La cautela de Obama

Se espera la publicación en las próximas horas de las fotos que disiparían cualquier duda sobre la muerte de Osama bin Laden.

Finalmente la cueva de Osama bin Laden terminó siendo una mansión de un millón de dólares con paredes de ocho metros de alto y dos anillos de seguridad internos, que lo mantenían junto a su esposa, su hijo y doce personas más viviendo como reyes a escasos metros de una guarnición militar pakistaní localizada en la ciudad de Abbottabad, 30 millas al norte de Islamabad.

Desde marzo, el presidente Barack Obama, quien ya conocía a ciencia cierta el paradero de Bin Laden, sostuvo reuniones con su gabinete de inteligencia, que había decidido en primera instancia realizar un bombardeo aéreo. Sin embargo, el presidente cambió de opinión, ordenando la operación de asalto del pasado domingo.

Una vez muerto  e identificado el cuerpo del responsable de los ataques contra las Torres Gemelas, fue trasladado a Afganistán para realizar las pertinentes pruebas de ADN. De igual forma, se enterró su cuerpo al norte del mar Arábigo, manteniendo la tradición islámica de dar sepultura en las 24 horas siguientes al fallecimiento, evitando así cualquier revuelo de índole religiosa, así como la construcción de un santuario de peregrinaje y adoración en su nombre.

Si bien la muerte de Bin Laden representa el mayor triunfo en la guerra contra el terrorismo, así como un gran parte de justicia para las familias de las miles de víctimas dentro y fuera de Estados Unidos, la lucha contra Al Qaeda y su semilla destructora está lejos de su final. Por el contrario, se esperan fuertes retaliaciones por su muerte. Sin embargo, la gran pregunta que despierta en Estados Unidos la muerte de Bin Laden es sí ésta se transformará en una victoria segura para Obama en las elecciones presidenciales del próximo año.

Luego de revisar Intrade.com, reconocido mercado de predicciones políticas, donde la gente compra y vende acciones sobre resultados electorales entre otros, se presentó un aumento de 10 puntos porcentuales en las acciones que avalan la reelección de Obama, dejándolo con una probabilidad del 62%. Aunque esta es una predicción de tipo económico, otra realidad muy diferente entienden los analistas políticos.

“La gente tiene memoria de corto plazo y si la economía no mejora, el desempleo sigue en aumento, los precios de la gasolina por las nubes y continúa la reducción de programas de asistencia en diferentes sectores de la economía, nadie se acordará de la muerte de Bin Laden a la hora de ir a las urnas”, explica Jon Chait analista de The New Republic, quien asegura que en los 18 meses que restan para las elecciones del próximo año, el panorama político puede cambiar drásticamente.

Si no, hay que recordar lo que le ocurrió a George Bush, quien en 1991 era un héroe nacional luego de la exitosa Guerra del Golfo, con niveles de aprobación del 70% para convertirse en menos de un año, debido a la difícil situación económica, muy similar a la que se vive hoy día en Estados Unidos, en una presa fácil para Bill Clinton, quien le arrebató las elecciones de 1992.

Habrá que esperar entonces los primeros sondeos después de la exitosa operación para ver cómo se refleja en la intención de voto de los estadounidenses. Mientras tanto, Obama saca pecho y disfruta de los elogios de sus archirrivales políticos, los republicanos Sarah Palin, Mitt Romney, Tim Pawlenty y hasta Dick Cheney, quienes por primera vez respaldaron una acción suya.

¿Dónde está el cuerpo?

Veinticuatro horas después de haber sido abatido y buscando respetar las tradiciones musulmanas que aconsejan enterrar los restos del difunto a corto plazo, el cuerpo del líder yihadista, Osama bin Laden fue lanzado desde el portaaviones Carl-Vinson al mar Arábigo. Así lo indicó John Brennan, asesor de seguridad estadounidense, quien en rueda de prensa aseguró que la decisión se tomó luego de que Arabia Saudita se negara a aceptar el cuerpo y buscando evitar que la tumba terminara siendo un lugar de peregrinación para el yihadismo internacional.

No obstante, los dos argumentos han sido cuestionados. La más alta autoridad del islam sunita, la institución Al-Azhar de El Cairo, subrayó que la religión “no acepta la inmersión en el mar, sólo el entierro”. Además, recordó que Bin Laden pertenece al wahabismo, rama radical que prohíbe la veneración de los muertos y por ende no apoya el peregrinaje a las sepulturas.

A pesar de que una prueba de ADN mostró una correspondencia del 100% entre el código genético del cuerpo de Bin Laden y el de una hermana difunta, el gobierno de EE.UU. ha pensado en publicar fotografías del cadáver para salirle al paso a cualquier teoría conspiradora.

 

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