innovadora están tres santandereanos que desde sus espacios laborales en el exterior se lanzaron a la aventura de dar vida a esta propuesta destinada a los mejores visionarios: Ángela Patricia Janiot, Gustavo Sorzano y Aldo Espinosa. Los tres tienen ya el aliciente adicional de que aún sin abrir oficialmente las postulaciones, que comenzaron este mes, a finales de marzo ya habían recibido más de 120 proyectos de 18 países, buena parte de los cuales provienen de Colombia.

Si se parte de la base cierta de que las ideas mueven el mundo, más aún en este momento de revolución incesante de la tecnología, qué mejor que poder resaltar al mismo tiempo la creatividad y el esfuerzo de aquellas personas que han hecho de la innovación una forma de vida. Para una región ávida de buenas noticias y de casos de éxito con esfuerzo propio, Innovadores de América puede ser un buen ejemplo a apoyar.

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