La exótica gastronomía de Santa Fe

Si el caimán del inolvidable José María. Peñaranda se va para Barranquilla, la pregunta aquí, en el litoral argentino, es: ¿a dónde va el yacaré?...

Si el caimán del inolvidable José María. Peñaranda se va para Barranquilla, la pregunta aquí, en el litoral argentino, es: ¿a dónde va el yacaré? Por estas tierras, este reptil era casi una pieza en extinción. Pero desde hace casi dos décadas el “Proyecto Yacaré” se encarga de recuperar la situación poblacional de estas criaturas.

Santa Fe, entonces, se transformó en la provincia más reconocida en la conservación de uno de los familiares más famosos del cocodrilo. Y su comercialización abarca diferentes rubros. En especial, el gastronómico. El Espectador fue invitado a un acto en la Gobernación de esa ciudad. Y allí, en medio del discurso del gobernador Hermes Binner, se pudo degustar un suculento plato de yacaré al ajillo.

Hubo dudas. Claro, la carne de un lagarto no se compara con la de una vaca. Hasta que el hambre le ganó al temor. Y la decisión fue correcta. Sabrosísimo. Tanto como la cazuela de liebre, la vizcacha y el pato silvestre al escabeche. Casi tan delicioso como el surubí, un pez que hace furor en el río Paraná. Hasta ¡golondrina! se comió.

Todo regado con buen vino mientras un grupo de jazz matizaba la velada. Claro que el sonido de los saxofones sucumbía ante el de las mandíbulas de periodistas, políticos y colados. El que no hacía ruido a esa altura del mediodía era el estómago, obvio, calladito después de comer tantos bichos.