La última oportunidad

Las calles de Atenas volvieron a ser escenario del descontento ciudadano por cómo el gobierno del primer ministro, Yorgos Papandreu, ha manejado la crisis financiera que tiene hoy al país al borde de la banca rota.

La cuarta huelga general del año convocadas por el GSEE y el ADEDY, las dos principales uniones de trabajadores del país, para protestar contra el nuevo plan de ajustes acordado por Atenas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE) para ayudar a Grecia a salir de la crisis financiera, terminó una vez más en duros choques entre los manifestantes y las autoridades.

Al grito de “el proyecto de ley no pasará”, desde temprano miles de jóvenes ocuparon las inmediaciones de la plaza Sintagma de Atenas, convertida en el punto de encuentro del movimiento de los indignados griegos. Ya entrada la tarde y a pesar del amplio despliegue policial (4.000 efectivos de las fuerzas resguardaban la zona) un grupo de 200 manifestantes comenzó a lanzar adoquines contra las autoridades. La ofensiva fue inmediatamente contrarrestada por los policías, quienes dispararon gases lacrimógenos contra los protestantes. De acuerdo con el balance de las autoridades, 21 personas resultaron heridas y 24 manifestantes fueron encarcelados. 

Entre tanto, a pocos metros de las protestas, el gobierno griego sacó ventaja de la mayoría que ostenta en el seno de la Comisión de Finanzas del Parlamento para aprobar la ley marco que permite el estudio del impopular paquete de medidas de austeridad. Un proyecto  que busca, por un lado, desbloquear el desembolso de 12.000 millones de euros pertenecientes al primer rescate y, por el otro, que el Estado ahorre algo más de 78.000 millones de euros hasta 2015 a través de recortes a salarios y pensiones estatales, así como privatizaciones.

Ahora el Parlamento en pleno deberá decidir si aprueba el nuevo plan de ajustes. Una votación que parece ajustada, ya que su aprobación requiere de mayoría absoluta, es decir, como mínimo 151 de los 300 escaños. De pasar la norma, Evangelos Venizelos, nuevo ministro de Economía, acudirá a la reunión extraordinaria del eurogrupo del 3 de julio para iniciar la negociación de un nuevo rescate, de unos 110.000 millones de euros. De lo contrario, estará en juego “el futuro tanto de Grecia como el de Europa”, tal cual lo aseguró el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn.

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