La finca que todos quieren en Cauca

La hacienda 'San Rafael', entre Santander de Quilichao y Buenos Aires, es el vivo ejemplo de que el conflicto por la tierra en el país tiene un ángulo interétnico del que poco se habla.

Nadie sabe quién mató a Luis Évert Ramos. El indígena caucano, de 17 años, perdió la vida en medio de una balacera contra su comunidad en momentos en que iban a resolver un viejo litigio de tierras con los afrodescendientes de la región. Trece personas más resultaron heridas a causa de la pelea, que se dio también a machete, palo y piedra y fue presenciada por una comisión de la Personería Municipal de Buenos Aires y la Defensoría del Pueblo del Cauca.

Tampoco se conoce quién hirió este jueves a un periodista de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN) que se disponía a cubrir el sepelio de Luis Évert. Le dispararon entre la multitud, al parecer por el mismo conflicto, desconocido hasta esta semana para muchos, pero viejo entre los negros y los aborígenes del Cauca. Lo balearon por esa vieja pelea que dio origen a las violencias del país: la de la lucha por la tierra.

Los enfrentamientos comenzaron hace una semana, cuando los indígenas llegaron a trabajar la tierra de la hacienda San Rafael ubicada  entre Santander de Quilichao y Buenos Aires, Cauca,  y encontraron vacas y caballos de los afrodescendientes en sus predios. La muerte de  una res que hoy los afros reclaman derivó en la violencia física con los aborígenes. “La comunidad indígena decidió venir a trabajar su tierra. Los fines de semana lo hacen las juntas de Acción Comunal, comisiones en minga, y se regresan, porque no hay condiciones logísticas para el traslado definitivo. La comunidad afro no ha respetado esa parte, sueltan las vacas y los caballos cuando estamos labrando, lo que ha generado la confrontación”, dice Wálter Noscué, gobernador del Resguardo Indígena de Toribío.

La finca, por la que hoy existe una fuerte pugna entre estas comunidades ancestrales en el Cauca, ha sido habitada durante muchos años por más de 4.000 afros de Buenos Aires y Santander de Quilichao que miran con desprecio cómo el gobierno les entregó a los indígenas su territorio, dice Elías Larrahondo, defensor de derechos humanos de Buenos Aires.

Pero los indígenas insisten en que este territorio de más de 500 hectáreas les pertenece porque tienen los títulos que el Ministerio del Interior y de Justicia les entregó y, aunque en un momento aceptaron recibir otro predio, el Gobierno les adjudicó este. “Ahora las comunidades están paradas en que no devolverán la tierra porque ya le han invertido dinero y trabajo y porque es deber del Gobierno cumplir con los acuerdos por la masacre del Nilo”, explicó Noscué.

Los afrodescendientes tampoco quieren negociar su territorio y su posición es clara: “el Gobierno, así como generó la dificultad, debe conseguir los recursos y comprar nuevamente la finca en otro sector para que ubique a los compañeros indígenas en el territorio en el cual tienen su influencia cultural. Esta propiedad deben cederla a los afros para que puedan desarrollar sus actividades productivas”, dijo Larrahondo.

Sin embargo, la preocupante situación obligó a delegados del Gobierno, de la administración local y a ambas comunidades a sentarse en una mesa de negociación el pasado miércoles 25 de mayo. Nadie quiso ceder frente a la posibilidad de reemplazar los predios que hoy tiene como dueños a ambas comunidades. Y ahora menos. Ya hay muerto indígena de por medio y riesgo para la supervivencia, según alegan los negros.

Un drama social que exige inmediata ayuda estatal, antes de que la tragedia crezca, y al que el Incoder y el Mininterior prometen dedicarle atención esta semana.

La guerra por tierras en el norte del Cauca

1991
Noviembre

Integrantes del resguardo Huellas fueron citados a una reunión en Caloto (norte del Cauca), 20 de los 80 indígenas Nasa que asistieron a la finca El Nilo fueron asesinados por hombres armados.

1991
Diciembre

El Estado  reconoce su responsabilidad en  la masacre. Incora y el Consejo Regional Indígena del Cauca  (CRIC) firman  un acuerdo para entregarle 15.663 hectáreas de tierras a los indígenas.  

1999
Septiembre

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos recriminó el incumplimiento de los acuerdos  y ratificó que el Estado colombiano fue responsable de la masacre.

2005
Octubre

Para exigir la entrega de las tierras indígenas del territorio ancestral de Sat Tama Kiwe, se toman la finca donde se hospedó Simón Bolívar   en el Cauca. En el desalojo hecho por la fuerza pública, fue asesinado un indígena y 30 más resultaron heridos.

2007

El Ministro del Interior Sabas Pretel de la Vega entrega a los indígenas Nasa  la  finca San Rafael,  de 570 hectáreas, ubicada entre  Santander de Quilichao y Buenos Aires (Cauca). La comunidad afro dice que el Estado les quitó ese territorio.