La brisa del fútbol

Cartagena, cuna de grandes beisbolistas y boxeadores, será la sede más turística del campeonato mundial.

Antes de que Jaime Morón León debutara en la primera división de Millonarios, allá por el año de 1971, el único futbolista cartagenero del que se hablaba en Colombia era Calixto Avena, un portero tipo medio que había jugado para el Junior de Barranquilla en los años 60. Hasta entonces, todo era béisbol y boxeo. Béisbol, porque temporada tras temporada, la novena de Bolívar celebraba títulos nacionales y sus peloteros conformaban la Selección Colombia, que, incluso, había obtenido los dos únicos campeonatos del mundo del deporte colombiano, en 1947 y 1965 (después volvería a serlo en 1970 y 1976). Boxeo, porque Bernardo Caraballo sonaba por todos los callejones de la ciudad como el seguro futuro campeón mundial de los pesos gallo. Nunca lo fue, pero para los cartageneros, Caraballo fue y siguió siendo el mejor pegador de la historia.

 El fútbol apenas si era mencionado de cuando en cuando en los programas de radio. Melanio Porto Ariza y Marcos Pérez, los dos comentaristas más importantes de la radio, admitían que para ellos, como decía Borges, el fútbol era un deporte de 22 idiotas que perseguían una pelota. Sin embargo, ya Cartagena de Indias tenía un estadio de fútbol. Nunca se llenaba. Es más, pocas veces se usaba, pero era estadio y era para fútbol. Es más, para llegar al legendario 11 de Noviembre, donde Colombia había obtenido el título mundial de béisbol en el 65, era necesario observar  el estadio de fútbol, como llamaban al Pedro de Heredia. En los 70 surgió Morón, y surgió con la camiseta número 11 de Millonarios, que por aquellos tiempos era el equipo de los equipos en Colombia. Zurdo, veloz, goleador, Morón hizo parte de un histórico grupo,  al lado de Willington Ortiz y Alejandro Brand, que ganó la Copa del 72, y fue inmortalizado en una canción de la Billo´s Caracas Boys.

 Muchos años más tarde Morón falleció. El viejo  estadio en el que pocas veces jugó fue bautizado con su nombre. El Pedro de Heredia, nombre, pillaje y violación, fue sustituido por Jaime Morón. Su vida se volvió mito, y el mito, leyenda. Los memoriosos recordaron, entonces, que en el 71 la ciudad fue sede de un equipo profesional, el Atlético Bucaramanga, que por razones económicas se trasladó  y jugó con el nombre de Real Cartagena. Luego, muy luego, se creó el verdadero Real, que anduvo entre la primera y la segunda división por décadas, conjugando triunfos con derrotas, ascensos con descensos. Los futbolistas cartageneros se multiplicaron. Ya no eran un exotismo sino una costumbre. Wilmer Cabrera, Elson Becerra, Agustín Julio, Christian Marrugo... El Cartagena alcanzó a disputar una final, la del 2007, ante el Atlético Nacional. Perdió, pero haber llegado a la última instancia fue una victoria. Los hinchas se multiplicaron. La gente se contagió. Por momentos, en Santo Domingo, La Plaza de la Aduana y El Parque Centenario,  en Getsemaní, Chambacú y La Matuna se habló más de off sides que de outs, de goles que de home runs. Por eso, por todo eso, Cartagena será una sede de lujo para el Mundial Sub 20. La sede del viento. 

 

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