La inversión en Cultura en La Guajira: De cenicienta a mendiga

El presupuesto de inversión en Cultura se nutre de pocas fuentes. En los municipios, de un escaso porcentaje del SGP y de la voluntad de los alcaldes para comprometer recursos propios, en el caso de La Guajira, solo es representativo para enarbolar las personalidades de los mandatarios y sus amigos en los festivales y fiestas patronales.

En el departamento, las fuentes tienen fuerte dependencia de los recursos de regalías, muy a pesar de que el esfuerzo en los últimos periodos de gobierno no alcanza siquiera el 1 por ciento del presupuesto general de inversión.

De los casi 500 mil millones de pesos correspondientes al presupuesto general del departamento para la vigencia 2011 se destinaron algo más de 4 mil millones para el sector cultural, de los cuales cerca de 1.200 millones son responsabilidad del comportamiento de la estampilla y los 3 mil restantes, de las regalías, dado que la participación de la Guajira en recursos de IVA de telefonía celular para cultura promedian los 200 millones anuales que no alcanzan para darle “cosquillas” al inmenso patrimonio cultural que pretenden amparar.

Con el solo anuncio del recorte de las regalías y la inminente ley de garantías electorales, facultado por la Asamblea el gobernador ha empezado su plan de recortes y de un solo tajo se le ha restado al presupuesto de inversión en cultura casi el 70 por ciento de lo asignado para el presente año. Garantizando eso sí, que programas bandera como la intermitente Cultura Ciudadana, sean ejecutados en el año electoral por fundaciones cercanas a la administración.

Un inusual silencio del sector cultural, que dicho sea de paso posee dentro del sistema mecanismos de participación comunitaria sólidos como los Consejos de Cultura y la dinámica de asociación y organización civil mas legitima, preocupa en tiempos de crisis en virtud de la dictadura presupuestal impuesta. Sin mayor resistencia asistimos entonces al desmoronamiento de procesos como red de bibliotecas, formación artística, vigilancia del patrimonio y a la participación y representación de La Guajira en los escenarios de la cultura nacional e internacional.

Riohacha escenario actual de eventos maduros con trascendencia internacional como el Festival del Bolero, Francisco el Hombre, Cuenteros, itinerancias de danzas y teatro. En otros municipios, Festivales patrimoniales como el de la Cultura Wayuu en Uribia, el Cuna de Acordeones en Villanueva, entre otros, tendrán que buscar fuentes distintas o desaparecer.

Los impactos previsibles del recorte de las regalías se harán evidentes en la eventual eliminación del Fondo Mixto de Cultura. Esta institución del Sistema General de Cultura ha venido desapareciendo en otros departamentos por la renuencia de las administraciones de destinar recursos y promover el financiamiento del sector, para lo cual se aplica la consigna “si no hay recursos con que se hace fomento”. En el aspecto puntual de las regalías, con ellas se alimenta la ordenanza que sostiene la operación del Fondo Mixto de Cultura, por consiguiente si no se puede contar con estos recursos, el camino que le queda a la administración es su derogación, con lo cual, se asfixiaría el musculo financiero del sector cultural. Quedando el camino del asistencialismo, la sensibilidad, la llamada voluntad política del mandatario de turno y la mendicidad ante el sector privado.

Por: Angel Roys, colaborador de Soyperiodista.com

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