La debilidad de Strauss-Kahn

Una jueza de Nueva York le negó la libertad bajo fianza al político francés, que ayer fue acusado de intento de violación y de abuso sexual en primer grado, por lo que podría ser condenado a 25 años de prisión. El escándalo crece.

 

Habitación 2806. Una suite de lujo del Sofitel de Manhattan. El director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss Kahn, se encuentra en Nueva York en una visita de carácter privado. El sábado en la tarde, una empleada del hotel entra a su habitación (ver recuadro). Está arreglando cuando de repente un hombre desnudo se le va encima. Ella intenta escapar, pero el hombre la agarra y la tira sobre la cama, en donde intenta tener relaciones sexuales.

Según la agencia de noticias AP, ella llega a la puerta y cuando está a punto de escapar, el hombre, que luego identificaría como Strauss-Kahn, la mete en el baño y en dos ocasiones intenta obligarla a practicarle sexo oral. En un momento, él le rasga la ropa interior, la toca y la mujer logra salir corriendo hacia la recepción, donde denuncia que el huésped de la 2806 intentó violarla. Está herida levemente y tiene algunos golpes. Sus compañeros deciden llevarla al hospital, donde es sometida a un examen de ADN.

Al ir a revisar la habitación, el hombre ya se ha ido. En su afán de salir, dejó el celular y otros objetos personales. Minutos más tarde llama a la recepción del hotel y pregunta por su teléfono. Le dice a la empleada que lo atiende que está en el aeropuerto John Fitzgerald Kennedy y que su chofer pasará a recoger el aparato. El director del FMI espera un pasaje en primera clase de Air France rumbo a París. Cuando ya estaba a bordo del avión, la policía lo detiene. Strauss-Kahn no opone resistencia y termina en la Unidad Especial para Víctimas Especiales de Harlem. Ayer fue llevado a una unidad especial para revisar lesiones en su cuerpo. Según reveló el diario digital francés atlantico.fr, el director del FMI tiene varios arañazos en su torso.

Con las pruebas de ADN que se están practicando, el político socialista y economista francés, de 62 años, casado con la periodista franco-estadounidense Anne Sinclair y padre de cuatro hijos, demostrará si es inocente, como ya alegó su abogado Benjamin Brafman (ver recuadro) luego de que la jueza Melissa Jacson le negara la libertad bajo fianza por los cargos de intento de violación y de abuso sexual en primer grado, por los que puede ser condenado a 25 años de prisión.

La fiscalía, al presentar las acusaciones contra el político francés, quien hasta ahora se perfilaba como posible candidato del Partido Socialista a las próximas elecciones presidenciales francesas, recordó que Strauss-Kahn tiene otra investigación pendiente por delitos sexuales. Se refiere al caso de una asistente suya, con la que habría tenido una relación “consentida”.

Y es que la debilidad por las mujeres de Dominique Strauss-Kahn, reconocida por él mismo en una cena con periodistas, puede ser su perdición. Según el periódico francés Libération, Strauss-Kahn le habría confesado a los reporteros en una cena en París: “Sí, me gustan las mujeres, ¿y qué?”, cuando reporteros le preguntaron cuál sería su principal dificultad a la hora de competir por la Presidencia de Francia.

De hecho, ayer se conoció que la escritora y periodista Tristane Banon, hoy de 31 años, denunció que en 2002, cuando trabajaba para Strauss-Kahn, un día él se le echó encima, le desabrochó el brassier y trató de quitarle los jeans. “No denuncié porque no quería pasar como la niña problema”, aseguró.

Según el periódico francés Le Monde, la coartada que presentarán los abogados de Strauss-Khan se quedaría sin piso, pues las autoridades de Nueva York ya comprobaron que las horas que alega el director del FMI no coinciden. El acusado dijo que salió del hotel a las 12, pues tenía una cita para comer con su hija, pero según los registros del hotel, Strauss-Kahn abandonó el hotel a las 12:28. El pago del tiquete aparece registrado a las 15:40 y el periódico francés revela que justo antes de la detención, el político francés llamó a su mujer para advertirle que “tenía un problema grave”. Por lo pronto, Strauss-Kahn permanecerá detenido hasta el próximo viernes 20 de mayo, cuando vuelva a comparecer ante el tribunal.

¿Quién es la víctima?

La mujer que sufrió la presunta agresión por parte de Strauss-Khan tiene 32 años y es procedente de África. En declaraciones al ‘New York Post’, empleados del hotel Sofitel, donde desde hace tres años trabaja la demandante, dijeron que “es una trabajadora incansable, de la que nunca ha habido queja”. Por eso todos consideran sus quejas creíbles. Al diario, que asegura conocer la identidad de la mucama pero que no la revelará, administradores del hotel le dijeron que su trabajo siempre ha sido “satisfactorio”.

“Es una buena persona, muy agradable y muy simpática. Está en estado de choque”, explicó una empleada del hotel Sofitel. El establecimiento emitió un comunicado en el que indicó que respaldan a su empleada, que identificó a Strauss-Kahn en una rueda de reconocimiento realizada por la Policía.

El abogado que defenderá a Strauss-Kahn

“Me volví bueno para mantener a mis clientes vivos y coleando cuando sus mundos se derrumban a su alrededor”. Con esta frase con que el abogado defensor Benjamin Brafman describió su trabajo, se puede deducir por qué el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, lo contrató para su defensa. Pocos abogados conocen mejor el sistema legal de Nueva York como Brafman, famoso por ayudar a varias celebridades y ganar todos los casos. Fue el representante del rey del pop Michael Jackson en un caso de abuso de menores en 2004. Ganó un veredicto de inocencia para el cantante de rap “P.Diddy” Sean Combs, por acusaciones de porte ilegal de armas y de soborno en una pelea en una discoteca, donde hubo tiros y fue presenciada por más de 100 personas. También representó a la estrella del fútbol americano de los Gigantes de Nueva York Plaxico Burress, por llevar un arma a un club nocturno que se disparó al deslizarse por sus pantalones.