La basura está llena de arte

El reciclaje como una forma de arte pide espacios dentro de la ciudad, por falta de financiamiento privado o público, de concienciación, y sobre todo, para formar un colectivo organizado que luche en nombre del medio ambiente a través del arte.

El arte y el reciclaje se mezclan para crear contextos visuales, sonoros y estéticos dentro la concurrida Bogotá, donde sus habitantes a diario arrojan a las calles centenares de materiales reutilizables que personas como Hernando Ruiz y Mauricio Díaz, toman de ellos su utilidad para crear su propio arte.


La Fundación para las Artes Plásticas y Escénicas Reciclarte funciona legalmente desde hace 12 años y ha concentrado su trabajo en la localidad de Kennedy, brindando a niños y jóvenes una experiencia mediante laboratorios, acercándolos al mundo de la reutilización de materiales y mostrándoles una nueva perspectiva de lo que se puede hacer con estos y asimismo cuidar el medio ambiente. La idea nació de Hernando Ruiz por medio de su premisa de que la basura no existe.


Dentro de la fundación el arte es trabajado desde diferentes ángulos: pintura, grabado, escultura, ensamble, música, danza, teatro y otras variantes, de igual manera los recursos utilizados son muy amplios, desde papel, plástico, vidrio, metales, PVC, cartón, hasta desechos naturales como estiércol, dentro una variedad que permite la experimentación.


Otra organización que también utiliza material reciclado es la banda Remaj7, que al hacer una diversidad de ritmos no logra ubicarse en uno y por eso debió crear su“Trash Crossover Post Industrial Vegetariano”, como lo llama Mauricio Díaz, su representante, muestra que si es posible hacer música que sale de la basura con instrumentos 100% hechos con material reciclable. Ya han creado más de 50 instrumentos.


Las tareas de los integrantes de Remaj7 no son las convencionales de una banda de música común, ellos están organizados así: con Mauricio Díaz, como director artístico, representante y creador de instrumentos junto con Andrea Defrancisco, que a la vez es cantante y directora musical; Javier Bautista es el hacedor de ritmos y sabores; David Castiblanco, fabricante de beats y Sebastián Hurtado, interprete de chatarra auditiva. Términos que ellos mismos se dan.


El motor para hacer música con reciclaje es la “necesidad de hacer algo diferente para expresarse y comunicarse, que tenga la capacidad de llegar al corazón y fijarse en la memoria” y por razones como “por la vida, por el arte, por la naturaleza, por la falta de dinero y por nosotros” según Díaz.


Las necesidades de estas dos organizaciones son similares; mientras que la Fundación Reciclarte se encuentra sin sede en el momento, no funciona porque necesitan un lugar donde dar los talleres y laboratorios; Remaj7 tiene la necesidad de transmitir la preocupación por el comportamiento que está asumiendo el hombre hacia el medio y las especies que los rodean; sin embargo las dos organizaciones tienen un alto interés en la construcción de conciencia en las nuevas generaciones que son las que cuidarán del medio ambiente.


El reciclaje como una forma de arte ha pedido espacios dentro de la ciudad, por falta de financiamiento privado o público, de espacios, de concienciación, y sobre todo, es necesario formar un colectivo organizado que luche en nombre del medio ambiente a través del arte.


Por: Vanessa Fuertes, colaboradora de Soyperiodista.com

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