Jffery Deavere: "Tenía que traer a Bond al siglo XXI"

Con el libro 'Carta Blanca', el escritor estadounidense se une a la lista de los que han mantenido con vida al Agente 007.

En el mundo del cine pocos son los personajes que han conseguido inmortalizarse en sagas.  La historia de Don Vito Corleone, narrada magistralmente por Francis Ford Coppola y Mario Puzo en ‘El Padrino’, cerró con una tercera versión no tan aclamada como sus antecesoras. Rocky, aquel carismático boxeador inventado por Sylvester Stallone que nunca se cansó de llamar a Adrian desde el cuadrilátero, cerró su ciclo en el filme número seis.  El arriesgado antropólogo Indiana Jones protagonizó cuatro aventuras. James Bond, sin embargo, sigue hoy tan vigente como cuando su creador, sir Ian Fleming, le dio vida con el libro Casino Royal, en 1953. Desde entonces, se han filmado 22 películas del espía más famoso del mundo. Quizá sea su estilo sobrio, su carisma con las mujeres, o la manera en que salva el imperio sin despeinarse. Está claro que hay algo en él que hace que sus seguidores no se resignen a decirle adiós.

Eso lo saben los herederos del escritor inglés, que a través de la empresa Ian Fleming Publications  han mantenido al personaje vivo con la ayuda de otros escritores, luego de que Fleming muriera en 1964 de un ataque al corazón. En esta ocasión, la misión cayó en manos del estadounidense Jeffery Deaver. El nuevo libro del 007, titulada Carte Blanche (expresión francesa para “carta blanca”), sitúa al clásico servidor de inteligencia del MI6 en medio de complicadas relaciones diplomáticas, en un escenario global que ya vio el fin de la Guerra Fría y ahora se enfrenta a amenazas post-11 de septiembre. En entrevista con El Espectador, Deaver explicó que su propósito era “traer a Bond al siglo XXI”. Cuenta que Fleming era su autor de infancia, cuando sus padres no lo dejaban ver ciertas películas, pero le permitían leer cualquier cosa. “La primera vez que cogí una novela de Bond tenía unos ocho o nueve años. Sí, lo admito, era un poco precoz. Pero lo agradezco porque me volví adicto”.

A Deaver lo anteceden las cifras. Por esta nueva versión del 007 ya hay acuerdos para traducirla a 16 idiomas; ha escrito 28 novelas y ha vendido más de 20 millones de copias de sus obras. Su personaje más conocido es el detective cuadrapléjico Lincoln Rhyme, llevado a la pantalla grande por el actor Denzel Washington en la película El coleccionista de huesos. Carte Blanche lo llevará Umbriel Editores a Colombia en unos meses. Sin adelantarse en exceso, Deaver cuenta que la trama ocurre en varios países: Serbia, Dubái y Sudáfrica. Los roces diplomáticos, muy de los tiempos actuales, son un sello en la historia, lo que lleva al nombre del libro. ¿Hay algún límite que ni siquiera Bond deba cruzar? “Sí  —responde Deaver enseguida—. Hay límites que ni siquiera Bond debería traspasar”.

¿Planea escribir más libros del 007?

La verdad no lo sé, éste hasta ahora es el único acuerdo. Ahora mismo estoy haciendo un libro sobre Katherine Dance, mi otro gran personaje. Pero he tenido una muy buena experiencia con la empresa de Ian Fleming y ciertamente consideraría hacerlo otra vez.

¿Cómo enfrentó el reto de tener que ‘llenar los zapatos’ de su autor de infancia?

Fue muy emocionante, porque aunque he visto algunas de las películas y he leído los libros más recientes, mi experiencia con Bond se remite a muchos años atrás. Al hacer este libro tuve que recurrir al Fleming original, el cual no he leído en 30 o 40 años. Fue raro y a la vez ameno. Me sentí responsable por lograr una obra accesible tanto para jóvenes como para adultos.

¿Fue difícil escribir sobre un personaje que usted no creó?

De hecho resultó hasta más fácil. Cuando escribo mis propios libros tengo que inventar todo sobre los personajes y tengo que ser consistente entre un libro y otro, así que hago listas de sus características y atributos. Mientras que a Bond lo creó Fleming, lo que yo tuve que hacer fue actualizarlo y cambiarlo un poco. Por ejemplo, en Carte Blanche él no fuma.

Este concepto de ‘carta blanca’ es sobre los límites impuestos al espía. ¿Por qué desarrollar esa idea?

Básicamente Bond tiene permiso para romper las leyes con el propósito de alcanzar su misión de salvar vidas o proteger la seguridad internacional, de ahí viene el ‘00’. A mí me gusta darles profundidad a mis libros, que los lectores tengan que reflexionar sobre los hechos que presento. Tanto en los libros de Fleming como en este mío, para Bond representa un gran conflicto saber que tiene licencia para matar.

Pero en películas parece diferente...

Fleming no escribió así, en los libros él no mata a los tipos malos y alguien hace un comentario chistoso de eso. Por ejemplo en Goldfinger, uno de los originales de Fleming, al principio Bond tiene que matar a alguien que lo está atacando. Es en defensa propia, pero aun así ese hecho lo persigue durante todo el libro.

¿Por qué crear un villano que viene del mundo ambiental?


Mi objetivo número uno es entretener a mi audiencia. Personalmente soy muy verde, pero creí que los lectores podrían divertirse con un archivillano de Bond no líder de una banda criminal, no un megalómano que quiere conquistar el mundo, sino un tipo que se especializa en reciclaje. Me parece que le da un comportamiento psicológico retorcido.

¿Cómo definiría usted a Bond?

Él es un soldado que con firmeza pelea contra sus enemigos: los rusos, el bloque serbio o criminales maestros. Es un tipo duro que tiene que lidiar con asuntos morales. Por eso el título es tan perfecto: Bond tiene que utilizar sus juicios morales y en algunas ocasiones preguntarse si, en caso de sobrepasar la raya, no estaría convirtiéndose en un malo más.

¿Se va a hacer película con este libro?

Espero que sí. Yo no participaría, eso mejor se lo dejo a los que saben. Si Daniel Craig no quiere, yo me postulo para el trabajo.

"Sí existen muchos Bond en el mundo"

Para los que piensan que Bond es ficticio, Jeffery Deaver  tiene una versión diferente: “Yo pasé mucho tiempo investigando en los cuerpos de seguridad nacional de Estados Unidos antes de escribir y concluyo que sí existen muchos Bond en el mundo. Pero me temo que no puedo decirte más, porque podría desaparecer”, dice, y se echa a reír.

Muchos sostienen que esa misma idea rondaba la cabeza de sir Ian Fleming al sentarse a escribir las primeras líneas del seductor espía. Fleming, miembro de la alta sociedad inglesa, estudió en el colegio privado Eton, el mismo del que se graduaron el príncipe Carlos y sus hijos. Posteriormente fue periodista y asistente del director de inteligencia naval de la Armada en Londres. Antes de morir había escrito 14 obras de Bond, todas llevadas al cine entre 1967 y 2008.

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