Jean Claude Bessudo, en la escena de la empresa teatral

El empresario representa a Monsieur Jourdain, el personaje central de la comedia ballet de Molière (1622-1673), que estará en temporada en el Teatro Libre de Chapinero a partir del 16 de mayo.

En su cédula aparece que tiene 63 años, aunque Jean Claude Bessudo dice que si fuera por su entrepierna calcularía que no son menos de 85. Luego reflexiona y añade que si el ejercicio incluye sus gustos, no superaría la década y que de ser indispensable hablar de su edad mental, le tocaría reconocer que son menos de 15. Esas son las ventajas de estar por encima de los prejuicios y de saberse, serenamente, adulto y pleno con lo que se ha hecho.

“El ser humano está compuesto por capas que se sobreponen la una a la otra y el niño que uno fue nunca desaparece. Uno no se da cuenta de que envejece, los demás sí. Por eso es que cuando me encuentro con mis compañeros del colegio digo: ‘Carajo, fulano cómo está de viejo’, y no me detengo a pensar que yo estoy igual o peor”, dice Bessudo, quien desde hace un poco más de dos meses reemplaza sus corbatas por vistosos atuendos del siglo XVII porque está en pleno proceso de preparación de Monsieur Jourdain, el protagonista de la comedia ballet El Burgués Gentilhombre, de Molière.

Desde hace más de dos años Patricia Lara y Ricardo Camacho, director y fundador del Teatro Libre, lo querían convencer de actuar en una de las piezas escénicas de la compañía, y él les decía que no servía para eso, que no tenía memoria y que sus actividades empresariales le copaban muchos más de los renglones habilitados en su agenda. Finalmente lo convencieron y se metió de lleno en un ejercicio que no le ha sido del todo ajeno, pues lleva más de 25 años en la junta directiva del Teatro Libre de Bogotá, también figura en el consejo principal del Festival Iberoamericano de Teatro, así como en el del Mambo, la Casa de Poesía Silva y la ópera del Camarín del Carmen.

A los ocho años, Bessudo representó al Marqués de Mascarilla en Las preciosas ridículas. Algún tiempo después, en plena adolescencia, hizo las veces de El Avaro, creación también de Molière, para luego centrarse en su evolución como empresario.

“De las materias que yo veía en el colegio, que por cierto ese es el único diploma que tengo, todo me gustaba, así que podía ser matemático, teatrero, geógrafo, filósofo o literato. A mí todo me gustaba, menos la gimnasia. Yo no tenía ninguna vocación y como no tenía nada, terminé de telefonista, porque ese es mi trabajo un poco, yo contesto el teléfono todo el día, aunque ahora mezclo eso con las tablas”, asegura Jean Claude Bessudo, quien lleva dos meses y medio trabajando con mucha seriedad hasta sentir que ya tiene dominado al personaje. Para él el hecho de tener a los otros actores dándole el parlamento, así como las situaciones cotidianas en el escenario, le han ayudado a construir las diferentes facetas de Monsieur Jourdain.

En televisión debutó en El aprendiz, del Canal Caracol, un reality en el que se exploraban las capacidades y talentos de jóvenes aspirantes a empresarios. Allí Bessudo se representaba a él mismo y, en realidad, no le quedó difícil esa incursión porque todas las semanas ofrece charlas de más de tres horas con auditorios de todo tipo y no tiene la costumbre de preparar libretos, ni seguir instrucciones escritas. Para él esa labor es una suerte de stand up comedy en la que tiene los primeros 40 segundos para obtener la atención del público y lo mismo sucede en el teatro.

“Las malas lenguas dicen que Bessudo se parece al Burgués Gentilhombre. Me parezco cuando él pronuncia frases conmovedoras, como cuando afirma: ‘Yo quiero aprender’, ‘quiero tener talento’. Él dice, por ejemplo, que le gustan la alta sociedad, la alcurnia, porque todo es cortesía y elegancia. A mí me parece una maravilla un mundo lleno de cortesía y elegancia y eso no tiene nada que ver con la plata”, comenta este empresario de quien Plinio Apuleyo Mendoza sostuvo que tiene la insolencia de los tímidos.

Jean Claude Bessudo está acostumbrado a hacer de payaso siempre. Por eso no le molesta la pinta, ni el maquillaje del burgués. Incluso dejó de ir a la peluquería durante varias semanas para no tener que utilizar peluca, pero la paciencia no fue su cómplice y desistió de la canosa melena. Lo único que le incomoda del personaje son las mallas y ahora entiende la queja generalizada de las mujeres hacia ellas. A este adminículo no se lo aguanta Bessudo. Ni a los 63 años de su cédula, ni a los 85 de su entrepierna, ni mucho menos a los 15 de su edad mental. Nunca.

 

 ‘El Burgués Gentilhombre’, de Molière, en temporada desde el 16 de mayo en el Teatro Libre de Chapinero, Calle 62 N° 9A-65. Tel.: 5 93 63 00 y www.tuboleta.com