Jairo Clopatofsky: "Soy una persona conciliadora"

El director de Coldeportes hace el balance de sus nueve meses al frente del Instituto.

Después de su paso por el Congreso de la República como representante y senador (dos períodos), el cartagenero Jairo Clopatofsky, de 49 años de edad, emprendió hace nueve meses el desafío de dirigir Coldeportes, tiempo en el que ha librado grandes debates, luego de ‘meter’ la mano en la crisis de los equipos profesionales de fútbol, suspendiendo provisionalmente el reconocimiento deportivo del Quindío, América y Once Caldas.

Pero también, en esos nueve meses, se ha encargado de conducir todo el andamiaje del deporte colombiano y además de darle vida al programa Convivencia y Paz, que pretende educar a través del deporte.

¿Se le convirtió el fútbol en una piedra en el zapato?

No, para nada. Yo estoy haciendo lo que debo hacer, estoy actuando bajo la normatividad. El fútbol siempre se mantuvo como una rueda suelta, como algo intocable que pertenecía a otro sistema deportivo. Yo lo que he hecho es simplemente ajustarme a la norma. Me he basado en la ley, exigiendo que se paguen los salarios y la seguridad social.

Es decir, ¿Coldeportes estaba en mora de sancionar?

De acuerdo. Esto se debió hacer hace muchos años. La problemática viene de hace más de 25 años y por eso fue que cogió tanto vuelo, porque sencillamente no aplicaron la ley. Pero ahora estamos en una administración garantista. Lo que pasa también es que los jugadores permitieron que se les debieran seis o siete meses de sueldo. Ahora que yo estoy metido en este tema, no permitiré que los futbolistas estén desprotegidos.

Pero lo acusaron de obrar mal...

Desde el año pasado, cuando llegué a la dirección de Coldeportes, advertí que debían ponerse al día o que si no yo ‘metería’ la mano. Me atacaron —y me atacan— injustamente por hacer cumplir la norma. En diciembre me pidieron plazo hasta abril y se lo dí porque creí en ellos, porque uno como funcionario nuevo cree en las personas. Los clubes me presentaron planes de pagos, en los que supuestamente iban a estar a paz y salvo en abril. Pero llegada la fecha, debían mucho más y por eso actué. No creo que sea obrar mal por el hecho de que exija que paguen los reconocimientos laborales.

¿Cómo recibió la crítica de la dirigencia del fútbol?

Me parece que ellos nunca esperaron una actuación así de Coldeportes. Muchos dicen que yo no tengo derecho, pues que lo digan, pero que lo comprueben.

¿Y esas críticas lo afectaron?

Mientras uno esté de la mano de la ley, ¿por qué me voy a afectar? Cuando fui senador y representante siempre hice las cosas bien; finalmente los que me atacaron me hicieron un favor, porque a mí las críticas y sus sustentos me fortalecen. Bienvenidas las criticas con argumentos, porque yo estoy aquí aprendiendo y nadie es perfecto, yo estoy en un proceso.

¿Qué errores acepta?

Una cosa es que uno sea deportista o crea conocer el deporte, pero muy diferente es ya uno ser directivo. Es un mundo que se mueve, que es muy activo y es de necesidades del día a día. Pero yo soy una persona conciliadora, que no se cierra en su mundo. Soy una persona que escucha, que doy garantías, pero las garantías se dan con base en lo justo. Lo que pasa es que la lengua es muy pequeña y hace mucho daño; es más fácil destruir que construir. Yo hago un llamado a mis detractores para que nos unamos, porque finalmente quien va a ganar es Colombia.

Hay muchos que señalan que su suspensión a los clubes es puro afán de protagonismo...

Protagonismo no tengo. Si me llaman protagonista por hacer cumplir la ley, pues entonces que lo hagan.

Cambio de tercio...

¿En qué consiste el programa Convivencia y Paz que usted abandera ahora?

Es buscar a través del deporte la paz de Colombia. Es entrar a los lugares donde existen la violencia y el narcotráfico, pero con programas desde el punto de vista social, que se están desarrollando a través del deporte. Entramos con el ejército y la policía con nuestros gestores del deporte de paz y estamos construyendo planchas deportivas y entrando con sicólogos y deportólogos para decirles a esos muchachos que la opción no es ni la droga ni la violencia, que la opción es el deporte. Entonces construimos polideportivos en donde ellos mismos se encargan de hacerlos y mantenerlos. No sacamos nada teniendo al ejército o la policía durante un año, porque finalmente ellos se tendrán que ir y la violencia seguirá y entonces sería una paz artificial. Lo que queremos es una paz real y esa se organiza a través del deporte.

¿Hasta dónde quiere llegar con este programa?

Lo que pretende Coldeportes es convertirlo en una política de Estado. A pesar de nuestros escasos recursos, hemos logrado conseguir dinero a través de alianzas con otros ministerios, como el del Interior y el de Protección Social, con el programa Hábitos y Estilo de Vida Saludable. Se estima que en Colombia hay más de dos billones 500 mil millones de pesos que se están invirtiendo en programas detectados de enfermedades crónicas como el azúcar alta, diálisis, obesidad y sedentarismo en nuestra juventud, que inclusive hoy ha aumentado en más de un 18% como consecuencia de los juegos electrónicos. Y eso sumado a un mal hábito alimenticio. Todo eso hace que las políticas de Convivencia y Paz y Hábitos y Estilos de Vida Saludable se conviertan en pilares fundamentales para el pueblo colombiano. Tomaremos recursos del Ministerio de Protección Social y los invertiremos en la prevención y nos va a costar muchos menos y vamos a tener más dinero para volver un país saludable.

¿Qué otro tipo de inversiones ha hecho Coldeportes en este tiempo?

Dentro de todos esos dineros que hemos venido invirtiendo, hemos gastado más de 60 mil millones de pesos, este año, y en total desde el año pasado 105.500 millones, para ocho estadios Fifa para el Mundial Sub-20. Hemos invertido también más de 30 mil millones de pesos en el ciclo olímpico con miras Londres 2012 e inversiones por más de $5.000 millones para el ciclo paralímpico.

¿Cómo convertirlo todo en una política de Estado?

Todo eso va unido a nuestros programas de Convivencia y Paz y Hábitos y Estilo de Vida Saludable. No son planes aislados, son para convertir toda esta política en un programa presidencial que se ha llamado Supérate, que es tomar a los niños, a esos semilleros, a esos jóvenes que están en esas zonas de consolidación, e invertirles dinero y oportunidades a través del deporte, pero brindándoles vivienda gratuita, educación y salud, un mejorestar y ocuparse del deporte sin descuidar el estudio. Son más de $100 mil millones que serán invertidos a partir de enero del próximo año. Ya empezamos con más de 30 mil millones; el próximo año entrará una inversión de más de 100 mil.

 De tal manera que Coldeportes ha venido desarrollando toda una política en estos nueve meses, porque sacar un deportista no es de la noche a la mañana. Es un proceso.