Juegos de percepción

Pablo Tamayo presenta ‘Obra reciente’, una muestra innovadora que indaga sobre el espacio, el volumen y la perspectiva.

Algún día le dijeron que los paisajes y los retratos estaban pasados de moda. Como si de un reto  personal se tratara y para probar que ese principio estaba equivocado, realizó una serie de retratos y paisajes con un lenguaje contemporáneo. Los temas siempre han estado ahí a través de la historia del arte, pero la manera de manejarlos y de apropiarse de ellos se renueva constantemente.

Pablo Tamayo presenta en la galería La Cometa Obra reciente, refiriéndose a su último trabajo, que consiste en tres instalaciones de video-proyecciones sobre escultura.  Paralelamente, en las  paredes de la galería se encuentran sus cuadros y sus esculturas, las cuales mantienen la misma gama cromática con la que ha trabajado: el negro, el gris y el blanco, propios también de esa síntesis que busca en sus obras, donde “menos es más”. Durante largos meses, los problemas tecnológicos del video mapping le robaron varias  horas de sueño, hasta que con muchos ensayos y errores logró lo que quería, y el efecto es impresionante.  Sus obras desafían el sentido de la percepción y suelen causar un fuerte efecto en el espectador.

En términos evolutivos, su trabajo es coherente y siempre está dando pasos hacia adelante en sus dos vertientes: la figurativa y la geométrica abstracta. El mundo digital siempre lo ha atraído, y ha sido tanto una herramienta como una fuente de inspiración. Las inquietudes de Pablo Tamayo han estado relacionadas  con el espacio, la perspectiva y el tiempo. Al principio, sus curiosos retratos convertían los efectos del computador  en exhaustivas manualidades, como pintar 90 mil cabezas de alfiler o  miles de  perforaciones de un lienzo  que reemplazaban a cada píxel, y así formar la fisionomía de un  rostro. Paradójicamente   pasaba del mundo digital al análogo.  Su interés fue crear desde lo bidimensional efectos de volumen. Después las cosas se empezaron a salir de los cuadros en formas escultóricas y ahora, por medio del video, logra conjugar todas sus prácticas.    La experiencia  de estar en esos cuartos oscuros trasciende la proyección plana y pasa a una cuarta dimensión, el tiempo.

La obra de Pablo Tamayo siempre ha buscado establecer un diálogo entre la obra de arte y el espectador, y se podría afirmar que ese diálogo es inmediato.  Sus creaciones activan la curiosidad del espectador que hacen que éste se aleje, se acerque y recorra la obra de lado a lado. Y para esto, las palabras no son tan buenas como la experiencia in situ.

Galería La Cometa. Carrera 10 #94a-25.  Tel.:601 94 94. Hasta el 20 de junio.

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