La apuesta de Carlos V. de Roux

A su gran amigo Gustavo Petro lo conoció en 1999, cuando ambos hacían parte de Alternativa Política Colectiva (APC), una iniciativa sin pretensiones electorales en la que también estuvieron Antonio Navarro y Antanas Mockus.

Con la ilusión de conquistar logros sociales y de una izquierda unida, en 2003 ingresó al recién nacido Polo Democrático Independiente. Allí se volvió a encontrar con Petro y desde entonces caminó a su lado, cargó sus banderas y tomó los tragos dulces y amargos que éste recibió en su paso por la colectividad amarilla.

Por eso a pocos sorprende que Carlos Vicente de Roux haya decidido renunciar al Polo Democrático y, de paso, a su curul en el Concejo, siguiendo las huellas de su jefe político. Ahora, desde el movimiento Progresistas, Petro peleará por la Alcaldía de Bogotá y De Roux encabezará la lista de candidatos al cabildo.

En esa selección de aspirantes estará acompañado por la líder social Ana Teresa Bernal, por el exrector de la Universidad Distrital, Carlos Ossa Escobar; por el excandidato Guillermo Asprilla y, posiblemente, por el analista Juan Carlos Flórez y dos o tres concejales del Polo que también dimitirían.

Concejal estrella, autor de varias de las denuncias por corrupción que derivaron en la investigación al cartel de la contratación en el Distrito, durante el último año fue más opositor que aliado del Polo. Criticó la corrupción y el clientelismo en su partido y eso le costó más de una amistad. Al final, dice, concluyó que “las peleas se acabaron: el Polo no reaccionó a las denuncias, dejó todo en manos de los jueces sin asumir su responsabilidad política” y no quedó otra cosa que cambiar de camino.

Antes de irse –después de dos periodos en el Concejo– quiso ser precandidato a la Alcaldía por el Polo, pero renunció a la aspiración asegurando públicamente que eso estaba amañado y no tenía posibilidades.

Abogado, de familia conservadora, De Roux advierte que la llegada a Progresistas “no es oportunismo de mi parte, pues este movimiento recoge las banderas del Polo, pero con una posición vertical de rechazo a la corrupción”.

Un mal contra el cual promete seguir luchando independientemente de quién llegue a la Alcaldía. “Esa es mi convicción”.

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