La Chávez dependencia

La ausencia del presidente de Venezuela, quien se recupera en Cuba de una operación, deja en claro que su figura es imprescindible para Venezuela.

Desde que el presidente venezolano Hugo Chávez fue operado de un presunto absceso pélvico en Cuba hace diez días postergando así su regreso a Caracas, pareciera que la política venezolana entró en estado de hibernación. Lejanos quedaron los lunes polémicos en el que la oposición respondía a las críticas que por largas horas Chávez les lanzaba desde su programa ‘Aló Presidente’ y las correrías políticas del jefe de Estado con su habitual sobre exposición mediática parecen ser cosa del pasado.

Y es que mientras crece el misterio sobre la presunta enfermedad que padece el mandatario y los opositores exigen una cesión del poder, lo único cierto es que la ausencia de Hugo Chávez ha dejado en claro que su liderazgo es hoy por hoy imprescindible para el gobierno, en donde no existe un relevo visible, y para la oposición, fragmentada y con un discurso muy enfocado en el mandatario. “La política venezolana es Chávez-dependiente. Tampoco sale ningún líder a marcar una agenda nueva, a proponer algo distinto", afirmó el analista político José Vicente Carrasquero a BBC Mundo.

Dentro del oficialismo, la enfermedad de Chávez, de 56 años, ha mostrado que no existe una generación de relevo que pueda llenar el vacío que un día puede dejar este presidente con una personalidad arrolladora, un carisma indiscutible, una fuerte conexión con el pueblo y una notable influencia regional. Una sensación que comparte Ángel Álvarez, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), quien le aseguró a la agencia de noticias AFP que esto “muestra el carácter personalista del régimen político, que reposa únicamente en Chávez. Su presencia y sus declaraciones movilizan a sus partidarios y detractores y su ausencia deja a la política sin vocero que fije la agenda”.

Una situación que es vista con preocupación desde la academia ya que durante estas últimas semanas se ha dejado entrever la falta de lineamientos claros al interior del gobierno a la hora de manejar los diferentes problemas que han ocurrido en Venezuela. La crisis eléctrica, la grave situación que se sigue viviendo en el complejo carcelario de El Rodeo y las amenazas de Estados Unidos de implementar nuevas sanciones son sólo algunos de los hechos en los que se ha reflejado ausencia de dirección. “Al gobierno, la enfermedad de Chávez le agarró de sorpresa. Están paralizados (…) La crisis carcelaria se les fue de las manos. Chávez habría sabido coordinar mejor la operación o habría usado su respaldo popular para hablar con los familiares”, añadió  Alvarez.

Por el lado opositor, las cosas no son muy diferentes. En este sector la ausencia de Chávez ha demostrado la verdadera cara de la oposición. Una fuerza dividida que no tiene ideas propias. “La oposición tiene un vacío de Chávez (...) Están sufriendo un síndrome de abstinencia”, afirmó recientemente el diputado oficialista Earle Herrera.

Para el politólogo Nicmer Evans, los detractores del gobierno están concentrados en especular sobre la salud del presidente. “Desde hace años, la oposición sólo genera respuestas en función de lo que diga el presidente. Su forma de hacer política es profundizar el antagonismo y no articular programas alternativos”, sentenció en diálogo con AFP.
A un año y medio de las elecciones presidenciales, tanto líderes opositores como oficialistas parecen estar desaprovechando una oportunidad única para reforzar una posible candidatura o ungirse como el delfín político.