José Rubén Zamora:'No podemos ser idiotas útiles'

Para el director de 'El Periódico', de Guatemala, los periodistas deben contener el hambre de escándalo.

Es considerado un héroe en la defensa de la libertad de prensa, ¿qué lo motiva a luchar por el derecho a la libre expresión?

La necesidad de modernizar un país de estructuras arcaicas en el cual la mitad de sus niños se encuentra desnutrida.

¿Cuáles son las principales amenazas que tiene la libertad de expresión hoy?

El sometimiento del derecho de las personas a ser informado a los intereses comerciales de grupos que dominan los medios y a los poderes tradicionales. Hay capital espurio, pero también capital de origen legítimo, que procura el control de la información que se difunde. Por otra parte, la polarización, la intolerancia, la impunidad, los dogmas y la violencia que caracterizan a nuestros países. Más recientemente, la metamorfosis siniestra que han sufrido nuestras democracias, que se han transformado en cleptodictaduras que nacen y mueren con cada elección y cogobiernan con el crimen organizado y sus financistas electorales.

¿Qué temas son delicados en su país?

El monopolio de la televisión abierta, la inexistencia de medios públicos que garanticen un acceso ciudadano a información plural y el peso excesivo que, en una economía concentrada y diminuta, ejerce el poder económico tanto el legítimo como el ilicito.

¿Le teme a la muerte?

Nadie que sea medianamente cuerdo puede dejar de temerle a la muerte, sobre todo porque significa el alejamiento de las personas que más quiero. Mi único mérito ha sido mi capacidad para doblegar mi cobardía.

¿Para qué el periodismo?

Para informar, para revelar lo escondido, para debatir, para contar historias que le son relevantes a las personas, para mejorar los procesos políticos, económicos y sociales, para desmitificar los dogmas y las ortodoxias, para abrir espacios de libertad.

¿Tres elementos de un buen periodista?

Evitar ser un idiota útil (una caja de resonancia de quienes tienen el poder y quieren toda la gloria), contener el hambre de escándalo, tener agenda propia que no es otra cosa que saber definir qué es más relevante para su audiencia y ofrecérselo con calidad. El escepticismo y la suspicacia.

¿Cuál es el tema más difícil que ha cubierto?

La relación estrecha entre el ejército y el crimen organizado.

¿En cuanto a la calidad del periodismo, “todo tiempo pasado fue mejor”?

En el caso de Guatemala, por el contrario. Este es su mejor momento. Antes, el periodismo era pura opinión y sentimientos, puro hígado. Ahora se hace un trabajo menos voluble.

¿Un consejo para un periodista en formación?

Enmendar sus errores. Comprender el daño que causa cuando no hace bien su trabajo.

¿Qué temor ha vencido a través de su ejercicio periodístico?

El temor al asesinato moral, a la descalificación, las infamias, las calumnias, a la pérdida de la reputación.

¿Cómo definiría el olfato periodístico?

Como la capacidad de percibir aquello que le interesa a un cúmulo importante de personas.

¿Qué amenaza hoy al periodismo?

La concentración de poder económico. La irrupción del narcotráfico como un poder autónomo e implacable. La falta de confianza de las personas. La ausencia de una ciudadanía ejercida con responsabilidad. La propia era digital.

¿Cómo percibe el periodismo latinoamericano?

Creativo, audaz, que busca profundizar. Pero hablo sólo de la buena práctica periodistica. También hay mucho sensacionalismo.

¿Cómo salir vivo de esta profesión?

Elevando el perfil, desarrollando redes locales e internacionales. Siendo a la vez atrevido y prudente. Teniendo criterio. Escogiendo las batallas. Desarrollando estrategias deliberadas y consientes. En algunos casos saltando al vacio.

¿Cuál fue su primer trabajo y su primera cobertura noticiosa?

La quema de la Embajada de España en Guatemala, donde murieron incendiados treinta y nueve personas. Lamentablemente, este suceso dramático no fué leído objetivamente, sino interpretado ideológicamente.

¿Un verdadero periodista debe ser especialista en un tema?

Considero que debe ser un generalista con una sólida formación general.

¿Un periodista ejemplar?

Verónica Guerin y Guillermo Cano.

Una anécdota de reportero de campo.

Cuando catorce militares allanaron mi casa, y, hace dos años, cuando intentaron asesinarme, me abandono la justicia, tuve que realizar las investigaciones personalmente, hasta que logre establecer quiénes fueron los autores materiales – publique sus fotos en la primera página del diario -, forzar su captura, forzar su enjuiciamiento y su encarcelación. En la última audiencia, en ambos casos, los responsables se declararon culpables y me pidieron perdón. Quede sorprendido y perplejo.

Un consejo infalible de reportería.

Descubrir más que cubrir. Romper el flujo tradicional de información.

¿Lee prensa colombiana?

Me gusta Semana de Colombia. El Espectador y El Tiempo .

¿Qué le trae la llegada al periodismo digital al quehacer periodístico?

La obligación de innovar. De renovarse. De reinventarse y obsesionarse por la inmediatez.

¿Cuántas veces ha visitado Colombia?

En cinco ocasiones.

¿Qué la atrae de este país?

Su gente, su cultura, su imaginación, su exuberancia en todos los sentidos. La educación de sus elites. Es impresionante el nivel de sofisticación –y de compromiso- que poseen.

Es un sobreviviente de los ataques hacia su oficio como periodista, ¿hasta dónde pueden llegar las intenciones de acallar la verdad?

El asesinato físico y peor aún, el moral.

Los ataques hacia usted le han significado tener lejos a sus hijos. Lo entregaría todo por la defensa de la libertad de expresión.

De hecho, lo he entregado todo y muchas veces me lo cuestiono.En la década de los 90 logré forzar la renuncia de los 116 diputados del congreso de la república y la Corte Suprema de Justicia(..), se limpió la mesa política para que vinieran nuevos políticos, y hoy en día el país es más repugnante que en el pasado", dijo usted en una entrevista, qué lo motiva a seguir luchando por una causa que a veces parece perdida. Sin percatarme, construí un laberinto perfecto, es decir sin salida.

¿Si pudiera volver a elegir, se convertiría de nuevo en periodista?

Jamás se puede huir del destino.

 

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