"Japón no reza, ni hace Teletón, Japón trabaja"

En Japón, según el primer ministro Naoto Kan, la crisis ha fortalecido el orgullo nacional de su pueblo. En colombia la crisis - cualquier crisis- es una excelente oportunidad para el clientelismo y la corrupción.

Colombia no ha sido azotada por tsunamis, radiaciones nucleares ni terremotos recientes, pero si por “EL SAMY” y la Ola Invernal del 2010. Es extraño hacer referencia al invierno en un país del trópico donde no existen las estaciones, sin embargo desde el año pasado 28 de los 32 departamentos viven literalmente con “el agua hasta el cuello”, ni hablar del mal estado de las carreteras y calles de Bogotá, porque desde que los ciudadanos eligieron aSamuel Moreno como Alcalde pareciera que por esta ciudad hubiera pasado un terremoto de mil puntos en la escala de Ritcher. ¡Un verdadero caos!

Pero, lo más triste es que Colombia no solo se hunde por el “invierno”, se hunde por la ineficiencia y la corrupción estatal. Se hunde porque no existen estrategias de prevención, porque los fondos que deberían destinarse para una tragedia son robados para satisfacer lujos banales. Se hunde porque no elegimos concejales, ministros y gobernantes serios que piensen en preservar la vida de los colombianos.

Desde el 2002, antes de la Ola Invernal, la Universidad Nacional propuso construir cinco diques fusibles para proteger de las inundaciones a una de las regiones más afectadas actualmente - La Mojana-. La misión de las estructuras era dosificar el agua y permitirle llegar hasta los caños que transitan hacia la cuenca del río San Jorge. Pero, hasta el día de hoy solo se ha construido un dique y aún no está en funcionamiento.

Es inaudito y sumamente vergonzoso que en Japón reconstruyan una carretera principal completamente destrozada en tan solo seis días, mientras que en Colombia, más exactamente en departamentos terriblemente afectados por la ola invernal -como Bolívar- los habitantes lleven 9 meses esperando la reconstrucción de un puente para no tener que arriesgar sus vidas al cruzar un río. En Bogotá, la historia no es distinta, vamos a completar años esperando que terminen las obras viales de la ciudad. Estamos cansados de los huecos, los trancones, las grietas y lógicamente del pésimo, humillante, pero al mismo tiempo indispensable servicio que ofrece Transmilenio.

Las imágenes de la carretera de Gran Kanto -en la ciudad de Naka- Japón- completamente destruida demostró la fuerza del terremoto (8.9 grados) que el 11 de marzo azotó al pueblo nipón. Pero al mismo tiempo la asombrosa velocidad con la que fue reconstruida le mostró al mundo una de las características más importantes de este país: la capacidad para salir adelante a pesar de las adversidades.

En Colombia rezamos, hacemos teletones y donamos dinero, pero no logramos reconstruir nuestras ciudades después de una tragedia natural. Han trascurrido varios meses desde que la ola invernal azoto nuestro país, y muchos damnificados siguen sobreviviendo en cambuches “provisionales” en medio del agua.
La solidaridad de los colombianos permitió recoger más de 800.000 millones de pesos para ayudar a los damnificados que lo perdieron todo. Adicionalmente varios ministros y alcaldes locales fueron delegados para hacer frente a las consecuencias de una catástrofe sin precedentes. Sin embargo, la mayoría de los damnificados, parece no sentir los efectos de los planes en ejecución en cabeza de los gobernadores departamentales, en coordinación con operadores privados que fueron aprobados por el nivel central.

Decenas de empresarios y familias en Mosquera perdieron por completo sus cosechas y aseguran que no han recibido los subsidios y créditos prometidos. En Atlántico, el 80% de Campo de la Cruz aún está bajo el agua, mientras que en Manatí la mitad del pueblo sigue inundado.
En resumen no nos reponemos ni siquiera un 20 por ciento de la primera crisis de ola invernal, ¿qué podrá pasar con la que se nos avecina y se anuncia mucho peor que la anterior? Realmente es algo que no quiero imaginar.

Mientras que en Japón

Aquí tuvimos daños estructurales menos graves que en Japón, sin embargo es muy factible que ellos reconstruyan su país primero que nosotros. Porque como ya lo sentenció Santos aquí en Colombia nos tomará años y más años.

Definitivamente “Japón no reza, ni hace Teletón, Japón trabaja”.

Ana Marúa Cubillos, colaboradora de Soyperiodista.com

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