La cara verde de Ciudad Bolívar

En junio la localidad estrenará programas de ecoturismo, agroturismo y turismo rural comunitario para fortalecer su economía y darse a conocer al mundo.

Bosques vírgenes, vegetación de páramo, subpáramo y superpáramo, nueve veredas y una apacible vida campesina se esconden más allá de las improvisadas casas de ladrillo, conocidas por sus conflictos sociales y altos niveles de inseguridad, que componen Ciudad Bolívar. El 75% de la localidad es territorio rural, en donde se adelantan programas de ecoturismo, agroturismo y turismo rural comunitario para que bogotanos y extranjeros conozcan los vastos paisajes, procesos de producción y costumbres de los campesinos que viven al occidente de Bogotá. Gabriel Díaz, miembro de la Asociación Rural Comunitaria de Ciudad Bolívar y líder en el proceso de adecuación del territorio para programas turísticos, explica que el primero de tres senderos ecoturísticos que se construyen es el Cascavita, con una extensión de 336 metros que suben desde el bosque andino al subpáramo y llegan a un mirador desde donde se contempla el 90% del territorio rural de la localidad. Desde allí se ve, al oriente, el caudal del río Tunjuelo donde inicia la localidad de Usme. Al sur, los cerros que llegan hasta Sumapaz. Al norte, la zona urbana que colinda con Bosa y al occidente las veredas que llegan hasta los municipios de Soacha y Sibaté. Díaz cuenta que de las 22.914 hectáreas de la localidad, sólo 2.088 son del área urbana y el resto es rural: “Hay todo un ecosistema para proteger y mostrar a la gente. Animales como el zorro, el borugo (que es un chigüiro pero más pequeño), el fara, las musarañas, el mapuro, el águila y toda una variedad de aves”. Los otros dos senderos que están en adecuación son el de Peña Blanca, que corre 490 metros por la rivera del río Tunjuelo, cuyas aguas a esta altura son cristalinas y se pueden tomar, y el de Quebrada Honda, que pasa por la rivera de la quebrada Paso Negro. En menos de dos meses se finalizarán las adecuaciones que se realizan desde 2009 con la Secretaría de Desarrollo Económico y la Alcaldía Local, y se dispondrá de un equipo de jóvenes locales que trabajarán dando a conocer su tierra. Se espera que el programa de agroturismo sirva para fortalecer la economía de los campesinos y dar a conocer la calidad de los productos que se dan en la región. Aunque la producción más importante de la localidad es la ganadería de doble propósito (carne y leche), también hay campesinos dedicados a cultivar fresas tipo exportación y otros que son pioneros en la miel natural. Ellos serán los encargados de mostrar sus técnicas a los visitantes. El turismo rural comunitario estará encaminado a mostrar las costumbres que caracterizan la vida del campesino bogotano. Veinte personas asisten a talleres para recuperar las tradiciones lugareñas, allí aprenden a preparar la mazamorra, cómo cultivar la papa, conocen la historia de los indígenas que habitaron la región y las primeras casas que fueron construidas allí desde 1813. Hermelinda Porras es una de las artesanas que se beneficiará con el programa, desde pequeña se dedica a tejer y hace pocos años aprendió a hacerlo con bolsas plásticas. Tiene en su casa una galería de sombreros, mochilas y llaveros hechos mediante el reciclaje de este material y pretende que su hogar se convierta en un atractivo turístico, no sólo para comercializar sus productos sino para enseñar las técnicas de tejido y promover el reciclaje de productos dañinos para el ecosistema. El grupo de danzas La Revolución de la Alpargata también integrará el programa, son 20 habitantes de la localidad que presentarán obras, como La danza de la papa —una representación artística de las labores del campesino en el cultivo y la cosecha de este alimento—, mediante las cuales se pretende llevar al arte dramático lo más representativo de su cultura. Entre junio y julio de este año los campesinos de Ciudad Bolívar estarán preparados para recibir a bogotanos y extranjeros y dar a conocer la parte de su localidad que hasta ahora ha pasado inadvertida.

 

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