La canción de amor de las cicádeas

Estamos cerca. Eric Benson, el entomólogo que conduce la camioneta en la que nos adentramos a una zona boscosa en Carolina del Sur, baja la ventana.

El tenue calor de la primavera se cuela al instante y también un ronroneo extraño que proviene de las entrañas del bosque.

Cuando el sonido nos abruma, Eric apaga la camioneta y descendemos de ella. Unos pasos más adelante señala unos pequeños y redondos agujeros en la tierra. Es el rastro de las cicádeas, una especie de cigarra.

Si hubiéramos llegado dos semanas antes, habríamos visto a estos insectos emerger de esas diminutas tumbas y comenzar su travesía por las cortezas de los árboles. Los habríamos visto despojarse de la piel, extender sus alas de ribetes anaranjados, lucir sus brillantes y abultados ojos rojos, y volar hasta las copas de los maples y los pinos.

Eric nos explica que son pocos los insectos con un ciclo de vida tan largo: 13 años. Pero para él lo que resulta realmente asombroso es que después de tanto tiempo bajo tierra, emerjan casi el mismo día, como si un misterioso reloj controlara los movimientos de tantos millones y millones de individuos.

Las pieles abandonadas quedaron pegadas a la corteza. Arriba, las cicádeas vuelan de una rama a otra. Tomamos fotos. Y luego de atrapar un par de insectos con la red, Eric nos muestra la membrana que tienen los machos en el abdomen.

La vibración de esa membrana es la responsable del concierto que ahora flota sobre nuestras cabezas. Es el instrumento con que los machos tocan su canción de amor para las hembras.

Ahora entendemos que estamos en medio de una orgía de la naturaleza. Trece años aguardaron las cicádeas estas tardes de primavera, esta oportunidad para que se oyera su canción mientras se aparean.

En un par de semanas van a morir todas. Millones y millones quedarán tendidas en el suelo. A la naturaleza no le importará. Las hembras ya han sido fecundadas, los huevos estarán enterrados en las ramas, las pequeñas ninfas nacerán, caerán de las copas de los árboles, se adentrarán en busca de una jugosa raíz y esperaran pacientemente 13 años para preparar su propio carnaval.

Temas relacionados