La hora de los delfines

Tres de ellos anuncian su aspiración al Concejo. Uno más escucha propuestas y el otro es alto funcionario del gobierno Santos.

Los afanes electorales, los triunfos (y a veces los fracasos) políticos, las cámaras y los debates sobre problemas del país y asuntos del Estado han sido parte de su mundo casi casi desde que tienen uso de razón. Aprendieron antes que ningún niño de su colegio palabras como voto, congreso, sindicato, presidencia y otras más que siempre llegan a nuestro universo muchísimos años después de la época infantil.

Con esa herencia a cuestas, hoy se proyectan como jóvenes prometedores que, tarde o temprano, podrían terminar siguiendo los pasos de sus famosos parientes. Ninguno sobrepasa los 35 años. No tienen hijos aún. Son conscientes de que el apellido salva y pesa al tiempo. Igual, lo llevan con orgullo, pero dicen querer un camino propio. Aquí lo anuncian.

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