Kate Middleton se convierte en princesa Catalina y duquesa de Cambridge

Kate será oficialmente la princesa Guillermo de Gales, y no la princesa Catalina, ya que no nació como tal.

Cuando Kate Middleton abandone la Abadía de Westminster tras su boda con el segundo en línea de la corona británica se habrá convertido en princesa Guillermo de Gales, duquesa de Cambridge, y su nombre en castellano será Catalina, como quiere la tradición en esta lengua.

El príncipe Guillermo fue nombrado duque de Cambridge por su abuela, la reina Isabel II, anunció este viernes el palacio de Buckingham, por lo que pasará a convertirse en Su Alteza Real. Tras el enlace, Kate Middleton adoptará los mismos títulos que su marido.

Kate será oficialmente la princesa Guillermo de Gales, y no la princesa Catalina, ya que no nació como tal, aunque es muy probable que la prensa se refiera a ella en estos términos.

La reina también concedió a su nieto el título de conde de Strathearn y de Baron Carrickfergus, con lo que Kate será igualmente condesa de Strathearn y baronesa Carrickfergus.

Además, siguiendo la tradición castellana que traducía los nombres propios extranjeros y se conserva en papas y miembros de casas reales, Kate, cuyo nombre completo es Catherine, será Catalina en el mundo hispano.

"La tradición de hispanizar los nombres y apellidos se remonta a la época del Renacimiento. Entonces, casi todos provenían del latín, así que se traducían al castellano", explicó el académico Salvador Gutiérrez, coordinador de la Ortografía de la Real Academia Española.

Esta tendencia general acercaba los nombres de todo el mundo, no sólo de personas, sino también de ciudades y países.

"Con el tiempo, la traducción varió y sólo se cambió el nombre propio. Por ejemplo, conocimos a Emilio Zola o a Alejandro Dumas", añadió el experto.

En la actualidad, el castellano "acepta el nombre y el apellido extranjero" de las personas. Pero hay una excepción que confirma la regla: los nombres de los papas y de los miembros de las casas reales mantienen la costumbre renacentista.

"Esto se explica porque los nombres van siempre acompañados de un título: rey, reina, príncipe, princesa, papa", contó Gutiérrez.

De esta forma, se conoce al papa Benedicto XVI, al príncipe Pablo de Grecia o a la reina Beatriz de Holanda.

Uno de los debates actuales más encendidos de los lingüistas es determinar la forma correcta a seguir en estos casos, porque "la costumbre de traducir se está replegando".

"Ahora se tiende a mantener los nombres extranjeros. Una de las ventajas que conlleva es que permite conocer el lugar de origen" de una persona según su nombre original, precisó el académico.

Sin embargo, Mary Donaldson, convertida en princesa heredera de Dinamarca por su boda con el príncipe Federico, sigue conservando su nombre inglés tras siete años de matrimonio, mientras que nadie ha encontrado hasta ahora una traducción al castellano para Charlene Wittstock, que se casará con el príncipe Alberto de Mónaco en julio.

El tiempo dirá si Kate Middleton mantiene su nombre en la versión inglesa, o incluso hasta su diminutivo.