La ciudad ideal

Dos de las claves para que una metrópoli sobreviva en el tiempo es que sea compacta y no separe a los ricos y pobres.

Eduardo López Moreno es lo más parecido a un médico de ciudades. Como director de monitoreo de ciudades de ONU-Hábitat, su tarea es crear indicadores para determinar si una ciudad va en el camino de la prosperidad o está estancada. En el Seminario Ciudades y Cambio Climático, organizado por la Alianza Francesa, el Banco de Desarrollo de América Latina y la Confederación Suiza, el mexicano enumeró los cinco pasos para logra una ciudad ideal.

¿Existe una ciudad ideal?
No existe ciudad ideal, pero sí una recomendada. Debe ser una ciudad compacta para que utilice menos espacio verde, menos infraestructura, menos trasporte, genere menos gases de efecto invernadero y consuma menos energía. También debe ser una ciudad heterogénea donde vivan ricos y pobres relativamente juntos. De otra manera tendrán problemas.

¿Y en cuanto al tamaño?
Curiosamente no importa. La razón es la siguiente: las ciudades crecen generando economías de escala o aglomeración. Y eso significa beneficios. El problema es que algunas ciudades que no fueron bien planeadas ni gobernadas, cuando van creciendo generan problemas de transporte, contaminación, criminalidad y ahí aparece la deseconomía de escala. Se hacen costosas y con muchas dificultades.

¿Qué impresión le dio Bogotá?
Cosas positivas que saltan a la vista es la buena relación entre el espacio público y las áreas urbanas. Te sorprende pasar de un parque a otro, las ciclovías. Hay un tratamiento positivo de espacio público.

¿Qué debe exigir un ciudadano a sus políticos en campaña?
Los ciudadanos de Bogotá no pueden permitirse seguir votando por simpatías o personalidades. Tienen que votar por compromisos y pactos. Mi recomendación es muy clara: pedir a los candidatos una agenda. Qué se proponen hacer y cuándo.

¿La complejidad de las ciudades a veces se sale de las manos y las destruye?
A veces la complejidad es un problema. Adicionamos tantas cosas y queremos complacer a tantas personas que las respuestas se hacen tan complejas que no son efectivas. Mi posición y la de la ONU es que hay que regresar a la planeación básica, que resuelva problemas muy simples.

¿Cuáles son esos cinco pasos para trasformar una ciudad?

El primero es la conciencia de que existen problemas. El segundo nivel es que se requiere a alguien, un partido o líder carismático que enarbole la bandera del cambio. El cambio no se da sólo porque la resistencia es mayor. El tercer nivel es un pacto entre la sociedad y las instituciones. El factor es que no hay cambio si no hay dinero. Por último, se deben crear candados y sistemas para garantizar que las fluctuaciones políticas no alteren esa visión de ciudad.