La hidroeléctrica que sigue en planos

Un proyecto de US$650 millones está frenado no sólo por las leyes, sino por la presencia de cultivos ilícitos y de grupos armados ilegales.

Mientras que el presidente de la hidroeléctrica Urrá I, Alfredo Solano Berrío, espera respuesta del Consejo de Estado para dar luz verde al proyecto hidroeléctrico Urrá II en el área del Parque Nacional Natural Paramillo, la Fuerza de Tarea Conjunta Nudo del Paramillo combate a los grupos armados que están en la zona donde también se busca erradicar cerca de 4.000 hectáreas sembradas de hoja de coca, que han sido otro problema más en la lista para la ejecución de la infraestructura para generación energética.

La firma Urrá S.A. quiso reiniciar los estudios para la construcción de su segunda hidroeléctrica, pero las investigaciones ambientales y sociales fueron negadas a la compañía por el Ministerio de Ambiente. La justificación para imponer luz roja al proyecto es que este quedaría situado en el área del Parque del Paramillo.

El presidente de Urrá aseguró que “desde el momento de la creación del parque, anterior a la Constitución de 1991, se había estimado que los territorios eran segregados de esa área porque iban a ser usados en el proyecto”.

En la actualidad, según explicó Solano, la diferencia jurídica está haciendo trámite en el Consejo de Estado y los directivos de la compañía están esperando la respuesta de la corporación para ver si se echa al olvido la que según el presidente de Urrá sería la solución evidente a las inundaciones que se han registrado en la zona, como en el caso de 2007.

“Si prima la teoría en el Consejo de Estado no hay proyecto. Si se determina que estaba segregado, esperamos que el pronunciamiento sea en ese sentido”, agregó Solano, para quien el proyecto —que comenzó a sonar de nuevo desde 2007 en las oficinas del Ministerio de Minas y Energía cuando Hernán Martínez era el titular de la cartera—, es viable técnica y financieramente. “Teniendo una solución técnica nos inundaremos. ¿Por qué el Ministerio comenzó a molestar con eso? Es horrible estar inundado”, señaló el presidente de Urrá, quien agregó que el Gobierno “no tiene que sacar un peso” debido a que ya hay empresas que han puesto la mira en el proyecto.

 Cuando Álvaro Uribe Vélez era presidente de la República, durante un consejo comunal celebrado en Maicao (La Guajira) el 1° de septiembre de 2007, manifestó: “Urrá II puede ser la gran solución de fondo. Esta mañana le dije al ministro Hernán Martínez que las ideas buenas hay que apoyarlas, que emprendamos ese camino. Antes de finalizar el gobierno, si la comunidad cordobesa está de acuerdo, procuramos que hayamos adjudicado la construcción”. Uribe aseguró en ese entonces que Urrá I no alcanzaba a embalsar lo suficiente.

Hacer la hidroeléctrica de US$650 millones, que generaría 500 megavatios, implica estar en una zona que según la Séptima Brigada del Ejército Nacional está plagada por cinco frentes de las Farc y también por bandas criminales que siguen teniendo como mandato la siembra de coca, su cristalización y comercialización.

“Lo que se debe hacer independientemente de pensar en el proyecto es mirar qué se puede hacer por el Parque Nacional del Paramillo. Todo el mundo dice que es un parque, que es intocable… es el mayor cultivadero de coca que hay en el país”, aseveró Solano, quien recalcó que ésta es su teoría.

Como producto de aerofotografías realizadas en el área del parque y sus alrededores por la compañía Urrá, el presidente de la hidroeléctrica señaló que “el 27% de la zona que iría a ser inundada está intervenida”. Agregó que se debe dar solución al tema si de recuperar el Parque del Paramillo se trata.

A pesar de la espera, no hay una alternativa prevista para hacer un proyecto hidroeléctrico en la zona del Parque y sus alrededores y se está realizando la prefactibilidad para otros proyectos en áreas diferentes.

Las cabezas de la medusa

El comandante de la Séptima Brigada del Ejército Nacional, general Manuel Guzmán Cardozo, encabeza desde hace dos años la ‘Operación Medusa’ de la mano con la Fuerza de Tarea Conjunta Nudo de Paramillo. Allí es donde está “el área de retaguardia estratégica del bloque noroccidental de las Farc”, dijo el general.

Varias estructuras delictivas de las Farc, según el general Guzmán, no han parado de traficar drogas allí: “El quinto frente, cuyo cabecilla es alias Jacobo Arango; el frente 58 que tiene por cabecilla a alias Manteco; está el frente 18, cuyo cabecilla es Román Ruiz y también la columna móvil Mario Vélez”.

Las estructuras delincuenciales de las Farc en esta área, según las estimaciones del Ejército Nacional, suman 470 hombres armados y, en particular, el quinto frente de esta guerrilla lleva 30 años haciendo presencia. Los guerrilleros, explicó el general, han forzado a la población de la región a cultivar coca.

Las Farc les compran la pasta básica del narcótico que va a parar a manos de las bandas criminales que tienen su centro de operaciones en el sur del departamento de Córdoba y también en la zona del Urabá antioqueño. En esas agrupaciones están ‘Los Paisas’, ‘Los Rastrojos’ y ‘Los Urabeños’.

Hasta el momento, el balance que tiene el Ejército es la erradicación de 1.141 hectáreas de hoja de coca en un área total de 24.000 kilómetros cuadrados. “A la fecha estamos erradicando en ese sector, especialmente en lo que tiene que ver con los alrededores de la represa de Urrá. Ahí estoy metiendo una cantidad que está en Tarazá (Antioquia), pero esto es de allá mismo e influye en el Nudo del Paramillo”, manifestó el comandante de la Séptima Brigada.

La guerrilla no se ha quedado quieta y en municipios del Bajo Cauca antioqueño, como Tarazá y Nechí, en el sur de Córdoba y también en una pequeña fracción del sur de Bolívar, hizo una esparsión de cultivos ilícitos que se acerca a las 10.000 hectáreas de hoja de coca.

La guerrilla le puso una piedra en el zapato desde hace rato a las Fuerzas Militares y consiste en que en la zona del Parque no se puede fumigar, hecho que lleva a tener que ejecutar una erradicación manual. “Hay que entender que en las riberas de los ríos donde hay pequeños cultivos existen comunidades indígenas”, aseguró el comandante.

Otra preocupación para los militares que están en la zona día y noche es que algunos de los habitantes de las zonas aledañas al Parque no quieren desprenderse de la coca debido a que no tienen otro método de subsistencia. “El gran reto que se tiene es que haya un programa inmediato de sustitución de cultivos”, concluyó el general Guzmán.