La alternativa de Horacio J. Serpa

Hijo del tres veces candidato presidencial Horacio Serpa Uribe, dice que es más que su apellido y que está preparado para la corporación.

“Ni siquiera podré votar por ti, pues sufragaré en Santander. Algún amigo de los que tengo en Bogotá te apoyará en mi nombre”. Le escribió su padre en una sentida carta pública que salió ayer en el diario El Nuevo Siglo. Para Horacio José, se titula. Allí se leen algunos consejos como, por ejemplo, que no basta ser joven para renovar y que a las ganas hay que aportar  estudio, seriedad y un ejemplar comportamiento en lo público. En tauromaquia, eso se llama alternativa: la ceremonia  mediante la cual el torero primerizo se convierte en gran matador. Y eso es lo que quiere ser en política Horacio José Serpa Moncada.

La invitación para ser candidato del Partido Liberal al Concejo de Bogotá la recibió hace apenas dos meses de boca del propio presidente de la colectividad, Rafael Pardo Rueda. Unos días después lo llamó el senador Juan Manuel Galán para ofrecerle encabezar la lista de aspirantes. No es gratuito, advierte el administrador de empresas de 28 años. Después de todo  ha trabajado en las toldas rojas desde los 15, primero como miembro de las juventudes liberales y luego desde la organización de jóvenes profesionales del liberalismo.

Como secretario privado de Rafael Pardo  recorrió el país entero entre 2009 y 2010. Ya lo había hecho de la mano de su padre, el tres veces candidato presidencial Horacio Serpa Uribe, hoy gobernador de Santander y dueño de una extensa hoja de vida como servidor público.

A él, dice, le ha aprendido de pulcritud, de transparencia, pero sobre todo de lealtad. Un bien un tanto escaso en la política de hoy en día y del que hizo gala Horacio Serpa Uribe con su amigo y entonces jefe, el  presidente Ernesto Samper, investigado dentro del llamado “proceso 8.000”.

No es un tema del que le guste hablar mucho a Horacio José, un delfín que asegura no querer ser delfín, sino salir adelante por sus propios esfuerzos: “La verdad, yo tenía 13 años cuando ocurrió todo lo del 8.000 y prefiero que tratemos otros temas”.

¿Sus propuestas para Bogotá? Las dará a conocer pronto, pero estarán encaminadas a temas como la ciudad incluyente, amable y responsable con la naturaleza. Horacio José Serpa sabe que para conocer la capital y sus problemas no basta con haber vivido en ella los últimos 16 años. Por eso la está recorriendo en busca del apoyo popular. “Lo más fácil hubiese sido incursionar en política desde Santander, pero preferí este reto, entre otras cosas, porque yo no me quedo sólo con el apellido ni soy paracaidista. Me estoy preparando bien”.

Su padre se lo dijo cuando hablaron de la aspiración al Concejo de Bogotá: “Serpa es Serpa y Horacio José será Horacio José”. Y para marcar esa distancia y estar tranquilos ambos, Serpa no tendrá ya proyectos electorales por realizar, según revela en la carta a su hijo, publicada ayer: “Sabes que no soy amigo de las dinastías políticas”.

A pesar de esa última precisión, es imposible pensar en el hijo sin recordar al padre, el prometedor político que probablemente vio minada su proyección nacional por cuenta de la lealtad que hoy quiere lucir su heredero.