Invierno en Colombia: Una tragedia sin antecedentes

El río Magdalena se desbordó en Bolívar y causó nuevas fisuras en el Canal del Dique. El invierno también causó cierres en 16 vías nacionales.

“Esta tragedia no tiene antecedentes en nuestra historia”. De esa forma el presidente Juan Manuel Santos calificó este lunes, desde Manizales, el impacto de la ola invernal en el país.

Hasta esa ciudad acudió para manifestar sus condolencias a los familiares de las 20 personas que perdieron la vida la semana pasada cuando un derrumbe envió a un precipicio el bus en el que viajaban. Allí mismo hizo una cruda descripción de los desafíos que el departamento tendrá que afrontar por cuenta de las lluvia constantes: “Estas montañas que ustedes ven físicamente se están derritiendo, y eso nos va a ocasionar muchísimos problemas”.

Lo peor de todo es que este panorama se está repitiendo en otras regiones del país, como en la Costa Atlántica, en donde el aumento del caudal del río Magdalena ocasionó nuevas filtraciones en la estructura del Canal del Dique en la población de Santa Lucía, afectando, principalmente, a los departamentos de Atlántico y Bolívar.

Una situación similar se vive en Boyacá, donde las autoridades ordenaron la evacuación preventiva de los municipios de Tuta, Paipa, Tibasosa, Duitama y Sogamoso ante el inminente desbordamiento del río Chicamocha.

En la sabana de Bogotá, las aguas del río Bogotá y sus afluentes inundaron barrios, carreteras y zonas rurales en los municipios de Cajicá, Chía y Cota, mientras que los altos niveles de la laguna de Fúquene tienen en alerta a las autoridades de Guachetá, Lenguazaque y Ubaté. Y para colmo de males quienes pensaban viajar desde Bogotá tuvieron que sumar a los problemas viales una espera de cuatro horas en la terminal de transportes por un paro —ya conjurado— de los conductores de servicio intermunicipal.

Pero las lluvias también han causado estragos en las carreteras del país, en las cuales el paisaje de las últimas semanas muestra filas de carros que se extienden por kilómetros; obreros trabajando en la remoción de lodo, barro y roca; vendedores que buscan su sustento entre los conductores represados; e ingenieros impartiendo órdenes para reconstruir los carriles y puentes colapsados por las corrientes de ríos y quebradas.

Según estadísticas del Instituto Nacional de Vías (Invías) y de la Policía de Carreteras, el país sufre cierre total en 16 puntos de la Red Nacional de Carreteras, principalmente por derrumbes y deslizamientos de lodo y rocas.

Una de las situaciones más dramáticas se vive en el departamento de Norte de Santander, donde las autoridades trabajan a toda marcha para remover la tierra que taponó la vía que comunica a Bucaramanga con Pamplona; asimismo, se registraron taponamientos en los corredores Pamplona-Cúcuta y Ocaña-Sardinata, que dejaron incomunicada a la capital del departamento.

El Ministerio de Transporte reportó el paso restringido en 238 sitios de la Red Nacional. También hizo un llamado a los conductores que se desplazarán en los próximos días para que estén atentos a los últimos reportes sobre el estado de las vías y sigan las recomendaciones de las autoridades.

A pesar de los consejos oficiales, la situación es propensa a empeorar. Según el Ideam, 11 departamentos, entre los que se encuentran Antioquia, Valle del Cauca, Cundinamarca, Boyacá y los Santanderes, presentan un alto riesgo de deslizamientos por las lluvias, que proseguirán a lo largo de la semana.

La situación también ha causado mella en el tráfico aéreo. Debido al mal clima, este lunes tuvieron que ser cerrados los aeropuertos de Manizales, Pasto, Ibagué, Puerto Carreño, Quibdó, entre otros. Las terminales de Florencia y Popayán operaron con restricciones.

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