La biotecnología: ¿el futuro del agro?

Colombia tiene un potencial de 14 millones de hectáreas disponibles para cultivos, lo que convertiría al país en una despensa mundial de alimentos.

El mundo atraviesa una crisis de seguridad alimentaria producida por el alza en los precios de los alimentos, resultado de la baja producción agrícola y el incremento de la demanda de materias primas. Situación que llama a los gobiernos y a todos los actores que intervienen en la industria agrícola a tomar medidas urgentes para amortiguar las consecuencias inmediatas del incremento de los precios de la energía, factor que está directamente relacionado con la subida de los costos de los alimentos.

Entre las iniciativas para el corto plazo,  proponen garantizar el acceso de los países más pobres a estos bienes, y la adecuación a estas necesidades de los organismos financieros internacionales, incluido el programa específico del Banco Mundial.

Pero más allá de las mejoras financieras, la solución, según Antonio Carlos Guimaraes, presidente del Board de CropLife América Latina y director general de Syngenta para esa misma región, es cambiar el chip que gobiernos, empresas y agricultores tienen de la agricultura, aceptar que debido al cambio climático las prácticas agrícolas deben ser modificadas para lograr un equilibrio entre el medio ambiente, el aumento y la potencialización de la producción alimentaria.

De acuerdo con Guimaraes, América Latina tiene una oportunidad única para consolidarse como una despensa de alimentos global porque cuenta con una cantidad de tierra arable y en este escenario Colombia tiene un potencial de 14 millones de hectáreas disponibles, cinco de éstas en la Altillanura (Llanos Orientales). “El gobierno colombiano ya empezó a trabajar en esa zona, y le apunta a proyectos productivos de palma africana y caña de azúcar para la producción de biocombustible. El país va por muy buen camino”, aseguró Guimaraes.

Hasta el momento, el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural ha suscrito dos convenios, uno con Indupalma y otro con Fedegan, para unir esfuerzos en el desarrollo de proyectos productivos agrícolas y ganaderos en los Llanos Orientales, los cuales tendrán la asesoría técnica e investigativa de Corpoica. 

La nueva política de Board CorpLife Latin America, de la que Syngenta es miembro, está basada en el ahorro de los recursos, es decir, aumentar la producción agrícola en un área limitada de tierra. Guimaraes considera que para alcanzar este propósito se requiere de mayor innovación en los insumos agrícolas (semillas y fitosanitarios).
 
También fue enfático en que el negocio de las empresas productoras de insumos agrícolas “no es sólo vender semillas, sino llevar soluciones simples al agricultor y al consumidor, quienes cada vez son más complejos. Por ejemplo, nuestra última innovación es el desarrollo de una semilla de maíz que es más resistente a sequías, perfecta para lugares de variación climática. Hay otras soluciones, como el caso de otro lanzamiento que hicimos en Estados Unidos, y es que con el maíz se pueda producir un 15% más de etanol, lo que significa que ese porcentaje  se aprovecharía como alimento”.

Guimaraes concluyó que “la única solución al desabastecimiento mundial de alimentos es la aplicación de la biotecnología, la cual permitiría, en un futuro, tener insumos agrícolas que protejan los cultivos para cada estación, variación climática u ola invernal”.

La inversión en investigación y desarrollo que hizo Syngenta en 2010 fue de US$1 billón, y representa el 19% de la inversión que realiza la industria agroquímica en el mundo, que es de US$5.1 billones.

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