La leyenda de Metrópolis

Un documental revela cómo en Buenos Aires fue encontrada la única copia completa del clásico del cine mudo de Fritz Lang.

Fernando Samaritano, el  programador de uno de los cine club más reputados de Buenos Aires, no estaba mintiendo. Hacía unas décadas, cuando los años 50 se apresuraban hacia su final, él había tenido que sostener con su propio dedo el proyector que se había averiado mientras una sala a reventar veía la proyección del clásico del cine  mudo, Metrópolis. “Estuve ahí parado por tres horas”,  contaba el cinéfilo con tono anecdótico a su colega Fernando Martín Peña, otro amante del cine y director del cine club del Museo Malba.  Que Samaritano hubiera tenido que salvar con sus dedos la dignidad de la película de Fritz Lang no le parecía nada extraño a Martín Peña, pero que hubiera tenido que sostenerlo por tres horas le resultaba como menos una exageración de su amigo. Metrópolis, se lo certificaban sus infinitas horas de cine visto, no duraba más de dos horas. A pesar de que persuadió a su amigo para que se retractara de su exageración, Samaritano se mantuvo, “cómo no iba a recordar que estuve ahí  parado tres horas y unos minutos más”.

El dato, que hubiera representado una nimiedad para cualquier visitante desprevenido de las salas de cine, significaba, por el contrario, casi una epifanía para el bien conocedor del cine mudo, Martín Peña. Sabía él que por años había pervivido el mito de que a Argentina había llegado una de esas primeras copias que se vendieron solo durante dos meses, después del 10 de enero de 1927, cuando en Alemania se estrenó Metrópolis. Sabía que, a pesar de las múltiples mutilaciones que había sufrido la cinta por su rotundo fracaso comercial,  uno de esos tesoros se había colado en barco hacia el nuevo mundo. Entonces, si su amigo hablaba de una versión de Metrópolis que superaba las tres horas, era posible que él hubiera proyectado, sin saberlo, lo que entre los fanáticos del cine es conocido como “El Santo Grial”.

Obsesivos como son esos que han puesto su pasión en el celuloide, Martín Peña se embarcó en el proyecto de su vida: descubrir si efectivamente rondaba por Buenos Aires esa película, y luego  encontrarla. Esta historia de búsquedas y desencuentros que se desarrolla a lo largo de 20 años es narrada en el documental Metrópolis refundada, desarrollado en Argentina y  que se estrenará en Colombia este lunes 23 de mayo a las 6:00 p.m. por el canal TCM.

Imágenes de un encuentro 

El documental, realizado durante un año y dirigido por Evangelina Loguercio, Diego Panich, Laura Tusi y Sebastián Yablón, cuenta cómo el héroe de esta historia, el entregado Fernando Martín Peña, descubrió que un hombre llamado Adolfo Z. Wilson, dueño de un cine club llamado Terra, había traído en 1928 la trasgresora cinta muda en blanco y negro que el director Fritz Lang había lanzado tan solo un año antes en Alemania.

Adolfo Wilson sería de los pocos que en su época no sucumbiría a la idea de recortar la cinta.  “Por cuestiones comerciales o por moralismos, las películas de estos años eran mutiladas, cortadas sobre los negativos, y esos negativos se botaban. Otras cintas simplemente desaparecieron bajo las llamas, porque el nitrato era autoinflamable y como para esos años no existían aún los archivos cinematográficos, muchas de las versiones originales del cine mudo desaparecieron”, explica el investigador y experto en cine Hugo Chaparro.

Las imágenes del documental Metrópolis refundada contarán luego cómo Martín Peña descubrió que un periodista del diario La Nación, Manuel P. Rodríguez, había adquirido para su colección personal muchas de esas películas originales y las había conservado hasta ofrecerlas como donación a algún museo. Finalmente, el documental muestra un encuentro decisivo.  Martín Peña conoce a  Paula Félix-Didier, directora del Museo del Cine de Buenos Aires, quien combate con todas las trabas burocráticas y le abre todos los archivos al investigador para que descubra, entre empolvadas colecciones, la joya oculta. 

“La historia de este hallazgo es contada desde tres enfoques. Por un lado, se registra ese pasado, esas exhibiciones de caballeros  notables que en los años 20 agarraban películas interesantes de Europa y Estados Unidos y las traían en sus versiones originales”, comenta Sebastián Yablón, co-director y guionista del documental.  “Luego contamos la historia de Metrópolis con sus diferentes versiones y mutilaciones. La versión que se estrenó en Alemania, la que se proyectó en América por esos años, la que luego se lanzó en los años ochenta con música de Queen. Son todas  historias muy interesantes que delatan las posibilidades de la película y desvelan cómo en cada época se vio lo que se quiso ver. Finalmente, el documental se centra en la noble labor de Fernando Martín Peña”.

La película completa ya viajó a Berlín para ser restaurada, y una copia del trabajo original de Fritz Lang reposa, altiva, entre la colección del Malba. Un misterio ha sido resuelto, pero como lo advierte Hugo Chaparro “el cine mudo es un misterio aún por resolver, este hallazgo de la versión completa de Metrópolis es sólo un paso en una arqueología que aún la humanidad está en deuda en hacer”.

 

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